El actual gerente de Quiñenco y exministro, Rodrigo Hinzpeter, reapareció este domingo en la arena política analizando el desorden dentro de Chile Vamos, la falta de liderazgo existente en el Gobierno y le manda un misil al ministro del Interior, Gonzalo Blumel, al apuntarlo como una figura ausente en las decisiones políticas.

Así lo deja de manifiesto en El Mercurio, donde asegura que “el desorden de la derecha ocurrido tiñe mucho porque es un episodio demasiado emblemático en un tema emblemático”, en referencia a la crisis desatada tras la aprobación del proyecto que permite el retiro del 10% de los fondos de las AFPs, en donde varios parlamentarios UDI y de RN respaldaron la iniciativa.

Sin embargo, su crítica no solo quedó allí, puesto que luego apuntó a que “definitivamente hay un desgobierno, falta de liderazgo político, ausencia de juicio técnico y de responsabilidad política muy grande, que excede este episodio”.

Por razones que no conozco, el ministro del Interior ha sido una figura un tanto ausente. El cargo es muy difícil y se pueden cometer errores, pero si uno es ministro del Interior, debe asumir el riesgo de pecar por presencia y no por ausencia”, dirigió sus dardos quien fuera jefe de gabinete durante el primer Gobierno de Sebastián Piñera.

Y sus cuestionamientos al titular del Interior continuaron, señalando que “tengo la impresión de que Gonzalo Blumel es una persona que, legítimamente, no ha tenido vocación de ministro del Interior. Eso lo que ha hecho pecar de ausencia”.

En cuanto a la relación que hay entre el Gobierno y los partidos que conforman Chile Vamos, Hinzpeter sostuvo que “el error más reciente y fundamental de un grupo de congresistas es declarar que se ‘acabó la paciencia’ y entonces se va a estar en contra del Gobierno que uno apoya. En la política la paciencia debe ser infinita cuando se trata de las ideas de un sector. Y considero inapropiado apoyar un proyecto a partir de que se haya agotado la paciencia en otras materias”.

Al final del día la pregunta que me hago es por qué diablos el Gobierno no es capaz, a través de algún liderazgo político, de mantener su coalición unida. Sobre todo con un desafío tan aglutinante como es esta pandemia”, precisó.

Otro punto abordado por Hinzpeter fue la polarización que tiene Sebastián Piñera en la ciudadanía, argumentando que el mandatario “debe hacerse un esfuerzo más cuidadoso de algunas formas que en los tiempos que corren resultan irritantes para la ciudadanía y que son relativamente simples de solucionar”.

Y ejemplifica sus dichos: “me parece que el uso de analogía bélica es un error, tanto en octubre como hoy. Hablar de que la pandemia es un enemigo formidable y poderoso o que estamos en guerra, no es bueno porque las palabras crean realidades o predisponen el ánimo. En segundo lugar, algunas ‘indisciplinas’ completamente evitables, en tiempos en que todos estamos haciendo esfuerzos por respetar la cuarentena, es poco comprensible el descuido”.

Asimismo, sobre el futuro de la derecha, el exministro afirma que “ha tenido una evolución en sus liderazgos, pero para poder hablar de que estamos frente a una nueva derecha, hay que desarrollar una visión doctrinaria amplia, orgánica y completa en todos los ámbitos: económico, de libertad, rol del Estado, medio ambiente. Por ahora esa visión completa no la veo en nadie”.

Pero sí es importante que esa visión que identifico con una nueva derecha se está demandando por la gente. Apoyar medidas populares que favorezcan a un sector socioeconómico medio bajo no es suficiente para construir un tipo de derecha”, remató.

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