Los sistemas sanitarios ya comienzan a sufrir la presión en algunos países donde los casos siguen en un aumento progresivo. La gran densidad de población en los entornos urbanos y la pobreza extendida son algunos de los factores que están impulsando la situación, advierte la ONU en un comunicado difundido este lunes.

En las pasadas 24 horas, cinco de los diez países que han reportado la mayor cantidad de nuevos casos de COVID-19 en el planeta son de las Américas.

“Se trata de Brasil, Estados Unidos, Perú, Chile y México”, aseguró este lunes el director de emergencias de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Michael Ryan, durante la conferencia habitual sobre COVID-19.

En América Latina, los países con la mayor cantidad de incrementos en casos son: Brasil, Colombia, Chile, Perú, México, Haití, Argentina y Bolivia. “Estamos viendo que, aunque los números aún no son exponenciales en algunos de estos países, hay un aumento progresivo diariamente”, agregó el doctor Ryan.

El experto advirtió que los sistemas de salud ya están comenzando a estar bajo presión a través de la región, a medida que muchos países intentan comprender la escala de la epidemia.

“Hace algunas semanas el mundo estaba extremadamente preocupado por lo que potencialmente podría pasar con la pandemia en el sur de Asia o en África, pero hasta cierto punto, aunque la situación sea difícil, es aún estable. Sin embargo, en América Latina la situación está lejos de ser estable, y ha habido un rápido incremento de casos y los sistemas de salud necesitan del apoyo y la solidaridad mundial”.

Ryan explicó que la cantidad de personas viviendo en entornos urbanos, así como la pobreza, son algunos de los factores que están impulsando la intensidad de la transmisión.

“Sin duda diría que América Central y del Sur en particular se han convertido en las zonas de transmisión más intensa del virus. Creo que no hemos alcanzado el pico de la pandemia y no puedo predecir cuándo lo haremos. Pero tenemos que mostrar solidaridad con estas naciones, apoyarlas y ayudarlas a superar el virus como hemos hecho con países de otras regiones. Es el momento de unirnos y no dejar a nadie atrás”.

Y es que para el director de emergencias hay una “necesidad absoluta” de proteger América Latina y el Caribe: “nadie está a salvo hasta que todos estemos a salvo”, dijo.

“Nos preocupan particularmente países como Haití, por la debilidad de sus sistemas de salud, pero no es el único. Hay muchas respuestas diferentes en la región, vemos países que están abordando la pandemia desde un enfoque de toda la sociedad, el Gobierno y con información científica, mientras que en otros vemos una ausencia de esto, o hay debilidades en aplicarlo”, explicó Ryan.

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