El Presidente Sebastián Piñera, encabezó este martes una reunión con los presidentes y los jefes de bancada de Chile Vamos para dialogar sobre su convocatoria a un acuerdo transversal por el combate contra el coronavirus, la recuperación económica y la protección social.

Estuvieron presentes los presidentes de Renovación Nacional, Mario Desbordes; de la Unión Demócrata Independiente, Jacqueline van Rysselberghe; de Evópoli,  Hernán Larraín; y del Partido Regionalista Independiente, Rodrigo Caramori, junto a los presidentes de las bancadas de los partidos en el Senado y en la Cámara de Diputados. Junto a ellos asistieron también los ministros del Interior, Gonzalo Blumel; de Hacienda, Ignacio Briones; y de Desarrollo Social, Sebastián Sichel.

Serán estos tres ministros quienes se encarguen de establecer contactos con los partidos de oposición y entes sociales para discutir en torno a este acuerdo, según comentó al término del encuentro el diputado Mario Desbordes.

Por su parte, el ministro Briones rayó la cancha en torno al contenido del acuerdo, indicando que “este es un acuerdo acotado en término de los temas, en término de los plazos, estamos pensando en el horizonte de los próximos dos años“.

Previo a la reunión, en entrevista con Radio Cooperativa, precisó aún más el marco, declarando que es necesario determinar una cantidad de recursos pensados para las distintas aristas de este acuerdo, como es la protección de la salud, de la protección social y la reactivación económica, ya que “sin la capacidad de recupera la economía, sin la capacidad de generar empleo, la verdad es que lo ingresos de las familias no van a poder mejorarse de manera persistente. Eso va a ser una prioridad nacional, y le agrega al Presidente una tercera derivada, que es la necesidad de un pacto fiscal de mediano plazo“.

A su vez, el ministro del Interior declaró que “creemos que en esto nadie puede restarse, llegó el momento de la colaboración, llegó el momento de poner en pausa, de suspender las diferencias por un tiempo, de poner en cuarentena la política por algunos días, por algunas semanas”.

Asimismo, subrayó que “nosotros esperamos a todos quienes quieran sumarse; esta es una invitación amplia y creemos que en esto nadie puede restarse. Llegó el momento de la colaboración, de poner en pausa y suspender las diferencias, de poner en cuarentena la política por algunas semanas para poder darle a todas las personas las respuestas necesarias y las seguridades y las certezas que se necesitan en este momento para poder enfrentar esta pandemia sanitaria y social”.

Por otro lado, al ser consultado acerca de si condenar la violencia es una condición para estar en el acuerdo, precisó que “más que condiciones, aquí lo que hay que entender es que en democracia, en un Estado de Derecho, la paz social y el rechazo a la violencia es una condición básica para poder desarrollar armónicamente y dar progreso a un país, todos los países, todas las democracias necesitan la paz, necesitan convivir pacíficamente, civilizadamente. Por lo tanto, partimos de la base de que todos quienes quieren conversar democráticamente asumen un supuesto tan esencial que es rechazar la violencia y comprometerse muy profundamente con la paz social”.

En el oficialismo esperan que esta semana comiencen las reuniones de una mesa técnica que empezaría el camino para el acuerdo nacional convocado por el Mandatario, por lo que el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, ya ha estado llamando a los presidentes de los partidos de oposición estos dos días.

En medio de estas discusiones iniciales al interior del oficialismo y también con la oposición, ya están circulando nombres para integrarse a esta mesa técnica.

Así, la Democracia Cristiana tiene en mente a José de Gregorio como su representante, mientras que la UDI ya habría propuesto a Rodrigo Cerda y al economista Sergio Urzúa.

Cabe recordar que ayer lunes, el Presidente Piñera realizó un llamado a trabajar en acuerdos sobre cinco ejes: combatir la pandemia del coronavirus y proteger la salud y la vida de los chilenos; promover un plan de protección social para las familias chilenas, cuidar sus ingresos y asegurar el abastecimiento de bienes y servicios esenciales; proteger los empleos, los sueldos, los ingresos y las empresas; impulsar un programa de reactivación de la economía, con especial énfasis en la recuperación de la capacidad de crear empleos y oportunidades, mejorar los salarios y los ingresos, e incrementar la inversión y la productividad; y establecer un marco fiscal que permita enfrentar con sensibilidad social y responsabilidad fiscal las urgentes necesidades del presente y los exigentes desafíos del futuro.

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