Una bomba fue la que estalló en medio de La Moneda (con las consecuencias aún en veremos) provocada por las declaraciones hechas durante este fin de semana por el Presidente Sebastián Piñera y el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, quienes se abrieron a la posibilidad de posponer el proceso constituyente para una nueva Constitución por razones sanitarias ante la pandemia del CORONAVIRUS que aflige al país, una idea que lleva algún tiempo estudiándose en lo profundo del Palacio presidencial y que se decidieron a hacer pública en una apuesta calculada, que está por verse si resulta o no.

Quien dio el puntapié inicial “oficial” en la discusión (más allá de planteos preliminares en Chile Vamos, como el del senador Coloma) fue el destituido jefe de gabinete, Andrés Chadwick, quien planteó un “Plan B” respecto a la eventualidad de “determinar si se hace o no se hace por razones estrictamente sanitarias” en referencia al plebiscito del próximo 25 de octubre, el cual en primera instancia debió haberse realizado ayer domingo.

Incluso el propio mandatario en conversación con CNN Español dijo que “quizás se va a volver a discutir” producto de los efectos económicos que ha provocado la crisis sanitaria por el COVID-19.

Se postergó para octubre, pero yo pienso, y en esto estamos especulando, que quizás la recesión económica va a ser tan grande, va a poner tantos desafíos a todos los países, incluyendo a Chile que este es un tema que quizás se va a volver a discutir”, precisó.

Incluso añadió que “hoy día el calendario que tenemos es un plebiscito en el mes de octubre que coincide con las elecciones de alcaldes y concejales de los distintos municipios”.

Otro que salió a dar su punto de vista y sumándose a la idea de poder postergar la realización del plebiscito para octubre fue el ministro del Interior, quien en una entrevista en La Tercera afirmó que en “el trimestre previo seguramente vamos a discutir si tenemos las condiciones, pero hay un calendario vigente, debe cumplirse sujeto a la realidad sanitaria”.

Además, este lunes el ministro de Salud, Jaime Mañalich, también puso más pimienta en el plato al sostener que “el plebiscito al que se hace alusión, desde el punto de vista sanitario, la preocupación fundamental es en qué medida una situación de salud que afecta al país pone en riesgo la participación en estos distintos procesos”.

Se trata de una idea que lleva un  tiempo discutiéndose al interior del Gobierno. Desde la propia Moneda confirmaron que la entrevista del Mandatario se efectuó el pasado martes 21, por lo que es fácil darse cuenta del tiempo que el Gobierno está analizando en profundidad la alternativa de la postergación. 

De hecho, que fuera Chadwick, uno de los más influyentes y cercanos del círculo de hierro del Presidente de la República pese a salir del gabinete el año pasado, el mensajero elegido para lanzar el tema “oficialmente” a la discusión pública, no fue una coincidencia, sino un diseño bien armado y consciente del fuego amigo y enemigo que podría recibir. Posteriormente se fueron agregáando progresivamente Blumel, la vocera Karla Rubilar (“la intención del Gobierno no es postergarlo como tampoco fue nuestra intención postergarlo en abril”, pero sin dejar de deslizar que, dependiendo de la evolución de la pandemia en el país, ese escenario podría efectivamente ocurrir), para culminar en la exposición grabada previamente por el Presidente, teniendo como corolario las explicaciones y razones “técnicas” que podrían apoyar la postergación, pero dejando en claro que la decisión es exclusiva del estamento político del Gobierno.

Lo principal, eso si, es que la caja de Pandora ya se había abierto.

El oficialismo en la encrucijada

La idea que intenta imponer el Gobierno fue bien recibido por Chile Vamos, ya que el argumento de “razones sanitarias” darían mayor respaldo porque no sería un aspecto político, sino que más bien el “bienestar” de las personas para evitar contagios de la enfermedad que asola al mundo actualmente.

El timonel de RN, Mario Desbordes, señaló que “la salud de los chilenos debe ser siempre la primera prioridad, es por esa razón que a finales de julio hay que evaluar si la pandemia permite o no hacer el plebiscito”.

En ese sentido, sostuvo que las razones sanitarias son “las únicas que permitirían evaluar las fechas del plebiscito y eventualmente correrlo o tomar otra medida. Sólo las razones sanitarias y por lo que dije, pensando en la salud de los chilenos debe ser siempre la primera prioridad”.

A su vez, el alcalde de Estación Central, el UDI Rodrigo Delgado, en entrevista con radio Concierto, salió a contradecir a su Gobierno, puesto que “si decimos que no podemos votar, tampoco se podrá ir al centro comercial”.

Por su parte, el senador RN, Manuel José Ossandón, aseguró que bajo la lógica expuesta por el titular del Interior, “todas las votaciones se tendrían que suspender. Sin embargo, la obligación del Gobierno es garantizar que los procesos electorales se cumplan”.

El Gobierno aún tiene tiempo para hacer las cosas bien, más que evadir la elección o la votación hay que buscar un mecanismo para hacer estos procesos más expeditos, minimizando el posible contagio asumiendo la nueva realidad que implica facilitar el proceso de votación”, mencionó.

Más dura fue la postura de la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, quien en declaraciones a La Tercera sostuvo que resulta cierto el planteamiento hecho por el Mandatario, debido a que “aquí no hay un argumento que pese más que otro, por eso vale la pena preguntarse si se hace este gasto de recursos para el plebiscito”.

Y agregó que “en su minuto se vana a tener que poner todos los argumentos sobre la mesa para una nueva postergación. Gastar esa cantidad de plata para un plebiscito que no va a tener mucha participación y una legitimidad, hay que pensarlo”.

La Oposición no se cuadra

Sin embargo, a pesar de los distintos puntos de vista en la derecha, en la oposición tienen claro un solo aspecto: que no se puede postergar el desarrollo del plebiscito que buscar cambiar la Constitución que viene de la época de la dictadura cívico-militar.

La presidenta del Senado, Adriana Muñoz (PPD), calificó la idea como “artificial e “Inoportuno”, remarcando que, tal como lo señaló a propósito de la “nueva normalidad” planteada por La Moneda, “la principal tarea hoy es combatir la pandemia, redoblar las medidas sanitarias para evitar que el contagio, se propague y enfrentar sus efectos en la economía y los hogares”.

La fecha del plebiscito es muy importante, pero no es lo que nos debe ocupar hoy, cuando las cifras de contagiados se incrementan día a día y cuando miles de familias no encuentran el apoyo que requieren para su subsistencia”, señaló.

Asimismo, remarcó que “la fecha del plebiscito no está en discusión”, precisando que “es deber de los que sí queremos escuchar a nuestros compatriotas que salieron a la calle desde el 18 de octubre a pedir cambios, a pedir dignidad, el de darles tranquilidad que el plebiscito se realizará”.

Sostuvo que hay sectores empeñados en utilizar el COVID-19 para flexibilizar derechos y regulaciones, beneficiar a violadores de DD.HH. o evitar el urgente cambio constitucional y, más aún, luego de instalar esta discusión la aprovechan para criticar a la oposición por no contribuir a enfrentar la pandemia y estar ocupada de otros temas.

Hoy nuestros esfuerzos deben estar dedicados a controlar el COVID 19. El plebiscito tiene una fecha y hoy no hay razones para cambiarla, más aún si se dan señales de normalizar otras actividades en un plazo aún menor. Si en algún momento existe un mayor riesgo sanitario habrá que analizarlo oportunamente, pero no es el caso hoy. Lo que está claro es que la situación económica nunca será un argumento para postergarlo, como ha señalado el Presidente Piñera”, concluyó.

A su vez, el senador Felipe Harboe (PPD), señaló que “nos parece altamente inconveniente que el Gobierno esté planteando hoy día la posibilidad de postergar el plebiscito nuevamente”.

Incluso llamó al mandatario y a todas sus autoridades de Gobierno, “a entender que el plebiscito no tuvo su origen en voluntarismos, sino que en una profunda crisis social, incluso que tuvo en riesgo la estabilidad de este Gobierno”.

incluso ahondó en que fue el propio jefe de Estado debe entender que los argumentos económicos o sanitarios ya no se sostienen, sobre todo pensando en que él mismo hizo el llamado al “Retorno Seguro” o la “Nueva Normalidad“.

Nosotros como oposición no vamos a estar disponibles para postergar una vez más el plebiscito, toda vez que es lo que corresponde para que Chile de una vez por todas tome una decisión en materia de institucionalidad. El riesgo de fractura democrática está latente. Yo creo que el Gobierno no puede pensar que la crisis social ha pasado, lo que pasa es que hoy día estamos preocupados de la pandemia”, planteó.

El propio timonel del PPD, Heraldo Muñoz, también se manifestó en contra de lo planteado por el Gobierno se poner en el debate correr el proceso constituyente de octubre próximo, indicando que “me parece una abierta contradicción que desde el Gobierno se llame a reflexionar sobre la eventual postergación del plebiscito del 25 de octubre cuando paralelamente se está llamando a un gradual retorno a una ‘nueva normalidad’”.

Finalmente, el senador DC, Jorge Pizarro, le espetó a Piñera que “Presidente, a nosotros nos encantaría tener una presidenta como Ángela Merkel, porque la presidenta de Alemania sí ejerce un liderazgo, sí da confianza, sí dialoga, sí acuerda con todos los ciudadanos”.

Este Presidente que tenemos lamentablemente no tiene ese mismo estilo y ya sabemos cuáles son sus formas de tomar decisiones que se alejan mucho a lo que el mismo plantea, vale decir, que es la necesidad de generar un ambiente donde haya más posibilidades de acuerdo. Y no se puede quejar, porque desde el Congreso le hemos aprobado todos los proyectos y se los hemos mejorado para enfrentar la emergencia, y lo vamos a seguir haciendo.  Pero por favor si él quiere que actuemos como en otros países. Le diría mire a la señora Merkel, porque es lo que nos gustaría tener acá en Chile”, continuó.

Es fundamental que podamos desarrollar el plebiscito que permita avanzar hacia una nueva constitución en nuestro país.  Y creo que eso no está en discusión”, añadió.

Pizarro aclaró que si el gobierno quiere de manera bastante inoportuna o más bien decir, “oportunista”, quiere colocar este tema en el debate público, “me parece un error garrafal”.

El parlamentario aclaró que “el actual sistema no garantiza ninguno de esos derechos que son muy sentidos por la ciudadanía ni en salud, ni en educación, ni en garantías básicas de los derechos de las personas, ni en términos de las discriminaciones, ni en la necesidad de tener un régimen político más participativo y más potente. Por lo mismo, para nosotros es inaceptable pensar hoy día en una modificación de ese tipo”.

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