26/03/2020

La pifia monumental del Gobierno para comunicar y explicar la cuarentena general por CORONAVIRUS

La pifia monumental del Gobierno para comunicar y explicar la cuarentena general por CORONAVIRUS

Fue notoria la descoordinación e improvisación al momento de entregar un anuncio de enorme trascendencia para más de 1,3 millones de personas. La planificación y la forma de comunicar lo realmente importante para la ciudadanía, una vez más, lamentablemente, sigue al debe.


A tres semanas de la llegada el Coronavirus a Chile: siguen los problemas por los errores comunicacionales, es decir NO está comunicando y lo que comunica simplemente NO se entiende, y eso es gravísimo para una crisis como la que enfrentamos y este jueves no fue la excepción y refleja la improvisada estrategia comunicacional -si es que existe alguna estrategia-.

La Moneda se vio obligada a “ordenar la casa” luego del desprolijo anuncio de cuarentena total efectuado en la tarde de ayer miércoles, y al final parece que apenas logró “salvar la plata” para entregar el mensaje primordial para explicar las dudas  en torno a las medidas que regirán en siete comunas del Gran Santiago a contar de las 22 horas de hoy y por los próximos siete días.

Pero llegar a la puesta en escena de este jueves que incluyó a la ministra secretaria general de Gobierno, Karla Rubilar, y la subsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorell, en un inédito formato de pregunta-respuesta entre ambas, significó un largo camino entre miércoles y jueves con improvisaciones, algunas molestias e intentos por justificar lo injustificable. Y todo para que, pese a lograr el objetivo final de entregar el mensaje explicando las medidas que implica la cuarentena total, el resultado de todo el proceso finalizara igualmente con críticas mixtas y burlas por las redes.

Esta sucesión de errores comunicacionales, para desgracia del Gobierno se inicio el martes 24, de la mano del propio Presidente Piñera cuando, tras promulgar vía videoconferencia la Ley de Teletrabajo, pidió aplausos a quienes lo acompañaban a distancia. Pero nadie de los presentes reaccionó, lo que llevó al Mandatario nuevamente pedir el choque de palmas y, solo al final, hubo unos muy leves gestos. Con transmisión vía redes sociales, la situación sirvió para desatar una ola de críticas y burlas.

Inédita puesta en escena

La propuesta surgió luego que se decidiera, según comentaron fuentes informadas en Palacio, que el ministro Mañalich no fuera quien respondiera preguntas cotidianas (independientemente de la valoración de su labor en dirigir el combate contra el coronavirus, es uno de los ministros que genera más anticuerpos hacia la ciudadanía). La idea habría sido de la propia ministra Rubilar y apuntaba a explicar “con peras y manzanas” las principales dudas detectadas por el Gobierno en torno a la declaratoria de cuarentena y sus efectos en la población y su “día a día”. Y ese formato destacó a la subsecretaria Martorell: amena, bien preparada y con dominio del tema para entregar soluciones, y fue en contra de la ministra Rubilar no por su participación en sí, si no por el papel asignado de mencionar las interrogantes del público. claramente de menor entidad frente al de la vocera gubernamental para la cuarentena.

Pero, en la lógica nacional, este formato fue el detonante de una lluvia de comentarios y la creatividad (y cuestionamientos de algunos) en el ciberespacio de quienes vieron la instancia a través de la televisión.

Sin embargo, la impresión de la puesta en escena durante los dos días no parece haber sido comprendida por todos en el Gobierno, parte del cual no hizo una autocrítica necesaria por la descoordinación y errores del miércoles. Aun más, esos mismos comentarios de algunas autoridades descartaban la opción de haber realizado una cadena nacional el miércoles más tarde con toda la información a la mano, aludiendo a que entre más tarde se entregara el anuncio y la explicación de las medidas, más angustia causaría en la población (¡!).

El que la evolución del brote epidémico implique tomar medidas urgentes y con escaso margen para su aplicación, no exculpa al Gobierno de fallar en su estrategia comunicacional reiteradamente, y peor aún, con parte del mismo sin querer entender que dichos errores pueden implicar vidas. El voluntarismo no puede reemplazar la planificación, como tampoco que la puesta en escena de las autoridades para entregar mensajes vitales implique en más de una ocasión restringir (o no aceptar derechamente) preguntas de los profesionales de la prensa.

Un tortuoso camino 

De partida, no fue menor que, ya durante su comparecencia ante los medios en la mañana de ayer, el ministro Jaime Mañalich deslizara, sin ninguna consulta periodística mediante, que durante la jornada habría anuncios importantes relacionados con el sector oriente de Santiago, sin profundizar mayormente, pero levantando la expectativa.

Así, en horas de la tarde fue notorio el arribo de autoridades, entre ellos el ministro de Defensa acompañado de voluminosos planos, lo que no dejó lugar a dudas de la proximidad del anuncio, restando solo saber el alcance del mismo.

Cuando finalmente la pantalla de televisión instalada en el Patio de Los Naranjos se encendió y, momentos después, dio paso a la imagen del ministro de Salud, escoltado por una silente subsecretaria Daza, la intervención de la autoridad se ajustó a lo escasamente preciso y necesario para dar a conocer una introducción y un conciso anunció con cortas explicaciones generalistas que incluyeron un poco claro mapa y, cuando los medios se preparaban a consultar acerca de los detalles, el ministro se despidió sin aceptar consultas. Minutos más tarde se retiraría rápidamente de Palacio, extrañamente molesto y anunciando que posteriormente se encargarían de detallar el anuncio.

Los medios literalmente asaltaron a los periodistas ministeriales para solicitar más información ante la escueta declaración, y dispararon las alarmas en parte del Gobierno, que en ese momento entendió que lo informado, más que generar un impacto positivo como medida proactiva para combatir la expansión del brote epidémico, estaba causando una enorme confusión. Más aun, el no haber hecho un despliegue compacto y completo que incluyera de una sola vez la declaratoria de cuarentena, la explicación en detalle de las medidas y la entrega de una minuta precisando los principales aspectos para permitir una información clara e inmediata hacia la población, se anunciaba como un evidente error comunicacional en un momento crítico.

Si estaba o no programada -quizás para un horario distinto-, de momento no se sabe con exactitud, pero el apresuramiento por montar y poner en escena una vocería para explicar claramente a la población y los medios de comunicación fue evidente en los pasillos del Palacio Presidencial. Apenas 10 minutos después de la solicitud masiva de “La Copucha” se anunciaba un nuevo punto de prensa, compartido por la vocera Karla Rubilar y la subsecretaria Katherine Martorell.

Y como las desgracias no vienen solas, por un problema técnico imprevisto de los equipos audiovisuales de Palacio (no atribuibles a nadie en particular, solo simple “Ley de Murphy”), tres de los cuatro grandes canales no pudieron salir en directo con la vocería, lo cual se debió arreglar sobre la marcha, para poder mostrar a una más nerviosa subsecretaria de Prevención del Delito, nombrada vocera oficial para llevar adelante la bajada editorial de la cuarentena, pero que fue empoderándose progresivamente mientras avanzaba la vocería y las numerosas respuestas a los medios.

Después, un off entre Rubilar y Martorell con los periodistas, que permitió profundizar algunas respuestas y detalles varios de las medidas, de cara a los noticiarios centrales y cierres de nota. Y también para conocer voces de pasillo con cero autocrítica por la puesta en escena, la confusión en la entrega del mensaje y el eventual error en el formato escogido para un anuncio tan trascendental como este.

La ola de comentarios


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