Para las fuerzas militares británicas es una tradición llevar a cabo continuos ejercicios interarmas con sus medios desplegados en el archipiélago de las Falklands. Y también es una tradición que luego de cada uno de estos ejercicios, el gobierno argentino despliegue su artillería de protestas urbi et orbi.

No por nada, el conflicto de 1982 que enfrentó a ambos países por el control de estas islas en el Atlántico Sur (que nuestros vecinos conocen por Malvinas) y que terminó con la capitulación de las fuerzas trasandinas, aún se mantiene fresco y como telón de fondo en las relaciones bilaterales.

Por eso, y como no podía ser de otro modo, la realización de recientes ejercicios militares llevados a cabo por fuerzas británicas en las islas Falklands simulando la defensa del archipiélago ante una eventual invasión, desató las iras, una vez más, del gobierno argentino, el cual a través de un comunicado oficial de su Cancillería, rechazó “en los términos más contundentes la realización de estas maniobras navales, aéreas y militares en territorio argentino ilegítimamente ocupado por el Reino Unido”.

El texto oficial indicó además que estos ejercicios “constituyen una injustificada demostración de fuerza y un deliberado apartamiento de los llamamientos de las numerosas resoluciones de las Naciones Unidas y de otros organismos internacionales, que instan tanto a la Argentina como al Reino Unido a reanudar las negociaciones a fin de encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía que involucra a ambos países”.

En el mismo comunicado, el secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus, aseguró que esa actividad “viola todas las recomendaciones aprobadas por las Naciones Unidas y por los acuerdos de los países con costas en el Atlántico Sur“, añadiendo que “Argentina reitera el llamado al Reino Unido a no realizar acciones militares en la región y a retomar las negociaciones diplomáticas por la soberanía en las islas en las condiciones que establece la resolución 2065 de la ONU”.

De acuerdo a la información señala por la agencia de noticias trasandina Télam, la Cancillería argentina consignó que durante este mes se llevaron adelante ejercicios militares en las islas con el “buque patrullero HMS Forth, la Compañía de infantería británica A y la aeronave A400M, junto a los Typhoons de la 1435 Flight de la RAF”, que “forman parte del despliegue de ocupación ilegal del Reino Unido”.

En ese sentido, el Gobierno reafirmó que “seguirá manteniendo su rechazo a la presencia militar británica en el Atlántico Sur, bregando por el apoyo internacional, que ya se ha manifestado en numerosos esquemas regionales, bajo la premisa de que esa presencia es contraria a la política de la región de apego a la búsqueda de una solución pacífica para la disputa de soberanía”.

“La persistencia del Reino Unido en la realización de ejercicios militares en el Atlántico Sur contraviene específicamente la resolución 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas, que insta a ambas partes (la Argentina y el Reino Unido) a que se abstengan de adoptar decisiones unilaterales que entrañen la introducción de modificaciones en la situación mientras las Islas Malvinas están atravesando por el proceso de negociación recomendado por la ONU”, añadió Cancillería.

Los ejercicios de la discordia

El buque de la Royal Navy HMS “Forth” fue el encargado de liderar una simulación de invasión de una isla remota en el archipiélago de las Falklands, en el que participaron medios y personal de la Royal Air Force y el ejército británico estacionados en la zona.

Así, según relata el sitio oficial de la Royal Navy, después de una ajetreada “temporada de recuerdos” en el Atlántico Sur, en la que el barco patrulla recorrió la ruta de los barcos y las tropas que participaron en el conflicto de 1982 (que enfrentó a argentinos y británicos por el control del archipiélago), el OPV de segunda generación de clase River se dedicó a tareas militares más habituales.

Cada pocos meses las tres fuerzas en Malvinas unen sus recursos colectivos para un ejercicio combinado. Este invierno austral, los ojos de los planificadores se posaron en Weddell, la tercera isla más grande de las 778 que componen las Falklands. Se encuentra en la costa oeste de la isla West Falkland a unas 130 millas de la capital Port Stanley, es unas tres veces el tamaño de Brighton, pero alberga sólo 43 almas.

También está en manos privadas – por lo que los militares recibieron permiso de los dueños Lewis y Stephen Clifton antes de embarcarse en el ejercicio. Con el permiso recibido, los soldados embarcados de la Compañía A, 1er Batallón de Fusileros, la última unidad del Ejército que se desplegó en las Falklands como la ‘Compañía de Infantería de Roulemont’.

Cabe recordar que el OPV Forth –al igual que sus 4 gemelos– tiene una cubierta de servicio dedicado (literas, duchas, estiba) para más de 50 soldados.

Mientras el Forth se dirigía hacia Weddell, el A400M de la RAF realizó un reconocimiento, confirmando que la ruta estaba despejada para que el barco despachase sus botes de mar Pacific 24 para poner a los hombres en tierra.

“La remota ubicación de la isla proporcionó una excelente zona de entrenamiento para un ejercicio conjunto de tierra, aire y mar”, dijo el Capitán de Corbeta Sam Fields, Oficial Ejecutivo del “Forth”. El paisaje ondulado de la isla, su tamaño y sus pocos habitantes hacían que fuera un escenario ideal para que los soldados realizaran sus maniobras de sección.

Principales aspectos del ejercicio relatados desde la cuenta twitter oficial de la oficina de las Falklands Islands en Londres:

El 14 de junio el Gobierno de las islas publicó: “Hoy es el Día de la Liberación y el 38 aniversario del fin de la guerra de las Islas Falkland. Agradecemos a todos aquellos que perdieron la vida en defensa de nuestra nación y que hicieron el último sacrificio en 1982 para asegurar nuestra libertad.

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