Falabella se ha convertido en otra de las innumerables víctimas de la pandemia y la compleja situación económica que vive Argentina, al conocerse esta jornada en el vecino país que estudia integrar un socio estratégico o, incluso, abandonar dicho mercado, contexto en el cual ya anunció el próximo cierre de 4 de sus tiendas.

La empresa, de propiedad de la familia Solari, posee 10 tiendas por departamentos en Buenos Aires y otras ciudades, además de 9 locales de Sodimac, la marca de artículos para la construcción. A la operación se agregaría la operación de la tarjeta CMR en el vecino país.

Por medio de un comunicado, la multinacional chilena del retail señaló lo siguiente:

Falabella se encuentra evaluando opciones de rentabilización de las operaciones de sus filiales en Argentina, las que podrían incluir el ingreso de un socio estratégico para las mismas.

La pandemia aceleró el proceso de digitalización del retail y ha afectado sus resultados en dicho país. Para adaptarse a esta nueva tendencia y hacer sustentable la operación en Argentina en el tiempo, la empresa ha determinado cerrar cuatro de sus tiendas en Buenos Aires en los próximos meses: dos tiendas de mejoramiento del hogar Sodimac y dos de Falabella Retail.

Para acompañar este proceso se ha resuelto la implementación de un retiro voluntario. Este plan, también, incluye a trabajadores de las oficinas centrales. Aquellos colaboradores de las tiendas que serán cerradas tendrán la alternativa de ser reubicados en otra tienda sucursal”.

Rumores y decreciente situación

Fuentes ligadas a la empresa en Argentina dieron diversas señales durante la jornada. “Estamos buscando un socio estratégico”, aseguraron, mientras añadían que “la idea es conseguir alguien que ayude a hacer sustentable el negocio local. Quizás no se van del todo, pero no quieren seguir solos. No en este contexto”.

Asimismo, destacaron que “hace meses que la empresa analiza alternativas para que alguien se haga cargo de su operación en el país, y no es fácil porque tiene un alto costo de contingencias relacionadas con el personal”.

Solo en el segundo trimestre de este año, y como consecuencia de la cuarentena, la empresa chilena registró una caída de sus ingresos en Argentina en torno al 59%. Claramente no era fácil mantener acotadas las pérdidas considerando que su tradicional formato de tiendas departamentales estuvo cerrado entre marzo y la primera mitad de mayo, con operaciones parciales desde entonces.

De todas formas, con la crisis económica que arrastraba el vecino país desde el año pasado -incluidas fuertes restricciones al dólar y a las importaciones-, la situación ya era compleja, en un mercado que está siendo cada vez más aceleradamente abandonado por empresas de todo el mundo, como aconteció con Latam, la cual hace unos meses anunció su salida del país, dejando sin empleo 1.700 personas.

Nuestros planes en Argentina desde ya hace un tiempo son conservadores. No se han ajustado, hemos hecho ya un par de ajustes en el último par de años de tiendas que decidimos que ya no cumplían un rol y se cerraron, y ahí nos quedamos”, había señalado a principios de año el CEO de Falabella, el argentino Gastón Bottazzini.

Éxodo masivo desde Argentina

En este inestable escenario, Falabella no está sola, como destacó el medio trasandino Infobae. En los últimos meses, además de Latam, “también dejaron el país la low cost noruega Norwegian, que vendió su operación local a Jet Smart, y en el rubro autopartista, los proveedores de pintura Axalta, Basf y PPG, que anunciaron el cierre de sus plantas. La francesa Saint Gobain Sekurit cerró su planta de parabrisas y muda su producción a Brasil, Nike traspasó su operación local a la mexicana Axo; VF Corporation, productor norteamericano de las marcas Lee y Wrangler, cesó la producción local y Gerresheimer, un productor alemán de packaging para el sector farmacéutico, vendió su operación argentina a la local IMAP“.

También partió el laboratorio francés Pierre Fabre, y el mercado local está a la espera que la multinacional estadounidense Wallmart también abandone el país, y si no lo ha hecho ya es por no haber encontrado aún comprador para sus activos en Argentina, lo cual refleja también la escasa o nula apuesta internacional por su economía.

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