La Encuesta Nacional de Empleo (ENE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), da cuenta que la tasa de desocupación del trimestre febrero-abril de este año llegó al 9,0%, incrementándose 1,9 puntos porcentuales (pp.) en doce meses.

A su vez, los desocupados crecieron anualmente 19,6%, incididos únicamente por los cesantes (22,9%).

La tasa de desocupación desestacionalizada fue de 9,0%, siendo 1,0 pp. superior a la del trimestre móvil anterior, como consecuencia del descenso de la fuerza de trabajo (-6,9%) y la contracción de los ocupados (-7,9%).

Asimismo, en doce meses las tasas de participación y ocupación se situaron en 57,9% y 52,7%, contrayéndose 4,8 pp. y 5,6 pp., en cada caso y constatando los niveles más bajos de la vigente serie.

Por su parte, la población que está fuera de la fuerza de trabajo aumentó 15,4%, influida por personas que en su mayoría no estaban buscando un empleo, pero estaban disponibles para trabajar, conformando la denominada fuerza de trabajo potencial.

Según el INE, este mayor tránsito hacia la inactividad hizo que las presiones sobre el mercado laboral (alza de la desocupación) se vieran amortiguadas en el corto plazo.

La tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial alcanzó 23,8%, con un incremento de 9,9 pp. en doce meses. En los hombres se situó en 19,4% y en las mujeres en 29,3%.

Los ocupados totales tuvieron una baja de 7,6%, por primera vez desde el trimestre enero-marzo de 2010.

Dicha reducción fue liderada por los ocupados presentes en su trabajo durante la semana de referencia (-12,9%), mientras que los ocupados ausentes, que representan el 14,4% del total de ocupados, aumentaron 44,2% (equivalente a 364.821 personas).

Lo último se explica directamente por el impacto de la Ley de Protección al Empleo que comenzó a regir a contar de abril de 2020 y que permitió contener el impacto negativo del COVID-19 en el mercado laboral.

La reducción de los ocupados fue influida por comercio (-10,0%), agricultura y pesca (-15,5%) e industria manufacturera (-11,9%), mientras que por categoría ocupacional los mayores retrocesos se observaron en los trabajadores por cuenta propia (-18,2%) y los asalariados formales (-2,9%).

La tasa de ocupación informal se situó en 26,3%, con un retroceso de 1,0 pp. en doce meses.

A nivel regional, se destaca la Región Metropolitana, en donde la tasa de desocupación del trimestre febrero-abril de 2020 fue 9,4%, expandiéndose 2,0 pp. en doce meses.

El alza del indicador se debió a la disminución de la fuerza de trabajo (-3,6%), liderada por el retroceso de los ocupados (-5,6%), mientras que los desocupados aumentaron 21,9%, impulsados por los cesantes (26,1%).

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