Pese a que la primera vacuna mundial contra el Covid-19 fue certificada oficialmente el martes por las autoridades rusas, todavía no se han completado todas las fases de los ensayos clínicos.

En dicho contexto, el Ministerio de Salud de Rusia publicó un informe en el que advierte que la vacuna anunciada por el presidente Vladimir Putin para tratar el coronavirus, no es del todo segura y eficaz. En el documento, el ministerio sostiene que el fármaco no ha cumplido con los estudios necesarios.

El texto resalta que la droga tiene bastantes contraindicaciones para menores de 18 años, mujeres embarazadas, personas con otras enfermedades y mayores de 60 años. Adicionalmente, las personas que se han aplicado la vacuna han tenido otros efectos como fiebre, dolores de cabezasomnolenciadiarreareducción del apetitohinchazón y picazón en el lugar de la inyección.

A su vez, Anatoli Alshtéin, virólogo del Centro de Investigación Nacional de Epidemiología y Microbiología Gamaléi de Moscú (NITsEM en sus siglas en ruso), la institución creadora del fármaco en colaboración con el Ministerio de Defensa ruso, coincidió en que, si bien los efectos adversos fueron moderados, no se ha podido determinar que la vacuna sea segura, ya que tampoco han tenido suficientes voluntarios para probar el fármaco.

Tras reportarse 144 efectos contrarios en 38 personas voluntarias durante los ensayos que duraron 42 días, se concluyó que tampoco se puede determinar si la vacuna proporcionará protección o inmunidad por dos años, como lo había asegurado el gobierno ruso.

En declaraciones a la radio Eco de Moscú, Alshtéin dijo que la vacuna deberá ser sometida a otra fase más de prueba. El hecho de que no se haya cumplido el requisito de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de ultimar todas las etapas de la investigación es lo que ha despertado el escepticismo general en cuanto a si el medicamento ruso para inmunizar contra el coronavirus es realmente seguro y eficaz.

El martes, el presidente Vladímir Putin anunció a bombo y platillo que Rusia ha registrado ya oficialmente su vacuna, bautizada con el nombre de «Spútnik V», y aseguró que su hija se la puso y, tras soportar una fiebre de 38 grados el primer día, a las pocas horas la temperatura se normalizó y ahora se encuentra perfectamente.

Alshtéin sostiene que muchos especialistas del Centro Gamaléi también la han probado. Según sus palabras, «los científicos a menudo prueban las vacunas que ellos mismos han creado. Es un indicador de confianza en la calidad del medicamento».

Por su parte, el director del Centro Gamaléi, Alexánder Gíntsburg, confirmó que, efectivamente el fármaco ruso, «deberá pasar una tercera fase de pruebas y se está ya preparando». Apuntó, sin embargo que necesitan financiación para ello. Fuentes anónimas del equipo científico que trabaja en la vacuna, citadas por la publicación Fontanka de San Petersburgo, calculan que harán falta unos seis más hasta que finalicen todos los ensayos.

Sin embargo, el ministro de Sanidad ruso, Mijaíl Murashko, que viene reiterando que la campaña de vacunación masiva comenzará en octubre, aseguró ayer que «la primera partida del medicamento se lanzará en el transcurso de dos semanas». Afirmó que estará destinada en primer lugar al personal sanitario.

Mientras tanto, el órgano de control Rospotrebnadzor acaba de informar que la segunda vacuna rusa contra el coronavirus, la elaborada en el Centro de Investigación Véctor de Novosibirsk, ha sido ya probada con éxito en 14 voluntarios. Pero, desde la OMS, insisten en que no han recibido de Rusia documentación sobre las vacunas y siguen sin poder estudiar cómo se han realizado los ensayos para determinar si se han cumplido todos los requisitos que garanticen la eficacia y seguridad del fármaco. Sobre todo teniendo en cuenta el apresuramiento con el que se está desarrollando todo el proceso.

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