Un nicho de consumidores en busca de sustentabilidad y cuidado del planeta están apoyando cada día el reciclaje de ropa, en una mercado que mueve millones de dólares y que explota a poblaciones de bajos recursos.

Luego de la industria petrolera, la producción de indumentaria se lleva el premio a ser la segunda industria más contaminante a nivel mundial y es que, de acuerdo a cifras de la ONU, la producción de ropa se duplicó entre el año 2000 al 2014, cada segundo que pasa se entierra o se quema una cantidad de textiles equivalentes a un camión de basura y para producir sólo una par de jeans se utilizan 7.500 litros de agua, recurso vital para la vida humana

Cada día que pasa, crece el número de personas que se cuestionan lo que hay detrás de una compra de fast fashion, concepto que se usa para referirse a la producción en serie vestuario a bajo costo y con procesos cortos desde la fabricación al consumidor. Ropa democrática pero desechable, en la que la tendencia es más importante que la calidad.

NOT CRUELTY FREE

Dentro de los pioneros de la industria del fast fashion se encuentra la marca española Zara, parte del conglomerado Inditex, que ha convertido a su dueño en uno de los hombres más ricos del mundo, siendo este español una de las mentes de las nuevas colecciones, a esta conocida tienda se le sumaron el gigante sueco H&M. Hoy estas prendas de producción rápida, por lo general producidos en países subdesarrollados, donde la mano de obra es bastante más económica que en los países donde sus principales plazas están ubicadas. 

Bangladesh es el país donde se han reportado la mayo cantidad de abusos laborales en la producción de textiles, H&M es el mayor comprador en la nación donde también producen prendas de Benetton y Gap. El sueldo mínimo en esta nación es de 3,000 taka al mes ( equivalentes a $22000 o U$30), por esa cifra o menos en Chile se puede comprar alguna prenda de multitienda. 

Los quejas que han surgido en la manufactura de vestimenta no solo está relacionada a sus impactos en el cambio climático y los salarios diminutivos, sino que también se suman la explotación laboral de niñas pequeñas y una de las razones por las que dejan la educación, la cantidad  de colecciones que salen al año, el impacto que genera en las producciones nacionales y las dificultades que tienen al competir diseñadores independientes y emprendedores. 

Es por eso que la moda sustentable, movimiento que tiene cómo objetivo fomentar el cambio en el desarrollo, procesos y producción de productos en el área de moda, un término adyacente pero menos usado es el de moda ecológica. 

OPCIÓN EN ALZA

Una de las alternativas para dentro de la moda sustentable es la ropa de segunda mano en buenas condiciones, en ese sentido, a nivel nacional ya es posible encontrar cadenas cómo Orange Blue, Vintage y Nostalgic, que ha apostado por influencers jóvenes cómo las locutoras del podcast mis 3 ultimas neuronas Bernardita Danús, Paula Díaz y Montse M11, en miras de llegar a clientes de su rango etario. 

Sofía Bertelsen, estudiante de psicología PUC y escritora de la saga Ad Infinitum es una de las jóvenes que está optando por estas tiendas, dice que para ella la  “moda sustentable es preferible porque adquiere un nuevo significado; no sólo siento que la ropa es más especial cuando está intervenida, reciclada o hecha a mano, sino que también estamos haciendo un cambio con el simple hecho de vestirnos.

“A mí personalmente me hace sentirme más libre y auténtica usar ropa usada, pintada o confeccionada a mano” agrega la universitario sobre las ventajas de la personalización que muchos emprendedores logran dar a prendas intervenidas, que logran ser exclusivas pero a un precio justo.

Esta alternativa también presenta una oportunidad también para los emprendedores que se apasionan por la moda, es más, de querer partir en este rubro la inversión puede ser menor de lo que sería la producción de una marca personal, también ahorrando  el tiempo de producción. 

Para conocer los gustos de los clientes que prefieren estos trajes, cómo es la experiencia de los dueños, cuáles son las tendencias de la temporada el equipo de Infogate habló con dos emprendedores en el rubro.

Siempre Guapa es un emprendimiento de Alba José que con tan solo 22 años tiene una una marca con una visión de diseño propia, cuenta que sus clientes han llegado a través de la difusión de amigos y conocidos a través de redes sociales, cuenta que a través de su cuenta en instagram  “ igualmente educo a los demás y también a mi, intento crear un impacto social y ambiental” 

“Intento como tienda Siempre Guapa reflejar todo lo que ocurre en este momento, que sea inclusiva que nadie se quede afuera de este emprendimiento tan bonito y que está para compartirlo, disfrutarlo y que todos ganemos algo de esto”

En mi tienda lo que más buscan es originalidad y calidad, también lo económico llama mucho la atención, intento no lucrar con las prendas que sea lo más Justo para todos y que gane ambos lados” cuenta la joven oriunda de Santo Domingo.

En Algarrobo, Iván Zuñiga es dueño de Izu boutique, tienda que trae ropa europea de segunda selección, hoy debido a la pandemia sigue vendiendo a través de su página de Facebook e Instagram, cuenta que “la clientela ha aumentado y por lo mismo es más exigente, ya que está buscando cosas muy específicas”.

Dice que “Las ventajas son que es más económica, hay una mejor calidad en las prendas, estas son únicas y hay ropa de marca más exclusiva” también cree que  “la ropa de segunda mano a la vez ayuda mucho en lo reciclable”.

TENDENCIAS

En una época en que resulta casi imposibles ver las distintas tendencias que eligen los fashionistas sustentables, son los dueños de los emprendimientos los que saben que prefieren los chilenos.

“La tendencia esta temporada es “Animal Print” es una tendencia que no ha pasado de moda y cada año sigue vigente y la ropa vintage año 80 y 90” comenta Iván Zuñiga de Izu Boutique.

Alba José de “Siempre Guapa” dice que “al parecer lo que está rompiendo en este momento es el “Tie Dye”.Comencé haciéndolo sin la intención de moda solo por que me nació y se dio, pero luego fijándome es como el momento del tie”

PARA PROFUNDIZAR

Aprender sobre cómo mejorar los hábitos de consumo es todo una camino, si te interesa conocer más sobre los impactos del fast fashion te recomendamos el documental disponible en Netflix, “The True Cost”, que traducido al español sería el “El Precio real” que aborda en profundidad el fenómeno del fast fashion, sigue la historia de la fabrica de 4 pisos que colapso y se llevó la vida de sus mil trabajadoras y de cómo en poco tiempo creció a la industria que es hoy, que algunos se cuestionan.

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