Otra nueva polémica histórica está agriando aún más las permanentemente tensas relaciones entre Polonia y Rusia, uniéndose a los continuos intentos del gobierno de Vladimir Putin de reescribir los hechos ocurridos en la época soviética, en especial para ocultar las responsabilidades de su país en hechos políticos y crímenes de guerra durante la Segunda Guerra Mundial.

En esta ocasión, y al cumplirse este 17 de septiembre 81 años de la invasión al estado polaco por fuerzas soviéticas en los primeros días del conflicto mundial, gobierno ruso, a través de su cuenta oficial en twitter, afirmó que no existió tal invasión, ni tampoco un estado de guerra entre ambas naciones, sino que “frente al avance nazi, la Unión Soviética tomó bajo su protección Ucrania Occidental y Bielorrusia Occidental, ocupadas por Polonia desde 1920“.

Rusia, en esta declaración, ignoró abiertamente Tratado de no Agresión entre Alemania y la URSS firmado el 23 de agosto de 1939, que permitió la invasión de Polonia por las fuerzas militares germanas el 1 de agosto, dando inicio al sangriento conflicto mundial que se extendió hasta 1945. El pacto nazi-soviético contenía un protocolo secreto en el que definían el reparto de la Europa Oriental y central fijando los límites de la influencia alemana y soviética de mutuo acuerdo, y mediante el cual la Unión Sovietica se anexó Estonia, Letonia, Lituania, partes de Finlandia, Rumania y la mitad de Polonia.

Las fuerzas militares soviéticas iniciaron su invasión más de dos semanas después del inicio del ataque alemán, cuando el ejército polaco estaba ya al borde de la derrota. La ocupación soviética se tradujo, al igual que la nazi, en la captura y ejecución de miles de polacos.

El gobierno polaco no tardó en reaccionar, y a través de su cuenta personal, el portavoz del Ministerio de Asuntos Especiales, Stanisław Żaryn, señaló que “están mintiendo como de costumbre. El 17 de septiembre de 1939, el Kremlin invadió Polonia como se había establecido en el Pacto Hitler-Stalin. Aunque el ataque soviético tuvo lugar 17 días después del alemán, fue una invasión conjunta, cuya evidencia se puede encontrar, por ejemplo, en los archivos documentales”.

No es la primera vez que el gobierno de Putin acude al descarado revisionismo histórico para limpiar la imagen de la fenecida Unión Soviética, siendo Polonia uno de sus principales blancos. Es así que en diciembre del año pasado, en un discurso en el Ministerio ruso de Defensa, Putin aseguró haber sido informado de documentos históricos que mostraban que los polacos “concluyeron prácticamente una alianza con Hitler”.

Años antes en 1990, y prácticamente obligado por la evidencia histórica irrefutable, el gobierno ruso reconoció la culpabilidad soviética en la masacre de Katyn, ocurrida en 1940, y en la cual fueron asesinados alrededor de 22 mil polacos, mayormente oficiales del ejército, intelectuales y funcionarios. Las tumbas fueron descubiertas en 1943 por los alemanes, quienes fueron culpados de los asesinatos masivos por la URSS. En 2010, Putin encabezó junto a autoridades polacas un homenaje a las víctimas, haciendo especial hincapié en la culpabilidad de las autoridades soviéticas y que en la zona se encuentran enterradas incluso más víctimas rusas de las purgas comunistas que polacos. “No nos culpen por Stalin”, señaló en la ocasión.

Luego de ello, el líder ruso pareció asumir que ya tenía suficiente de culpas y se encargaría de encabezar la reinterpretación de la historia, en especial en el período de la Segunda Guerra, acusando a las potencias occidentales de revisionismo y ocultando las culpas rusas contra los estados de Europa oriental. Aparte de sus discursos, medios como Sputnik y RT han sido sus caballos de batalla en tarea de maquillar la historia desde la perspectiva de Moscú.

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