Picoteo constante y desorden de horarios de comida son algunos de las consecuencias que provocan las emociones negativas ligadas al encierro preventivo.

Desde marzo que Chile se encuentra practicando la distancia social en miras de bajar la cantidad de contagios por Covid-19, y esto ha afectado prácticamente todos los aspectos de la vida a la que uno estaba acostumbrado, mezclado con las consecuencias de la pandemia en la salud mental, hoy puede parecer más difícil, mantener una vida saludable a través de la alimentación. 

Por este motivo el equipo de Infogate se contactó con dos expertas en el área, Maite Lecumberri, psicóloga y coach del Centro Avanzado de Medicina Metabólica, que cuenta con múltiples estudios y más de 20 años de experiencia y la nutricionista de la Clínica Las Condes,  Giselle Muñoz, experta en obesidad, enfermedades inflamatorias  y enfermedad celíaca, reconocida por sus múltiples apariciones en televisión.

DIAGNÓSTICO

Al ser consultadas que temas son recurrentes en sus consultas, ambas coinciden en que han presenciado ciertas situaciones y emociones que se repiten entre los pacientes. 

Muñoz comenta que  “la gente está teniendo unos cuadros de ansiedad bastante relevantes, se está desordenando mucho con la ingesta de alimentos. Están picoteando mucho, el picoteo constante a la cocina es frecuente, el hecho del teletrabajo ha exacerbado eso.

Y dice que ve un desorden en las rutinas de sus pacientes, sobre todo quienes tienen hijos pequeños que “les cuesta un poco organizarse con los horarios, no hacen las colaciones o a veces pasan de largo sin comer, no hacen comidas oficiales, en los horarios que corresponden” y ve casos de los dos extremos, personas que se saltan comidas y comen en la noche o personas que picotearon durante el día por lo que llegan sin hambre a la cena. 

Por su parte la psicóloga que ayuda a personas a bajar de peso comenta, que ve Mucha angustia, preocupación, tristeza, soledad, sobre todo quienes viven solos, stress, sensación de estar sobrepasado si están con los hijos o mucho trabajo, preocupaciones económicas, miedo a perder el trabajo, miedo a enfermarse o que se enfermen los seres queridos, especialmente las personas mayores, gente que ha desarrollado crisis de pánico” y que estas sensaciones están ligadas al “comer emocional”

“Generalmente  un 70% de las personas que se deprimen tienden a comer más” dice Lecumberri, sobre los efectos de la angustia en la alimentación, y agrega que se “esperaría que la gente aumentase su ingesta calórica y se esperaría que a su vez como hay menos actividad física también disminuye el gasto calórico y puede ser que aumenten su peso”.

Muñoz dice que efectivamente los tratamientos se ha visto mermados por la pandemia y que “Ahí uno lo que trata de hacer con el paciente es acogerlo, tratar de ser lo más empático posible, les digo, ‘quizá te va a costar llegar a la meta que habíamos planeado, pero vas a seguir bajando cuando tengamos las herramientas que corresponde.” 

Los medios económico también son un factor que puede influir en la alimentación “porque las legumbres y los huevos han subido de precio, que son alimentos súper importantes ahora y que nos ayudan mucho en nuestro sistema inmune, las verduras incluso han subido de precio”. En ese ámbito dice, es importante que los nutricionistas se enfoquen en la realidad del paciente.

LA PANDEMIA COMO UNA OPORTUNIDAD 

Sin embargo, no todo es de color negro, pues Giselle Muñoz dice que ya con el acostumbramiento a estar forma de vivir ha visto pacientes que se han tomado esto como una oportunidad y que en este periodos se puede “mirar la despensa y ordenarla, ver con qué me he nutrido en los últimos meses, que he estado comprando, que puedo cambiar, si me puedo asesorar con un nutricionista pedirle lista de supermercado, pedirle marcas de productos, recetas”.

Además afirma que “Mucha gente me está pidiendo consultas para aprovechar más que nada el momento de estar en la casa para poder cuidarse, empezar a tener una rutina de ejercicio, hay que saber que no desconocemos cómo nos vamos a comportar con una pandemia como esta y a largo plazo pueden venir otras.

Menciona que esto ha sido una oportunidad para aplicar la telemedicina “Es excelente herramienta que nos sirve mucho y la verdad es que acá en Chile antes no se usaba mucho hasta que llegó la pandemia, pero en otros países es una metodología que se utiliza bastante y con muy buenos resultados”. Esto le ha permitido mantener el contacto con sus pacientes de región en tiempos de pandemia.

Lecumberri concuerda, “Hay gente que puede favorecerse si decide no tener a mano muchos alimentos que nos son  saludables y decide alimentarse con las cosas más saludables que tienen en casa”.  

LOS CONSEJOS DE GISELLE

  • Mantener los horarios de comida similares a los se tenían antes de la pandemia y realizar todas las comidas, o sea, desayuno, colación, almuerzo, once y cena, no saltarse ninguna de esas comidas. 
  • Incluir en cada una de las comidas un alimento rico en proteínas. Al desayuno puede ser huevo, quesillo, o yogur, al almuerzo y la cena carnes bajas en grasas, como pescado o pollo.
  • Tomar líquidos en abundancia “empezamos a deshidratarnos, lo primero que nos pasa es que nos empieza a dar es de hambre por falta de agua, quizá fatiga. Nuestra cabeza nos sabe decirnos que nos estamos empezando a deshidratar y nos empieza a dar un poco de fatiga y uno con fatiga empieza a picar”. Dice que lo ideal es que sea agua pura de bidón o filtrada y que también se puede hidratar mediante hierbas. Menciona que hay que tener cuidado con el café y el té porque estos deshidratan si se consumen con abundancia.
  • Para evitar el picoteo, Muñoz dice que es importante la colación porque es necesaria y dice que “La ansiedad viene después de comer, ya estando satisfecho igual tengo ganas de comer, eso es la ansiedad, eso muchas veces la gente lo confunde”. En ese sentido recomiendo optar por un lácteo o una fruta y en la tarde pueden ser ambos para reemplazar la once. 
  • Optar por los alimentos más frescos posibles, evitando los procesados. 
  • En cuanto a snacks saludables, dice que pueden ser; rollitos de jamón de pavo rellenos con palta, quesillo con aceite de oliva, jalea sin azúcar, bastones de apio o zanahoria y yogures y frutas. 
Giselle publica consejos nutricionales de varias áreas en su redes sociales.

LOS CONSEJOS DE MAITE

  • Para combatir la ansiedad y tentaciones la coach recomienda dos opciones, la primeraes cambiar la actividad que uno está haciendo y enfocarse en algo en que uno se entretenga, así cambiar el foco de atención de la preocupación de comer. Si eso no resulta, dice que se puede pensar en opciones que sean satisfactoria pero saludables, cómo un yogur o una fruta, y si se tiene ganas de algo dulce recomienda cocinarlo en casa porque así la persona sabe qué ingredientes tiene, además dice que  “El hecho de hacerlo uno mismo también implica cierto esfuerzo y trabajo entonces uno se lo piensa más”.
  • No saltar comidas porque “si yo me salto una comida, llegó a la siguiente con más ganas de comer” y más ansiedad. 
  • En cuanto a la salud mental, que puede influir en los hábitos y conductas, dice que es importante “mantenerse en contacto con nuestro seres queridos, familia amigos etc que nos ayudan a sentir menos solos, que nos distraen, nos puede hacer sentir menos encerrado”, añade que es importante no sobreexponerse a las noticias, porque pueden producir angustia, recomienda limitar la cantidad de veces que se revisa y qeu estas sean fuentes confiables. 
  • Realizar actividad física, y mantenerse en movimiento, ya sea, haciendo el aseo, haciendo yoga o siguiendo alguna clase a través de redes sociales. 
  • Mantener los horarios, tanto los de sueño, como los de trabajo y tiempo familiar. Mantener un horario realista y estructurado es  “La única manera de sentir mayor control es llevar el orden de lo que llevo en mi día a día, en lo interno, en lo que yo sí pudo manejar” añade que la sensación de descontrol produce angustia.  
  • Aceptar las emociones negativas que uno puede llegar a sentir y dice que “Es normal que uno las sienta (…) lo importante es reconocer lo que mes está pasando y frente a eso hacer algo al respecto. No puedo enfrentar algo que ni siquiera me doy cuenta de que me pasa” indicando que estas emociones negativas son necesarias y adaptativas porque nos preparan para momentos de estrés y miedo. 

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