El Presidente Sebastián Piñera anunció que, desde este viernes 25 de septiembre, la red de Metro de Santiago volverá a estar operativa en su totalidad tras las manifestaciones iniciadas el 18 de octubre del año pasado, en medio de manifestaciones de trabajadores de la empresa, los que acusan más de 1.500 despidos, en especial entre los subcontratados.

La funa de los trabajadores llevó a que el Mandatario se retirara sin dar declaraciones a la prensa.

En la actividad, desarrollada en las oficinas centrales de Metro, se anunció la vuelta al servicio de las estaciones Trinidad (en la comuna de La Florida) y Protectora de la Infancia (en Puente Alto), pertenecientes a la Línea 4. Ambas formaron parte del conjunto de estaciones que resultaron con los mayores más daños a causa de incendios y vandalismo en medio de las manifestaciones tras el 18-O el año pasado.

Con la reentrada en servicio de estas estaciones, se cumplió el cronograma de trabajo con algunos meses de anticipación a lo previsto, ya que se había anunciado finalizar la entrega de todas las estaciones a finales de este año.

Estaciones quemadas y vandalizadas

Acompañado por la ministra de Transporte, Gloria Hutt y el presidente de Metro, Louis de Grange, Piñera afirmó en su discurso que “hoy estamos reabriendo las estaciones Trinidad en la comuna de La Florida y Protectora de la Infancia, en la comuna de Puente Alto, con lo cual nuestro Metro vuelve a operar en plenitud con sus 136 estaciones funcionando con normalidad“.

Añadió que “todos recordamos el fin de semana del 18 de octubre del año pasado, cuando se desató una irracional y destructiva ola de violencia que recorrió todo nuestro país. En pocas horas o días, 118 estaciones del Metro fueron quemadas o vandalizadas, es decir, 9 de cada 10 estaciones sufrieron graves daños producto de esa violencia, que fue generada por pequeños grupos de delincuentes que usaron la violencia para perjudicar y destruir lo que con tanto esfuerzo habíamos construido”.

El Presidente hizo especial hincapié en que “esos delincuentes le causaron un grave daño, no sólo al patrimonio de nuestro país, que debió destinar enormes recursos a la reconstrucción de lo destruido, sino que también a la calidad de vida de millones de personas, especialmente las más humildes y de clase media, que son los principales usuarios del metro y que diariamente realizan casi 3 millones de viajes en Metro”.

Piñera se refirió también a las consecuencias de las manifestaciones del año pasado en otros aspectos tangibles, afirmando que “no sólo el Metro sufrió con la violencia de fines del año pasado. También sufrieron graves daños las ciudades, las pymes y los habitantes de nuestro país“.

Explicó en este punto que “las ciudades pueden ser puentes de unidad o muros de división entre sus habitantes. Por eso durante estos últimos meses, tanto el Gobierno nacional como los Gobiernos regionales y comunales, las empresas privadas y la sociedad civil, hemos trabajado arduamente para reconstruir lo destruido y para devolverles a nuestras ciudades esa capacidad de ser el hogar común que acoge y une a todos sus habitantes“.

Al término de sus palabras pidió “a todos mis compatriotas que cuidemos nuestro Metro y Sistema de Transporte Público. Y también que cuidemos nuestras ciudades y nuestro país“.

Protestas de trabajadores

Y mientras se desarrollaba el discurso del Mandatario, afuera de las oficinas centrales del Metro, un grupo de trabajadores protestaba ruidosamente, denunciando que unos 1.500 funcionarios han sido desvinculados desde el 18-O.

A tanto llegó el ruido desde la calle, que fue perfectamente audible mientras hablaba el Presidente de la República, obligando a los operadores del audio a hacer los ajustes necesarios para que dichos sonidos no se filtraran en demasía por la transmisión en directo vía redes sociales.

La incomodidad fue suficiente para provocar que el Jefe de Estado se retirara al final sin hacer declaraciones a los medios.

Afuera del edificio, el presidente del sindicato de Metro, Eric Campos, acusó tajantemente que “nosotros hemos señalado que se reabre con bombos y platillos el 100% del Metro, de las estaciones, pero con 1.500 trabajadores menos para enfrentar el desafío que significa abrir la red después de los lamentables hechos del 18 de octubre, los que hemos condenado sin matices; sin embargo, producto de la crisis económica después de la pandemia y del estallido social ha tenido grandes pérdidas económicas y esas pérdidas las están solventando con los despidos de los trabajadores”.

Advirtió que, producto de ese escenario, viajar en Metro era ahora más inseguro, ya que parte de esos trabajadores despedidos corresponden a personal subcontratado que se encargaba de la seguridad y el aseo, lo cual repercute en medio de la emergencia sanitaria a causa del covid-19.

Los dirigentes deploraron además que las máximas autoridades de la empresa no les permitiera ingresar al edificio incluso desde las 11 de la mañana (la actividad empezó a las 13.30 horas), lo que calificaron como “insólito”.

Por su parte, el director de la empresa, Louis de Grange, indicó que “durante los últimos meses, dado la crisis sanitaria y por el cierre de muchas estaciones, algunas empresas contratistas de Metro han tenido que hacer adaptaciones y ajustes a su dotación. Tenemos la plena confianza que conforme se vaya mejorando la actividad se pueda retomar la actividad y volver a retomar los servicios que habitualmente se realizan”.

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