Bajo la presión de no tener un respaldo internacional, las aseguradoras locales debieron reaccionar rápido y con cautela para no poner en riesgo su supervivencia, lo que resultó en una serie de claves estratégicas para que el mercado en general pueda enfrentar el panorama que se viene.

La pérdida de hasta US$ 3 mil millones por daños es comparable solo con el terremoto del 27F. Como era de esperarse, los seguros que tomaron protagonismo fueron los que protegen contra incendios y de Riesgo Político, que responden a actos de terrorismo, guerra, revoluciones políticas, o estallido social.

Este escenario requirió a muchas de estas compañías aumentar el capital, adaptarse y redefinir sus estrategias, así como replantear la necesidad de estar en ciertas zonas, incluso considerando cerrar sucursales a lo largo del país.

Si bien el impacto fue potente en general, las aseguradoras de capital nacional se vieron en la obligación de ser especialmente cautos, pues al no contar con un respaldo internacional, una mala decisión podía poner en riesgo a la empresa. Esto creó la necesidad de tomar extra resguardos, y pensar en movidas estratégicas aplicables para el mercado en general.

Ricardo Quezada Botto, Gerente Comercial de Unnio Seguros Generales, una compañía de capital 100% nacional, comenta: “Una aseguradora local tiene la ventaja de tomar decisiones directas e inmediatas, pero debe reaccionar con doble cuidado y rapidez al monitorear el entorno y los riesgos. Cada decisión es vital, pues tomada irresponsablemente puede perfectamente significar la quiebra”.

El panorama que se viene frente a la discusión de reformas sociales en el Congreso y el plebiscito en agenda mantiene al mercado alerta aún, pues los movimientos que se esperan el próximo mes podrían complicar el marco una vez más.

“En octubre nadie se esperaba lo que pasó; todos se quedaron sin reaccionar por un momento, y la respuesta inmediata fue intentar arrancar del golpe para evitar las consecuencias. Para marzo, ya estás atento a lo que se viene, por lo que ni el país ni las empresas deberían vivir la misma situación exactamente. Es diferente porque, primero, estás consciente que si no reaccionas rápido, pones en riesgo la continuidad del negocio; segundo, el mercado asegurador ya dio la señal de hacia donde van las cosas. Debería ser una especie de lección aprendida” opina el gerente.

Cómo enfrentar el escenario de marzo

Desde el punto de vista de una empresa aseguradora local, Quezada señala que estar en tal posición resultó en la necesidad de encontrar claves para mantenerse en pie en un contexto más hostil de lo normal. “Unnio, frente al escenario de crisis, decidió desde el primer minuto no suspender las suscripciones, seguir haciendo negocios -no solo renovación-, pero siempre evaluando con especial cuidado, y filtrando estratégicamente en base a las características”.

Para ellos, las decisiones se basan en la flexibilidad, cautela, en transmitir seguridad, nunca paralizarse, mantenerse activos para dar continuidad al negocio, pero a la vez estar siempre en sintonía con la complejidad del minuto, para así suscribir de manera responsable.

“A nosotros nos funcionó esta forma de proceder, y vamos a seguir con esta actitud con lo que venga -adaptándonos. Siguiendo estas ideas, es posible seguir creciendo como compañía, quizá no tanto como años anteriores, pero lo suficiente para mantenerse en pie, que es lo más importante”.

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