Toca a su fin la gira del Presidente español por una parte de Europa, permaneciendo cada vez más alejadas las pretensiones iniciales españolas relativas a la obtención de un máximo en donaciones y reducidos créditos, con preludio de que los resultados finales de la misma serán de carácter negativo en la dirección que se han venido postulando.

Cualquiera de nuestros inteligentes lectores habría observado la instantánea publicada la primera jornada, sobre la visita del presidente Sánchez a la residencia del primer ministro holandés, la actitud recogida del primero y la expresividad manifiesta del segundo ante un supuesto rapapolvo en tono diplomático de desaprobación ante el caos que supone España para la U.E.

Incluso se permitió aludir el no verse afectado por las presiones ejercidas a favor de España por la diplomacia clásica de los llamados grandes. Esto no suele ocurrir a estos niveles, sino se cuenta con la aprobación previa y al menos tácita, de la citada diplomacia y los Estados opuestos.

La visita a Berlín, aparte de dedicar media mañana al tema de refugiados y su formación profesional, comenzó sobre las 18.00 horas del martes, sosteniéndose con la Canciller Merkel, cena oficial, dentro del marco más protocolario al uso, y salida para Estocolmo donde tenía prevista su llegada sobre las 23.00 horas del mismo día.

La reunión germana,  aparte de la fanfarria de la recepción desplegada hacia el presidente, escenificada principal y probablemente cara a los Medios españoles, y al Consejo, transcurrió sin pena ni gloria para los intereses qué persigue el mandatario español.

Es más, se diría que algunos de los asistentes observaban con cierta impaciencia sus relojes a la espera de la salida del Falcón presidencial.

No cabía esperar mucho más en este encuentro, salvo palabras de ánimos y reconfortantes entre ambos fuera de cámaras ante las próximas elecciones alemanas y el morlaco que tiene que lidiar España ante el Consejo o Consejos en los próximos días o semanas, esperando, que a ningún Estado Miembro se le ocurra cuestionar la nueva Propuesta gestada, so pena de enviarlo a vía muerta.

Según nuestras fuentes habituales, entre la agenda de la cena, con el protocolario distanciamiento observado, sí podría encontrarse la noticia adelantada por este Medio el pasado mes de junio relativa a nuevos impuestos europeos destinados a paliar los efectos del Coronavirus, pero poco más que favorezcan las Tesis actuales de Sanchez.

La visita a Estocolmo y la reunión con su primer ministro, Stefan Lövren, confirmaba lo acontecido y una respuesta común contrarias a nuestros intereses, en el sentido de inclinarse más abiertamente hacia los créditos y no a los subsidios, y es más, podría deducirse de tal entrevista, otra futura segunda ronda a la vista de la nueva Propuesta.

La reunión de trabajo en la capital sueca, no fue más allá de la repetición en contenido de lo transmitido en La Haya y comparecencia ante los Medios.

Finalmente, en El Elíseo entre ambos dignatarios concluyó la entrevista sin ningún tipo de declaración, probablemente para evitar posicionamientos incómodos cara a la próxima reunión de Bruselas.

Poco más puede añadir este Medio qué no haya adelantado con anterioridad a estas fechas, y que se inició con la estrategia del “tensionamiento” ejercido por parte de algunos Estados, por lo que lo único que toca esperar, salvo cartas ocultas, es el PROVERBIO VIETNAMITA DEL DÁTIL………..

Según nuestras fuentes cercanas a Berlaymont, la Unión Europea soporta un natural hartazgo de contumaces incumplimientos españoles, no sólo del actual gobierno, sino también de los precedentes ajenos a la idiosincrasia y normas de la U.E., acentuando últimamente una política de “barra libre” propia de otros sistemas democráticos europeos.

Sobre el autor:
Jesús Antonio Rodríguez Morilla, Doctor en Derecho (Cum Laude) www.modificadosobraspublicas.com

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