El magnate de los medios hongkoneses, Jimmy Lai, fundador del diario Apple Daily, el más crítico medio con el Partido Comunista Chino (PCCh) y del gobierno de la ex colonia británica, fue detenido hoy en Hong Kong por “conspiración extranjera” y “empleo de palabras sediciosas”.

Lai fue detenido por agentes de la nueva unidad de Policía creada para aplicar la ley de seguridad nacional aprobada por China el pasado mes de junio.

El diario hongkonés South China Morning Post (otro de los medios de comunicación que camina por la cornisa ante la progresiva pérdida de libertad de la ciudad cada vez menos autónoma) indicó que el magnate fue arrestado por presuntamente violar dicha ley de seguridad, que criticada por el movimiento prodemocrático de la ciudad, que considera que podría acabar con las libertades locales.

De acuerdo a este medio, se prevé que diez personas más también sean detenidas hoy, en lo que sería la tercera serie de arrestos desde la entrada en vigor de la ley el pasado 30 de junio. Otros medios locales indicaron que otras siete personas han sido detenidas ya hoy por contravenir dicha norma.

De hecho, hace pocos instantes, un numeroso contingente de por lo menos 100 policías registró la sala de redacción del Apple Daily. El medio transmitió en vivo cómo un gran escuadrón de policías entraba en sus oficinas centrales en el sureste de Hong Kong y mostró a la policía revisando los archivos en los escritorios, alineando al personal para su identificación y registrando la sala de redacción.

También han salido a la luz noticias de que la policía de Hong Kong ha bloqueado a los medios de comunicación para que no informen de la redada desde el lugar donde ha tenido lugar.

En un video capturado por la emisora local RTHK, un representante de la policía explicó que solo permiten entrar en el local a los reporteros de los medios que “no han obstaculizado las operaciones policiales en el pasado”.

Entre los medios prohibidos figuraban Reuters, AFP, Associated Press (AP), NowTV, Initium Media, Stand News e Inmediahk, según indicaron varios periodistas de los respectivos medios de comunicación.

Jimmy Lai, nacido en la ciudad meridional china de Cantón, inició su fortuna en la industria textil y más tarde se introdujo en el sector de los medios de comunicación y fundó el Apple Daily, conocido por sus posiciones críticas con Beijing y en apoyo del movimiento prodemocrático hongkonés.

Cuando a principios de este año fue acusado por su participación en las manifestaciones de protesta de 2019 en la ciudad, los medios oficiales chinos le calificaron de “la mente en la sombra de los disturbios”. El 30 de junio, cuando entró en vigor la ley de seguridad nacional, Lai consideró que la nueva normativa era “la sentencia de muerte para Hong Kong” y dijo estar “preparado para ir a la cárcel”.

Hong Kong dispone, al menos en el papel, de un alto grado de autonomía desde que volvió a la soberanía china de manos británicas en 1997 y sus ciudadanos gozan de derechos como la libertad de expresión y prensa, impensables en la China continental, país que desde la década pasada ha ido incrementando su presión para erosionar dichas libertades, ofensiva que se ha incrementado en los últimos años.

Sin embargo la ley de seguridad nacional establece penas de hasta cadena perpetua para los delitos de secesión, subversión, terrorismo o “confabulación con fuerzas extranjeras”. El movimiento prodemocrático hongkonés considera que la normativa posibilitará el castigo a la disidencia y reducirá la autonomía y las libertades del territorio, mientras que Beijing afirma que devolverá la estabilidad a la ciudad tras los disturbios de 2019.

La influencia de esta ley y las presiones de Beijing son además la causa de la postergación de las elecciones legislativas y la prohibición a una docena de candidatos opositores para presentarse en las mismas.

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