Ayer domingo el Frente Amplio remeció al bloque opositor al anunciar que descartaban “la propuesta de un pacto único nacional de primarias que desconoce nuestras diferencias con los sectores conservadores y neoliberales del país, como se ha reafirmado en estos últimos días, en sectores de la ex Nueva Mayoría”.

Así, le daban un portazo a la mano que les extendía el resto de los partidos de la ex Nueva Mayoría para enfrentar unidos las elecciones municipales y de gobernadores regionales con toda la centroizquierda.

[Lea el comunicado del Frente Amplio de ayer domingo rechazando la propuesta de primarias]

Pero a menos de 24 horas de esta dura declaración de intenciones, al interior del FA parecen surgir voces que buscan una salida “más elegante” luego que su dura respuesta del domingo atrajera duras réplicas del resto de la oposición.

La primera en entregar luces públicas sobre fue la presidenta de Revolución Democrática, Catalina Pérez, quien en entrevista esta mañana con 24 Horas señaló claramente que “yo no descarto que las condiciones cambien, ojo, quedan dos días para cerrar las conversaciones”.

Pero, como señaló La Tercera esta tarde, estas declaraciones no fueron al azar, sino que varios líderes frenteamplistas comenzaron a analizar alternativas a la cerrada condena de los restantes partidos de oposición, incluso según el medio, dentro de sus propias filas.

Sin embargo, dicha línea más conciliatoria ha encontrado distancia o indefinición en varios de sus figuras, en especial de Convergencia Social, quienes apuestan a un acuerdo que incluya no sólo un mero resultado instrumental (esto es, derrotar al oficialismo).

Gonzalo Winter, diputado de este partido, por ejemplo, se lanzó con todo contra las críticas de la Democracia Cristiana, al señalar en su cuenta twitter este lunes que “el pdte. del partido que fue oposición a Bachelet y en este gobierno vota con el oficialismo, ahora rasga vestiduras en torno a la unidad de la oposición. Como FA aún así estamos por la unidad de gobiernos transformadores y daremos la pelea por lograrlo”.

Alondra Arellano, presidenta de la colectividad, señaló en torno al mediodía, que “si queremos enfrentar en unidad las elecciones necesitamos un programa común con candidaturas probas, transparentes y comprometidas con una política sin corrupción ni clientelismo, de lo contrario terminaremos en un fracaso como lo fue el binominal. Y esa no es nuestra voluntad”. Añadió que “como FA siempre hemos estado dispuestos/as a buscar acuerdos y mecanismos que generen mayorías, pero estas mayorías deben ser transformadoras ¿toda la Ex Nueva Mayoría esta dispuesta a esto o solo una parte?“, concluyendo que “hay tiempo para buscar un acuerdo en las próximas elecciones, pero primero hay que asegurar estas condiciones y mínimos programáticos que garanticen mejorar las condiciones de vida de todas y todos. No letras muertas”.

Gabriel Boric, diputado de la misma tienda política, en tanto, fue más ambiguo, indicando por la misma vía esta jornada, que las “primarias deben ser sobre ideas y propuestas compartidas, sino es solo el poder por el poder vacío de sentido. Trabajemos fuerte para tener primarias presidenciales de toda la oposición con contenidos comunes públicamente acordados en discusiones abiertas”. Horas más tarde su posición ya abría una alternativa al manifestar que “de ganar el apruebo, como oposición debemos ir en menor cantidad de listas posibles para la CC (no más de dos). Dispersión solo favorecerá a quienes quieren que nada cambie. Y en cualquier escenario, asegurando amplia participación a independientes. Unidad con contenido“.

Las tres condiciones mínimas

Los timoneles frenteamplistas, al final, mostraron su disposición en la reunión de la mesa nacional del bloque esta lunes en la mañana, encuentro en el que tuvieron que reconocer que había sido un “error” la forma en que se comunicó la decisión, lo cual le había significado fuertes costos al conglomerado. Por ello, la mayoría acordó apostar ahora por una apertura, pero que se produciría bajo ciertas condiciones.

De esta forma, serían tres las condiciones mínimas que se le exigirán a la ex Nueva Mayoría y a la Unidad por el Cambio para cerrar la negociación, en el acotado plazo existente.

La idea principal es que, en primer lugar, existan “mínimos éticos en la primaria”, que considerarían un compromiso para no presentar ni apoyar a ningún candidato que estuviera involucrado en algún tipo de caso o denuncia de corrupción.

En segundo lugar, volverán a insistir con la creación de “mínimos programáticos”, con el fin de que tengan un pacto “con contenidos” y la unidad no sea “solo para ganarle a la derecha”.

Finalmente, solicitarán dejar de lado la práctica de “el que tiene mantiene”, para que así todos los partidos pongan en competencia a todos sus alcaldes incumbentes. 

En ese punto, en el FA reconocieron -a regañadientes- que el único partido que ya había declarado abiertamente su disposición en este punto era la Democracia Cristiana.

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