Nunca el Festival de Viña había causado tanto revuelo (y tanto miedo a las autoridades políticas) antes de que se iniciara una nueva versión de este espectáculo y no es por los artistas que concurren, sino que es por las restricciones que la organización está realizando como por ejemplo solicitar a los cantantes y grupos no imputarles delitos a las autoridades.

Es decir, la organización está pidiendo no hacer declamaciones políticas o reivindicaciones sociales, como ha ocurrido en las serie de festivales que se han realizado durante el verano en el país, tampoco se permitirán pancartas o mensajes, es decir habrá control al estilo de Corea de Norte, nada que importune al régimen. Medidas que ni siquiera se adoptaron durante el régimen de Augusto Pinochet.

Además se reforzará la “televigilancia” aumentando las 32 cámaras que se estrenaron en el festival pasado, aumentando a 40 en total, los guardias privados oficiales serán 220 y se distribuirán policías de civil en las diferentes filas del anfiteatro.

Una reunión sostenida entre los productores de cada uno de los humoristas que estarán pisando el escenario de la Quinta Vergara y la organización del Festival se les pidió no imputarles delitos a las distintas autoridades de Gobierno en sus rutinas.

Es así que se busca evitar posibles querellas contra los artistas y la organización del espectáculo y bajar la intensidad de las manifestaciones que se espera realicen los asistentes al evento, explicó Daniel Merino, productor general del Festival.

De esta forma, los productores insistieron en que cualquier mención a la crisis social que vive el país se haga en el marco de respeto y evitar acciones legales como la ocurrida hace algunos meses con Mon Laferte.

Hay que recordar que en el Festival de Castro, el grupo musical Noche de Brujas y su vocalista “Kanela”, le enviaron un fuerte mensaje al Presidente Sebastián Piñera, afirmando que el mandatario tenía “miedo” y luego invitaron a la gente a saltar para no ser comparado con un Carabinero. “El que no salta es paco” se escuchó fuerte en ese escenario que cantaba el hit del verano “Piñera conche… asesino, igual que Pinochet”.

Incluso, hay expectación (miedo) de lo que hará Mon Laferte arriba de la Quinta Vergara, debido a que desde que se produjo el estallido el 18 de octubre pasado, la artista se ha manifestado a favor de las demandas sociales y del Apruebo para cambiar la Constitución.

Otro show que encendió las alarmas en la organización del principal festival del país fue lo ocurrido este sábado, cuando en el Festival de Dichato el grupo La Combo Tortuga finalizaban su tema “Marichiweu”, TVN cortó la transmisión cuando en el escenario estaban junto a Young Cister conminando a la gente a cantar “el que no salta es paco”.

Además, a la posición de “censura” que se le está tratando de imponer a los artistas, la organización también hará un cambio de horario de la transmisión, ya que para esta ocasión se comenzará a las 21:15 horas y se espera que el primer número de la noche sea presentado a eso de las 21:30 horas.

La explicación que se dio para este cambio de horario es para no extender los shows en la madrugada y que los asistentes puedan retirarse más temprano a sus hogares, pero lo cierto es que el Gobierno no quiere que el Festival sea la tribuna que encienda más al malestar ciudadano y sea la “yesca” que inicie el fuego con insospechadas consecuencias para el debilitado Gobierno.

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