Turquía y Grecia viven al borde del conflicto por la soberanía de aguas territoriales, ZEE y las reservas de gas. Los dos vecinos han tenido enfrentamientos frecuentes, pero esta última disputa ha generado temores de que las tensiones puedan escalar aún más.

En medio de la tensión, Francia envió refuerzos militares a la zona para apoyar a Grecia, mientras los ministros de Exteriores de la Unión Europea se reúnen para abordar la situación.

El Gobierno francés envió dos aviones Rafale y dos buques de guerra. Este despliegue tiene respuesta a la solicitud que el Gobierno griego realizó a sus socios de la Unión Europea.

Ejercicios navales greco-franceses al sureste de la isla de Creta.

Desde hace varios semanas ha escalado la tensión entre Grecia y Turquía por los derechos que se disputan entre la explotación de hidrocarburos en el mar del Mediterráneo. Esta tensión ha aumentado tras la reanudación de las exploraciones por parte de Turquía de gas entre su costa en Antalaya y la isla de Chipre.

En julio Turquía anunció que planeaba enviar su barco de exploración del subsuelo marítimo “Oruc Reis” a las aguas de la isla griega de Kastellorizo, pese a que Alemania, que actualmente ocupa la presidencia de la Unión Europea, cerró la puerta a que lo hiciera.

La alerta provocó alarma en el ejército griego y los temores de un enfrentamiento cerca de la isla de Kastellorizo.

Sin embargo, ahora que el barco ha zarpado, y con él cinco buques de guerra turcos, la disputa ha llegado a un punto crítico y los dos aliados de la OTAN están enzarzados en una guerra de palabras que están llegando peligrosamente a incidentes cada vez más graves, ello luego que unidades de vigilancia costera griega expulsaran a una embarcación turca supuestamente civil, dejando tres heridos. El miércoles, en tanto, una fragata de la marina griega embistió por la popa a una fragata turca que ingresó en aguas territoriales helenas, y mientras la unidad griega se unió ayer a ejercicios militares con Francia en torno a Creta, el buque turco debió entrar a reparaciones por los daños sufridos.

Grecia ha prometido defender su soberanía, y la UE, de la que Grecia es miembro, ha pedido diálogo. Francia se ha unido a Grecia en unas maniobras navales en la zona.

Francia explicó en un comunicado que la presencia militar tiene como objetivo “afirmar el compromiso de Francia a la libre circulación, a la seguridad de la navegación marítima en el Mediterráneo y al respeto del derecho internacional”. El mandatario galo Emmanuel Macrón indicó a su vez que “la situación en el Mediterráneo oriental es preocupante (…) Las decisiones unilaterales de Turquía en materia de exploración petrolera provocaron tensiones”, dijo, y llamó al diálogo entre países vecinos y aliados de la OTAN.

Ejercicios navales franco-griegos.

El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, agradeció a Macron su “solidaridad” y lo calificó de “verdadero amigo de Grecia” y “defensor de los valores europeos y del Derecho Internacional”.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, no comentó de manera directa la decisión francesa ayer jueves, pero atacó sin nombrarlo a un “país que no tiene costas sobre el Mediterráneo oriental”, advirtiéndole que “no se crea más grande de lo que realmente es”.

No obstante, sí acusó a al presidente francés de querer “restaurar el orden colonial” en Líbano, y tildó de “espectáculo” su visita reciente a Beirut tras la explosión que devastó la capital y dejó 171 muertos y más de 6.500 heridos.

Caber recordar que en junio una fragata francesa fue “iluminada” por sensores y sistemas de armas de dos buques turco cuando intentaba abordar un mercante sospechoso de transportar contrabando de armas a Libia en el marco de la Operación Sea Guardian, de seguridad marítima en el Mediterráneo, bajo control operativo del Mando Naval de la OTAN, destinada justamente a impedir el ingreso de armas para los bandos de la guerra civil libia. Producto de ello, Francia abandonó dicha misión y, desde ese momento, su postura antiturca ha ido en aumento.

Por su parte, Estados Unidos expresó jueves su “preocupación por los incidentes que ocurren en el Mediterráneo oriental”.

Francia y Turquía son “dos aliados muy importantes de la OTAN y nos gustaría ver una reducción de las tensiones”, indicó el vocero del Departamento de Defensa, Jonathan Hoffman.

“Nos gustaría por tanto que sigan cooperando y que encuentren soluciones que no impliquen la necesidad de tener buques de guerra o aviones desplegados en un entorno nada cooperativo”, agregó.

Relaciones históricamente al borde del abismo

Las relaciones entre Grecia y Turquía han sido históricamente complejas, desde la guerra de independencia helena en la década de 1820. Tres guerras abiertas posteriores (1897, 1912-13, 1919-22), ignominiosas matanzas de población griega por los turcos, masivas expulsiones de población helena violando acuerdos internacionales, reclamaciones territoriales cruzadas e incidentes varios. Sólo el ingreso de ambos países a la OTAN controló en parte las tensiones, aunque la disputa en Chipre y la invasión turca de la isla en 1974 (que terminó con 1/3 de esta declarando su “independencia” bajo la “protección” de Turquía) casi desató un conflicto de proporciones en el Egeo y el Mediterráneo oriental.

No basta, en todo caso, ir demasiado lejos en el tiempo para toparnos con conflictos entre estos vecinos. A principios de mayo, dos cazas turcos hostigaron a un helicóptero del Ejército griego en el que viajaba el ministro de Defensa, Nikos Panagiotopoulus, cuando atravesaban la isla griega de Inuses, en el mar Egeo.

Los dos países, además, se han peleado por los inmigrantes que cruzan a Grecia (en especial esta década), y luego el país heleno se horrorizó cuando Turquía decidió que el museo de Haggia Sophia en Estambul, antigua basílica bizantina y símbolo del cristianismo ortodoxo, volvería a ser una mezquita.

Y tras empezar a intervenir en la guerra civil libia en apoyo del gobierno de Trípoli a principios de este año, primero con armas, y luego con el envío de mercenarios y tropas turcas, Ankara firmó un tratado de delimitación de ZEE con los libios sin tener en cuenta los derechos económicos y de soberanía griegos (y en parte también egipcios) sobre los espacios marítimos de zona.

Flotilla turca escoltando al Oruc Reis desató la última escalada en la crisis greco-turca.

Tras una negociación encabezada por Alemania, hubo un compromiso con el diálogo y aparentemente se restableció la calma. Pero luego, a principios de agosto, Grecia firmó un acuerdo con Egipto para establecer una zona marítima que enfureció a Turquía.

Las conversaciones fueron canceladas y el Oruc Reis abandonó el puerto el 10 de agosto. A última hora del día siguiente, se informó que el Oruc Reis navegaba en aguas entre Creta y Chipre.

Disputa legal por el control de las aguas

Y profundizando en otro de los múltiples conflictos bilaterales, muchas islas griegas en el Egeo y el Mediterráneo oriental están a la vista de la costa turca, por lo que los problemas de las aguas territoriales son complejos y los dos países han estado al borde de la guerra en el pasado.

Si Grecia extendiera sus aguas territoriales de seis millas al máximo de 12 permitidas internacionalmente, Turquía argumenta que sus rutas marítimas se verían gravemente afectadas.

De ninguna manera Turquía aceptará ninguna iniciativa que intente encerrar al país en sus costas“, se ha quejado en más de una ocasión el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Pero además de las aguas territoriales, existen zonas económicas exclusivas (ZEE), como la acordada entre Turquía y Libia, pero también como los acuerdos de ZEE chipriotas con Líbano, Egipto e Israel.

Y esta última fila también involucra plataformas continentales, que pueden extenderse hasta 200 millas desde la costa.

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