Cuando la subsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorell, dio a conocer el pasado miércoles 2 de septiembre, y en términos generales, los principales aspectos del Plan “Fondéate en tu Casa”, fue clara en señalar que los detalles de mismo se profundizarían en “los siguientes días”, y que si se adelantaban algunos aspectos era para prever la posibilidad que las familias comenzaran a hacer planes adelantados para Fiestas Patrias, como la compra de pasajes, y supieran que había un escenario con restricciones para dichos días icónicos de festividad nacional.

Hasta ahí iba parecía que todo iba más o menos normal, más allá de las normales reservas de expertos acerca de la oportunidad y beneficios de las medidas del Gobierno y su impacto en el emergencia sanitaria. Pero ya en horas de la tarde comenzaron los primeros atisbos de desorden, cuando algunos alcaldes comenzaron a levantar la voz tanto por considerar poco apropiada la medida como también por no haber sido consultados.

Se habló incluso de que en Santiago ignoraban, una vez más, la realidad de las regiones. Lo que quedaba claro es que, una vez más, el Gobierno tomaba decisiones sin consultar a las bases y sin tomar opiniones fuera de Palacio.

Lo más grave es que el mensaje generó confusión, no solo entre la ciudadanía, sino que también en autoridades, siendo lo más patente la errada creencia de que durante el fin de semana largo de Fiestas Patrias se levantaría la cuarentena. Más de algún medio en Santiago y regiones llegó a titular en ese sentido. En la Región de Coquimbo fue peor: una publicación en las redes oficiales del Gobierno Regional, anunció el levantamiento de la cuarentena por 3 días, aunque momentos más tarde, la publicación fue borrada de todas las redes, lo que generó aún más dudas en la población. El seremi de Gobierno, Alejandro García, tuvo que salir más tarde a dar explicaciones y aclarar la medida.

El jueves, la desorganización se desbandó, con el ministro de Salud, Enrique Paris, anunciando en un punto de prensa en La Vega, a primera hora, que se adelantaría el toque de queda para Fiestas Patrias, mientras en paralelo el ministro del Interior Víctor Pérez, en una entrevista radial, señalaba que el Estado de Excepción se alargaba hasta el 25 de septiembre. A esas alturas, ya comenzaba a reinar una extendida confusión generalizada ante tanto anuncio, multiplicidad de vocerías y poca claridad, siempre con la copla de que “más tarde se profundizarían los detalles y se aclararía dudas“.

Las críticas de jefes municipales y expertos arreciaron, y los “palos” al Gobierno llegaron incluso desde su propia vereda, con las quejas del intendente de la Región del Biobío, Sergio Giacaman, centradas en los permisos familiares, dejando en evidencia que, incluso, la falta de socialización previa de las medidas llegó hasta autoridades de alto nivel.

Para ordenar el desorden, el ministro vocero de Gobierno, Jaime Bellolio, salió a explicar (¡al fin!) la medidas en detalle, pero el daño ya estaba hecho.

De hecho, el intendente penquista insistió en sus afirmaciones, lo que llevó a que este viernes 4, durante la entrega del balance por la situación del coronavirus en el país, el ministro Paris señalara que “yo quisiera reconocer el esfuerzo de las regiones, pero también llamar la atención hacia algunas autoridades regionales que tienen que sumarse al esfuerzo nacional y no tener opiniones que, a veces son legítimas, pero que deslegitiman la opinión nacional que nosotros hemos tratado de transmitir”.

Y “de pasada”, el ministro vocero de Gobierno, también puso de su parte en el “tirón de orejas”, al afirmar que “yo he conversado con el intendente del Biobío, quien me ha comentado que va a corregir sus dichos, porque lo importante es cómo podemos salir juntos de la pandemia para comenzar juntos la recuperación”.

Eso sí, el desencuentro también tuvo sus consecuencias colaterales no buscadas, con la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, saliendo en defensa del intendente regional y rechazando los llamados de atención desde Santiago a Giacaman, declarando abiertamente que iba a “llamar a Jaime Bellolio, porque creo que están cometiendo un error”, precisando que “el Intendente es el representante del presidente, no de la Segpres ni de ningún ministerio”, añadiendo que loa autoridad regional “lo que hizo es hacer lo que corresponde, que es decirle a Santiago que acá es un error en comunas donde hay cuarentena en tratarlas igual que a comunas que a lo mejor están en una transición o etapa 3″.

Recalcó tajantemente que “creo que es un error profundo y no comparto en absoluto lo que están diciendo. Santiago no es Chile”.

Más claro imposible decirlo. Al final, otro error no forzado de La Moneda, que se hubiera solucionado simplemente con consultar la medida previamente fuera de los muros de Palacio, considerando el impacto y alcance que puede tener en la población de todo el país en medio de la emergencia sanitaria que vivimos.

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