Un escaso ejemplo de objetividad efímera y opaca dentro de la habitual política trapisondista de nuestro actual gobierno de sofistas de tres al cuarto, consistió en la velada admonición lanzada al principio de los tiempos de “qué lo peor, estaba aún por llegar”, entre ello, la catástrofe o desastre que aún supone en el aspecto personal y emocional sobre el desconocido balance final de cifras mortales y de afectados qué nunca llegaremos a conocer de forma fidedigna.

Y no les faltaba razón, ya que la génesis comenzó a concebirse en las autorizadas concentraciones partidistas multitudinarias, propagandísticas y celebrativas de los actos del Día de la Mujer en varios lugares de España con asistencia de unas 500.000 personas, más otro acto en Vista Alegre en Madrid, celebrado por VOX, contribuyentes de osadas imprudencias basadas en situaciones de riesgos así consideradas por los expertos, y en nuestros Artículos hace tiempo.

Nos queda la confianza en la judicialización de lo sucedido y su capacidad de depurar responsabilidades.
Sí además consideramos las desafortunadas, equivocas y dudosas actuaciones qué han seguido a continuación, comenzaremos a tener una sensación conjunta de impotencia y desánimo propias de las que causan el temor arraigado ante nuestros gestores económico-políticos.

Y es que los indicadores económicos son los que son, nada prometedores en cuanto a comportamientos futuros y malos vaticinadores como suelo manifestar, al igual y tan oscuro como el reinado del godo Witiza.

Nadie niega la culpabilidad del maldito coronavirus el cual disfrazado de Caballo de Troya, ha hecho plena debacle en una sociedad y su economía, como si de octogenarios indefensos se tratara.

No resulta difícil contemplar que la España actual se encuentra desmadejada y convertida en un juguete roto al igual que otros tres o cuatro países, y los demás también tambaleándose, como si de una partida de bolos se tratara, y la pesada bola del virus hubiera hecho pleno o “strike” en un ficticio triángulo equilátero equidistante de países perfectamente alineados y ajenos al fuerte lanzamiento que se les venía encima.

Los bolos o países por los suelos saltan a la vista ojeando las previsiones de las Instituciones financieras como el F.M.I., para concluir en cuanto a España:

La deuda pública, o lo que es lo mismo, (incremento déficit + rescate bancario + mecanismos de liquidez), se prevé un ascenso en el 2020, cercano al 120%, ya que al 31.3 del mismo año alcanzaba un 109 %,
Es decir, tenemos previsto gastamos más dinero que el producido por el conjunto de nuestra economía.
Déficit Público, ascenso hasta el 9.5%, en 2020, cuando hasta ahora trampeábamos entre el 3-3.5%.
PIB – PRODUCTO INTERIOR BRUTO, caída del 8% mismo año, cuando en 2019, fue + 2%.

No obstante, la deuda pública como consecuencia de la Pandemia se ha disparado en todas las economías occidentales, pero la situación que afecta a España es de las más delicadas.

En cuanto al DESEMPLEO, y según CINCO DÍAS, España en cuanto a trabajadores afectados por ERTES se sitúa con unos 4 Millones de trabajadores protegidos, por detrás de Francia, Alemania e Italia qué tienen más afectados.
Pero no nos equivoquemos con esta especie de espejismo, ya que según la Fundación de Cajas de Ahorros (FUNCA), la actual Tasa de desempleo en España es del 14.4%, convirtiéndose en un 34% en el caso de sumarle los 4 Millones citados.

Por ello, se trata de un capítulo que precisa “tiempo y horno” con tendencia, optimista según BANKINTER al 16.1% (2020) y 12.9% (2021).

Como conclusión provisional a juicio de este columnista no hay equipo tributario y/o fiscalista que “agarre en estos momentos al morlaco impositivo por los cuernos” en un país en nuestras condiciones y presa del pánico financiero.

Lo posible y lo probable, pero no lo deseable, se encuentra “cantado”, y será el resultante a corto-medio plazo de un incremento del IRPF; más endurecimiento de las pensiones; despidos; aumento de precios en la cesta de la compra; vuelta a los altos precios de petróleo, además de otras tribulaciones y recortes presupuestarios familiares que irán surgiendo dentro de un largo etc. de vicisitudes.

El incremento de la deuda se reducirá a costa de los Presupuestos, lo cual supondrá otro frenazo a las inversiones y desgraciadamente, también en las Medioambientales.

En resumen, una época de dureza extrema para España de al menos hasta un trienio, en la cual, hasta el Gobernador del Banco de España en declaraciones a EL PAIS, se muestra de acuerdo con el empeoramiento de previsiones reclamando ajustes para evitar más crisis de deudas.

Finalmente, esperemos los avances de la Ciencia en esa esperanza de vacuna contra el virus que se experimenta en EE.UU.

Sobre el autor:
Jesús Antonio Rodríguez Morilla, abogado, Doctor en Derecho (Cum Laude) Modificadoscompraspublicas.com

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