Rusia amaneció este viernes con 10.699 casos nuevos en un día, elevando el balance total a 187.859  oficialmente declarados, lo cual ubica al país en el quinto lugar entre los países con más casos detectados en el mundo, inmediatamente después de EE.UU., España, Italia y Reino Unido. La cantidad de casos nuevos diarios se ha estabilizado sobre los 10.000 este mes, con un preocupante pico de 11.231 registrado ayer jueves.

En vista de este preocupante escenario la capital de país Moscú (que concentra más de la mitad de los casos en Rusia), ordenó hoy la prórroga de las medidas de confinamiento de la población hasta el 31 de mayo. La decisión ha enfriado los ánimos de los 12 millones de moscovitas, que desde hace semanas escuchan a las autoridades locales, pero sobre todo nacionales, decir que la situación estaba bajo control. En Moscú se han detectado 6.703 nuevos casos en un día, y de acuerdo a las cifras oficiales de las autoridades nacionales, el total de contagiados en la capital alcanza a 92.676, el 52% de los contagios en todo el país. Desde que empezó el mes la estadística local estaba en unos 5.000 casos nuevos cada día, pero hoy Moscú ha subido otro peldaño.

En dicho contexto, el alcalde de la histórica urbe, Serguei Sobianin, endureció aún más las medidas, dando una clara señal de que la emergencia sanitaria está lejos de terminar.

Así, se hizo obligatorio el uso de mascarillas y guantes en el transporte y todos los lugares públicos de la ciudad, manteniendo además vigente la norma que obliga a tramitar un permiso digital para desplazarse por la ciudad en transporte privado o público. La única medida que permite avizorar alguna vuelta a la normalidad es la autorización para que la industria y la construcción en la ciudad puedan volver al trabajo a contar del martes 12 de mayo.

Sobianin, que desde el principio de la crisis ha destacado por tener un enfoque más realista sobre la pandemia, cifró este viernes en 300 mil el número real de infectados con Covid-19 en la capital rusa, cifra que contrasta con los datos oficiales ya mencionado y advirtió de que la normalidad “no volverá pronto”. Incluso sugirió que el régimen de confinamiento podría prolongarse hasta julio, dependiendo de la situación epidémica. “Si antes pensábamos que la situación se superará en unas semanas, un mes o mes y medio, ahora vemos que se requerirá más tiempo para vencer la epidemia”, señaló.

“Si esta primera etapa de relajación de las restricciones es un éxito, entonces la probabilidad de llegar rápidamente a una segunda etapa aumentará”, escribió el alcalde de Moscú en su web, pidiendo un respeto “estricto” a las medidas de confinamiento. Los moscovitas llevan desde el 28 de marzo sin salir de casa excepto para hacer compras, tirar la basura o ir al médico.

Polémica baja tasa de mortalidad

A pesar de los malos datos, Sobianin se congratuló de que al menos el número de hospitalizaciones por Covid-19 no haya aumentado en Moscú en las últimas dos semanas.

Paralelamente, las cifras oficiales en Rusia también muestran que la mortalidad es extrañamente baja: solo 1.723 muertes, 98 de ellas en la última jornada, lo cual representa una tasa en torno al 0,9%, muy por debajo de cualquiera de los diez países más afectados por la pandemia. Como comparación, Alemania registra una tasa de mortalidad del 4,2%.

Este desajuste de porcentajes ha generado nuevas dudas sobre las estadísticas oficiales rusas, ante las que el propio alcalde Sobianin lleva desde el mes pasado manifestando sus reservas.

Por su parte, el Ministerio de Salud y la agencia sanitaria Rospotrebnadzor justifican estos resultados haciendo hincapié en la rapidez de la reacción rusa frente a la epidemia. Aún más, Rospotrebnadzor explicó que “Rusia ocupa el segundo lugar en el mundo en número de tests: más de 4,46 millones“.

Coronavirus versus popularidad: los temores de Putin

El coronavirus también afecta a la popularidad del presidente Vladimir Putin.

La aceptación de Putin ha caído al mínimo durante la crisis de la COVID-19: sólo un 59%, según informa la encuestadora independiente Centro Levada. En 2018 llegó a ser de un 80%. La actual es la peor cifra de aprobación del líder ruso desde septiembre de 1999, cuando era apenas un primer ministro casi desconocido bajo la agónica presidencia de Boris Yeltsin y contaba con sólo un 53% de apoyo. Además, esta noticia llega cuando se cumplen 20 años de su primera investidura como presidente tras ganar sus primeras elecciones en 2000.

El Kremlin ha relativizado estas cifras, que a pesar de todo siguen siendo mejores que las de muchos políticos de países occidentales: “Hay otras encuestas que pintan un cuadro diferente”, dijo el portavoz del presidente. Peor lo tiene el Gobierno ruso, descabezado por la infección de su primer ministro y con dos nuevos miembros del Gabinete que se han sumado a las bajas por coronavirus.

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