Desde que comenzara la cuarentena en Chile a mediados de marzo, iniciativas de distintos ámbitos del quehacer económico han debido enfrentar las vicisitudes de una actividad resentida por el coronavirus. Muchos han tenido que reinventarse, otros han visto una oportunidad en el hecho, mientras que en algunos casos debieron reducir significativamente los costos por dificultades con el flujo.

Smartcargo, Kirón y TeatroArt -de rubros distintos entre sí- son parte de los cientos de empresas que durante los últimos tres años se han financiado a través de Doble Impacto, la plataforma de inversiones que hace realidad la banca ética en Chile. Aunque de áreas disímiles, como son la electro movilidad, la inclusión social y la cultura, desde estas firmas coinciden en que la pandemia por el coronavirus ha generado un escenario incierto, complejo, pero también una oportunidad y la constatación de que el financiamiento con impacto es hoy una posibilidad real en un país que atraviesa un deterioro en la actividad económica, con una tasa de desempleo que supera los dos dígitos y un crecimiento que se derrumba, esto en sintonía con el resto del mundo.

En ese sentido, estas tres empresas cuentan que el apoyo que han recibido de la banca ética ha sido fundamental para capear el temporal, puesto que se trata de un financiamiento muchas veces hecho a la medida de las necesidades del sector y los flujos de las organizaciones que conviven en el ecosistema de la llamada nueva economía.

Juan Pablo Rodríguez, uno de los socios de Kirón -empresa de innovación en salud que ganó el Premio Nacional de Innovación 2015 con la silla bipedestadora, un aparato que aumenta las capacidades de alcance y acceso de personas que deben movilizarse en silla de ruedas-, cuenta que para ellos ha sido complicado por el tema de los flujos. “Las proyecciones que teníamos para este año no se han cumplido como lo habíamos previsto; seguimos vendiendo igual, a pesar de todo, pero la situación está súper compleja. Así que estamos navegando en incertidumbre, pero bien. La verdad es que como hemos visto a otros pares emprendedores, estamos lejos mejor que el resto”, dice.

Desde Smartcargo, en cambio, plantean que la emergencia sanitaria por la necesidad creciente que tienen las empresas de los repartos a domicilio, ha sido una oportunidad de crecer y diversificarse.

“Los repartos a domicilio de productos y servicios es algo que ha ido en aumento y hay un fuerte interés de todas las empresas de poder repartir sus productos. Incluso ahora estamos en temas de sanidad, como haciendo vacunaciones a domicilio con autos eléctricos, entregando medicamentos y una serie de otras soluciones que han sido específicas para enfrentar la pandemia”, relata Andrés Alamo, co-fundador y gerente general de Smartcargo.

Pero más allá del escenario actual, ambas empresas creen que la emergencia es una oportunidad para entender que es necesario nivelar la cancha y transitar hacia un cambio de mentalidad en donde se prefiera lo sustentable. En ese sentido, consideran que el rol de la banca ética en esta nueva economía es fundamental.

“Los repartos a domicilio de productos y servicios es algo que ha ido en aumento y hay un fuerte interés de todas las empresas de poder repartir sus productos. Incluso ahora estamos en temas de sanidad, como haciendo vacunaciones a domicilio con autos eléctricos, entregando medicamentos y una serie de otras soluciones que han sido específicas para enfrentar la pandemia”, relata Andrés Alamo, co-fundador y gerente general de Smartcargo.

Pero más allá del escenario actual, ambas empresas creen que la emergencia es una oportunidad para entender que es necesario nivelar la cancha y transitar hacia un cambio de mentalidad en donde se prefiera lo sustentable. En ese sentido, consideran que el rol de la banca ética en esta nueva economía es fundamental.

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