Ecuador se transformó en el tercer país sudamericano en recibir donaciones de buques desde Corea del Sur, luego que el contralmirante Darwin Jarrín, comandante general de la Armada ecuatoriana firmara el “Acuerdo de Donación” de dos unidades patrulleras de la clase “Haeuri”, entregadas por la Guardia Costera de Corea del Sur.

Antes de  Ecuador, Colombia y Perú recibieron también buques militares donados por el país asiático.

Las gestiones fueron realizadas por el ministro de Defensa Nacional, Osvaldo Jarrín, luego que durante la visita del Primer Ministro de Corea, en marzo pasado, el Comandante de Guardacostas de Corea del Sur ofreció la donación de dos unidades patrulleras medianas de la clase “Haeuri” de 54 metros de eslora a ser decomisionadas en el año 2019, y de una unidad patrullera de 120 metros de eslora en el año 2021.

Luego de negociaciones, esta semana el contraalmirante Jarrín acompañado del contralmirante Amílcar Villavicencio, firmó el “Acuerdo de Donación”, previamente suscrito por el director de la Guardia Costera de Corea del Sur y que fuera gestionado a través de la Embajada de Corea en el Ecuador, hecho que materializa el traspaso de las dos unidades (301 y 302) a la Armada del Ecuador.

Para Ecuador, cuya fuerza naval ha visto reducida su capacidad a causa de problemas presupuestarios durante el último lustro, la donación viene a reforzar su disminuido potencial de resguardo de su Zona Económica Exclusiva, en particular alrededor de las Islas Galápagos, donde tiene graves problemas para proteger sus aguas contra la incursión los buques pesqueros extranjeros, la mayoría de los cuales son de China.

El buque patrullero clase Haeuri es una unidad de tamaño medio de la Guardia Costera de la República de Corea. Las embarcaciones tienen una longitud de 53.7 mts, una viga de 7.4 mts. y un calado de 2.5 mts., con una autonomía de 20 días, construido por Hyundai Heavy Industries (HHI). Entraron en servicio en diciembre de 1990 y diciembre de 1991, respectivamente, y fueron dados de baja en octubre de 2019 y enero de 2020.

Lazos militares con Sudamérica

Durante este siglo, Corea del Sur ha efectuado un progresivo acercamiento a nivel militar con Sudamérica, por una parte a medida que su propia industria bélica se ha ido diversificando y ha buscado mercados para sus productos, y por otra, para asegurar las relaciones con fuentes de materias primas y mercados para su amplia oferta de productos.

Así, por una parte han transferido unidades navales dadas de baja con el fin de ganar una buena recepción futura. De esta forma, aparte de Ecuador, tanto Colombia (1 corbeta clase Pohang y otra clase Donghae) como Perú (una clase Pohang) han recibido material naval.

Esta “buena voluntad” se ha reflejado también en la obtención de contratos para material militar, donde Perú lleva la delantera, al adquirir aviones de entrenamiento primario e intermedio KT-1P (20 armados en el país con un contrato de US$208 millones), mientras que a nivel naval han llegado los contratos más sustanciosos.

En el 2013 Daewoo International firmó un contrato valorado en unos US$115 millones con el astillero estatal peruano SIMA para construir un derivado de la Clase Makassar original, buque de asalto anfibio, al que siguió otro en 2015 para construir una segunda unidad. Igualmente, Perú está construyendo patrulleros costeros de la clase PCG-50 basados en la clase Taeguk sudcoreana, en una serie inicial de 5 unidades por US$82.4 millones con la opción de unidades adicionales.

Colombia, por su parte, adquirió misiles antibuque C-Star (versión sudcoreana mejorada del misil estadounidense Harpoon block IC) como parte del proceso de modernización de sus fragatas ligeras clase “Almirante Padilla”. por cerca de US$90 millones.

Otros países de la región también han adquirido diverso material sudcoreano, como Chile, donde la Infantería de Marina cuenta con camiones militares, jeeps y piezas de artillería adquiridos en el país asiático.

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