Una nueva mala noticia provocó la pandemia del CORONAVIRUS, luego que el Banco Central diera a conocer este martes el informe de Cuentas Nacionales que muestra un desplome de la economía chilena en un 14,1% en el segundo trimestre de 2020 en comparación a igual periodo del año anterior.

Esta histórica caída no se registraba desde 1986 a pesar de que algunos expertos apuntan a que se trata del peor dato trimestral desde la crisis de 1982. El instituto emisor fija en 1986 debido a que desde esa fecha tiene registros.

La negatividad del desempeño de la economía nacional en los meses de abril, mayo y junio se producen por “la emergencia sanitaria asociada al COVID-19, que influyó en la movilidad de las personas y el normal funcionamiento de establecimientos productivos”.

De esta forma, las actividades que han resultado mayormente afectadas son los servicios personales, comercio, transporte, construcción, restaurantes y hoteles, industria manufacturera y servicios empresariales.

Respecto a la perspectiva del gasto, los efectos negativos se reflejaron en un menor consumo de los hogares y en la inversión.

El informe del Central señala que “acorde con cifras ajustadas por estacionalidad, el PIB se redujo 13,2% respecto del trimestre anterior, resultado que fue explicado por contracciones en la mayoría de las actividades, siendo servicios personales, construcción, comercio y transporte las de mayor incidencia”.

Sin embargo, se indica que la minería fue la única actividad con cifras positivas, a pesar de que mostró un dinamismo menor que en el del trimestre anterior.

Oro punto que detalla el informe es que el trimestre analizado tuvo un día hábil menos que el mismo periodo del año anterior, “resultando un efecto calendario igual a -0,1 puntos porcentuales”.

Desde el punto de vista del gasto, el instituto emisor sostiene que la “demanda interna determinó el resultado del PIB, anotando una caída de 19,1% (-2,8% en el primer trimestre)”, mientras que compensaron parte del resultado las exportaciones netas en donde las importaciones anotaron una mayor disminución que las exportaciones.

El Central también indica que el resultado de la demanda interna “fue explicada por el menor consumo, en particular de hogares, y en menos medida, por la caída en la formación bruta de capital fijo (inversión)”, por lo que el consumo de los hogares mostró una caída de 22,4% y la inversión se redujo en un 15,1%.

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