La cobranza, que tuvo un impulso importante tras el pago del 10% de las AFP, hoy está yendo a la baja, con una disminución en la recaudación del 20%, llegando a los niveles de abril y mayo que fueron los peores del año. “El desastre económico es inevitable y más que medidas del gobierno se requiere estabilidad institucional y control de la violencia y si no cambian esos factores no hay inversión ni reactivación posible”, señala el experto.

Lejos de la reactivación económica, el país podría estar a punto de enfrentar una nueva crisis financiera, igual de grave que la del mes de abril o mayo, aumentando el nivel de endeudamiento, la disminución de los ingresos y empobreciendo más al 40% de los chilenos, que según la Encuesta Social Covid-19, no le alcanza para llegar a fin de mes.

Así lo explica Alberto Gerszencvich, Gerente General de la empresa de cobranza Remesa, quien alerta sobre los efectos que tendrá el término de las postergaciones de crédito y de las medidas pro-empleo, sumado a que ya se están agotando los recursos obtenidos del 10% de los fondos de las AFPs que creó una reactivación ficticia, que está llegando a su fin.

“En los que llevamos de los primeros días de septiembre, el panorama ya cambió respecto a agosto, cuando se vio un incremento en la liquidez producto del 10%. Hoy, cuando aún no llegamos a mitad de mes, la recaudación de la cobranza ha bajado en un 20%, estando a los niveles de meses como abril y mayo, que fueron los peores del año. Ya se rebajó al 10% el impuesto de primera categoría 2020-2021 para las empresas del régimen Pro-Pyme, pero creo que el desastre económico es inevitable y más que medidas del gobierno se requiere estabilidad institucional y control de la violencia. Si no cambian esos factores no hay inversión ni reactivación posible”, asegura el profesional.

Agrega que en estos momentos la inyección de capital, venga de donde venga, es imprescindible, por lo que si no se toman medidas efectivas prontamente, será inevitable que prospere la discusión por el retiro de un nuevo 10% de los fondos de las AFP, lo que daría un respiro al mercado.

“Hoy se discute el aumento del sueldo mínimo para los trabajadores, y la verdad es que en este momento todo lo que incremente el ingreso, sin ser ideológicamente partidario de nada, va a servir para mayor holgura en tiempos de pandemia. Estamos en una crisis económica fuerte, los indicadores están malos y si aumenta en algo, también aumenta el bienestar para todos. Ojalá sí, que sean más de 1500 pesos. Hoy se necesita incrementar los ingresos de las familias chilenas, incluso si estos vienen, por ejemplo, de un nuevo 10% de las AFP”, agrega el experto.

El profesional viene avizorando este panorama desde hace ya varios meses, destacando que lo ocurrido en agosto sólo fue un espejismo en el desierto, para un panorama que tenderá a ser peor cada día, aumentando aún más los niveles de endeudamiento.

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