La pandemia se encuentra en pleno desarrollo, ya llevamos dos meses desde su estallido en Sudamérica. Aún no se vislumbra el final de la crisis, pero algunos de sus consecuencias ya se manifiestan.

Es evidente que la crisis afectará a todo el planeta. Pero los escenarios pos pandemia serán diferentes, ya sea por el nivel de desarrollo que cada país tenga, por la forma como enfrentó la crisis, y en especial, por el clima socio – político previo a la pandemia.

El virus impactará a la economía planetaria y por cierto, incidirá a la recomposición hegemónica que vivimos post Guerra Fría. Dentro de esa amplísimo panorama la presente columna intenta resumir los principales rasgos del futuro inmediato de los países vecinos. Nuestro entorno vecinal es un ámbito donde podemos y debemos desplegar con prioridad nuestra diplomacia. Digámoslo en pocas palabras, podemos participar, a nuestra escala, en la recomposición post pandemia a nivel mundial. Pero en nuestro vecindario (y en América latina en especial), nuestra participación es inevitable e indispensable.

Un primer paso es analizar el desenvolvimiento de nuestros vecinos. Partamos por aquel con el cual colindan la mayoría de nuestras regiones.


En Neuquén La Compañía de Cazadores de Montaña 6, del Ejército Argentino, distribuyó bolsones de alimentos entre los pobladores más necesitados de las localidades. (Foto: Ejército Argentino)

Argentina

Previo a la pandemia, la economía argentina enfrentaban una aguda crisis. Ella explica en gran parte la derrota del presidente Macri en su afan de reelección, y sobre todo, el triunfo y ascenso al poder del presidente Alberto Fernández. Llama la atención que la aguda crisis económica gestada entre 2018-2019 no haya desembocado en un estallido social. La principal hipótesis explicativa es que la realización primero de elecciones primarias, y luego las elecciones presidenciales y parlamentarias, sirvieron de válvula de escape del malestar ciudadano y fortalecieron la legitimidad del Estado.

El manejo de la crisis por parte del gobierno de Fernández ha sido hasta la fecha eficiente, (4,003 contagiados y 197 fallecidos al 29/4). Pero ello se refiere a los aspectos sanitarios, porque la crisis económica esta omnipresente. El FMI prevé una caída del 5.7% para este año. No solo es un tema de menos recursos, se suma a ello una enorme deuda a corto plazo asumida en tiempos de Macri, una cuota importante de ella se debería pagar en pocos meses al FMI y no existe ninguna posibilidad de hacerlo. Algo similar ocurre con la venta de bonos emitidos por el gobierno. El Banco Mundial por su parte estima que el decrecimiento de la economía argentina llegara a un 5.2% del PIB este año.

Desde el punto de vista político, el manejo de la crisis ha servido para reforzar la imagen del presidente Fernández y despejar en gran medida las dudas de su poder real respecto a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kichner. La popularidad del presidente se ha elevado a cerca del 80% en medio de la pandemia.

El futuro pos crisis para Argentina será la de menos recursos, mas pobreza y probablemente mayores demandas de parte de la población. La informalidad de la Argentina supera el 30% y se concentra en el conurbado de Buenos Aires, bastión kichnerista y feligresía de Bergoglio. De momento el orden social está garantizado y en este sentido las fuerzas de orden así como las FFAA tienen recursos suficientes para mantener la estabilidad. El accionar de los militares en la crisis apoyando a la población a elevado su legitimidad.

Respecto a la relación con sus vecinos, destaca la diferencia con la forma con que el gobierno de Jair Bolsonaro enfrenta la crisis. Con el gobierno boliviano de transición mantiene discrepancias de orden político, Buenos Aires no reconoce a la presidenta Añez y protege a Evo Morales. En cuanto a Chile, se mantiene una relación formal. Luego de algunos roces menores, ambos presidentes sostuvieron una larga conversación telefónica y todo indica que la relación retomara el buen ritmo de los últimos años. Mas complejo es el panorama de Mercosur, la Casa Rosada ha señalado su voluntad de reactivar la industria nacional y manifestado su reserva a las negociaciones que el bloque mantiene (con la UE, Canadá y Corea del Sur). Por cierto, en Brasilia, Montevideo y Asunción las reacciones son de preocuación.

En suma, Argentina enfrenta con mano firme la pandemia, y hasta ahora con buenos resultados. La relación bilateral puede –y debe- fortalecerse, por obvias razones. Los argentinos han logrado cohesionarse en torno al liderazgo de su gobierno pero las dificultades económicas no les darán respiro en los meses siguientes. Se abre allí un campo amplio de cooperación entre ambos países. El futuro de su economía concentrará la atención de los argentinos en los próximos meses.


Perú

En el período previo a la pandemia, el Perú venía saliendo de una grave crisis, provocada por una profunda deslegitimación de sus élites políticas y judiciales por sonados casos de corrupción. Lo graficaba el enjuiciamiento de todos los ex presidentes, en el suicidio de Alan García y la prisión de Keiko Fujimori junto a varios magistrados y parlamentarios y la destitución de Pedro Pablo Kuscinzky. En su reemplazo asumió su vicepresidente, Martin Vizcarra, quien desde un principio enarboló la bandera anti corrupción. Disolvió el congreso en septiembre pasado, para luego convocar a un nuevo parlamento que acaba de entrar en funciones.

Cuando aún no se instalaba el nuevo parlamento –de discreta conformación- estalló la crisis sanitaria. El presidente ha asumido con plenos poderes su manejo, lo que involucra cotidianas conferencias de prensa monopolizando las comunicaciones. Junto a ello, teatrales acciones mediáticas, como el desplazamiento a la frontera con Ecuador de piezas de artillería de 155 y fuerzas blindadas. Todo a la luz del día para regocijo de los canales peruanos. Junto a ello, una férrea cuarentena que ha sido prorrogada hasta el 10 de mayo.

Hasta la fecha el manejo de la crisis muestra datos duros (31,190 contagiados y 854 decesos al 29/4), la capacidad hospitalaria se está saturando y ya asoman los efectos sociales. La economía peruana posee un 70% de informalidad, por tanto una cuarentena prolongada provoca estragos inmediatos en muchos hogares. Esto se siente en especial en las ciudades de la costa, donde la situación en las favelas se deteriora día a día. En la sierra, el campesinado indígena, por lo general, dispone para su subsistencia de un pequeño predio y animales de corral.

A lo anterior de suma un hecho poco conocido. El presidente Vizcarra se maneja bien en las crisis, peleando siempre contra el congreso, pero ya lo disolvió. En cambio la gestión de su gobierno es muy baja. Sin datos definitivos, todo indica que el 2019 el presupuesto solo se ejerció en torno a un 70%. Lo mas probable es que se haya ejercido en sueldos y salarios en su totalidad y muy poco en operaciones, y mucho menos en inversiones. Con esta mediocre capacidad de gestión cabe preguntarse como será el manejo de la crisis a mediano plazo.

En principio, en abril del 2021 el Perú debe concurrir a elecciones. El colapso de los partidos augura que emergerán lideres carismáticos. El delfín de Vizcarra es su ex Premier Salvador del Solar, actor que saltara a la fama en el cine, interpretando al célebre capitán Pantaleón Pantoja y la inolvidable Colombiana. Pero no son pocos los que apuestan a que Vizcarra evalúe su participación, si la Patria se lo demanda. La reelección esta prohibida, pero en Sudamérica a veces eso re reinterpreta. Paradojalmente las ultimas encuestas arrojan una popularidad del Presidente de cerca de un 80%, mientras que se calcula que el desempleo se ha disparado. Agreguemos que el 2021 el Perú conmemorará los 200 años de su independencia.

La prolongación de la crisis ha ido acompañado de un crecimiento amenazante del contagio y de los decesos. El sistema amenaza con saturarse de persistir la tendencia de los últimos días. Entre otros efectos, fue removido el ministro del Interior, y en su reemplazo asumió el Jefe de la Policía Nacional, en los corrillos limeños suena fuerte la denuncia de fraude con recursos destinados a la pandemia. Ya al principio de la crisis se había removido a la entonces ministra de salud. No son pocos los analistas que observando que la principal fortaleza del actual gobierno es el liderazgo del presidente, se preguntan que puede pasar si su popularidad se afecta como resultado de un agravamiento de la pandemia.

Bolivia

Bolivia vive desde las fallidas elecciones de octubre del 2020 una crisis política no resuelta. Luego de difíciles y violentos días, se pactó entre los principales actores la instalación de un gobierno de transición cuya misión sería la convocatoria a elecciones en tres meses, a fin de restablecer la normalidad institucional. Para esos efectos se designó de forma unánime por el congreso (con mayoría del MAS) a la senadora Jeanine Añez, quien asumió el mando con una biblia en la mano y la voz quebrada. Como reflejo de las circunstancias de esos días, fue el general Kalimán (CJE de entonces) quien le entregó la banda presidencial.

Las elecciones se programaron para el 3 de mayo pero a inicios de marzo se instaló la pandemia como epicentro de la coyuntura. El Tribunal Supremo Electoral suspendió inicialmente la campaña por 14 días, fijando el día de las elecciones para el 17 de mayo.

La nueva campaña electoral partió con una novedad: pese a sus iniciales declaraciones, la presidenta interina terminó por inscribirse como candidata. De este modo, en las semanas que alcanzó a desplegarse la campaña antes de ser interrumpida por la pandemia destacaron tres candidaturas: la del ex ministro de economía, Luis Arce, abanderado del MAS; el centrista Carlos Mesa, y la presidenta interina, con el apoyo de Santa Cruz y fuerzas conservadoras. Las encuestas iniciales, otorgan la primera mayoría al MAS pero sin alcanzar el porcentaje que evite una segunda vuelta, la que se debería realizar treinta días después de la primera.

Hoy tanto la reanudación de la campaña como la fecha de los comicios, son aún una incógnita. La nueva fecha debe fijarla el congreso coordinado con el TSE. Este último ha propuesto al congreso que las elecciones se realicen entre fines de julio y fines de septiembre, sin señalar fecha fija. Esto deberá zanjarse en los próximos días.

Mientras, el clima político se ha vuelto a polarizar. Entre múltiples roces, el congreso censuró al Ministro de Defensa por no acudir a una interpelación, este desacató la decisión, con el aval de la presidenta. El gobierno ha profundizado su confrontación con el destituido Morales y el candidato Arce, a la vez que se ha detenido a dirigentes masistas de diverso nivel bajo diversos cargos. La confrontación con el MAS, y el manejo de la pandemia, le dan a la presidenta – candidata un protagonismo con el que opaca a Carlos Mesa. La polarización a lo mejor es una buena táctica electoral, pero en tiempos de catástrofe rompe la cohesión social. Por su parte el MAS se parapeta en sus bastiones del Chapare, El Alto, las comunidades indígenas y los barrios pobres de Santa Cruz. No es muy propositivo pero sabe defenderse y tomar calles y carreteras.

Con ocasión de la pandemia se decretó el cierre de fronteras y se instauró una férrea cuarentena (en principio hasta 30 de abril) y a la fecha muestra números relativamente bajos, (1,014 contagiados y 53 fallecidos al 29/4). La estructura de salud es débil y carece de insumos y equipamiento medico, especialmente si consideramos que aun no se entra en el peak de la pandemia. Mas de la mitad de los contagios y decesos afectan al departamento de Santa Cruz.

El FMI calcula que la economía boliviana sufrirá una merma de un 2.9% de su PIB este año. El Banco Mundial lo calcula en 3.4%. Al igual que las mayorías de las economías latinoamericanas, la boliviana será fuertemente golpeada. Su principal exportación (la venta de gas a Brasil y Argentina) se verá afectada. Lo mismo pasa con su petróleo. El desempleo y la escasez irán en crecimiento.

A la fecha la población acata el golpe de autoridad que le ha devuelto el control de la agenda al gobierno. Pero asoman gestos de torpeza, como el intento de politización del drama de los ciudadanos bolivianos varados en la frontera en el paso de Colchane a los que inicialmente se les negó el ingreso a su país. El gobierno atribuyó todo a una maniobra de desestabilización coordinada entre el MAS y autoridades chilenas (sic). El tema de los varados no termino con el caso de Colchane. Como se señaló anteriormente, Bolivia tiene una débil red de protección social y una desigual distribución del ingreso, de prolongarse la crisis, esta puede estallar si se junta con la protesta social no resuelta por el desenlace del gobierno de Evo.

El gobierno mantiene una buena relación con las FFAA, estas son uno de sus principales apoyos. El amplio frente ciudadano que en el pasado fue la oposición al gobierno de Evo, hoy está dividido. Como se señalo, el ex presidente Mesa es el principal rival de la presidenta – candidata, porque el que supere al otro llegaría a la segunda vuelta y eventualmente derrotaría al candidato del MAS.

En suma, Bolivia carece de cohesión social, y su fractura puede reanimarse, mas aun si las autoridades lo fomentan. Para el actual gobierno, que ya dejó de ser de transición, la convocatoria a nuevas elecciones pareciera no estar en sus prioridades. Las urgencias de la pandemia lo ayuda de momento, pero de persistir el enclaustramiento y el incremento del desabastecimiento, el desempleo y los contagiados, el panorama puede ser muy desalentador.


Paraguay: Ollas solidarias para ayudar: En distintas zonas del Barrio San Cayetano del Bañado Sur para entregar 1000 platos de comida a las familias, con el apoyo de militares.

Conclusiones

La síntesis posible de proyectar hoy, es que el escenario pos pandemia preanuncia un gran desafío económico para todos los países vecinos. La desaceleración económica repercutirá en el empleo y en el ingreso de las familias más pobres, especialmente las que viven de actividades informales. Tradicionalmente la migración ha sido una válvula de escape cuando un país esta en problemas, pero esta vez estamos todos en problemas por tanto la válvula no existe.

En Argentina, como ya señalamos, el Estado ha recuperado legitimidad, y el manejo de la crisis ha permitido fortalecer la cohesión social. Resta por ver como será el escenario económico que ya venia complicado desde antes del corona virus.

La cohesión social esta afectada en Bolivia, los diferentes actores sociales no muestran capacidad de consensuar, lo que impactara en el proceso político electoral. La poca destreza política del gobierno paradojalmente puede contribuir a una recuperación política y social del MAS, al victimizarlo. El peligro de un retorno a la polarización asoma.

En Perú la hegemonía política del gobierno depende en gran medida del liderazgo del presidente Vizcarra. Complota contra ello la débil capacidad de gestión de su gobierno, que en tiempos de pandemia puede agudizarse. La saturación de sus servicios sanitarios es una amenaza. La debilidad de los partidos políticos abre la posibilidad para la emergencia de liderazgos populistas.

Tanto en Bolivia como en Perú, las FFAA se han transformado en uno de los principales apoyos de sus respectivos gobiernos. En Argentina, el amplio despliegue de las FFAA en apoyo de la población probablemente impactará positivamente a su imagen institucional.

*Gabriel Gaspar es cientista político.

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