Luego que el viernes 2 de octubre un adolescente se precipitara al lecho del río Mapocho tras ser lanzado por un funcionario de Fuerzas Especiales, el único imputado en este caso, el carabinero Sebastián Zamora, sacó el habla para insistir en que fue un accidente “absolutamente involuntario” y que nunca su idea fue empujarlo para que cayera al cauce.

En una entrevista dada este domingo a El Mercurio, el funcionario policial señala que “nunca, jamás quise empujarlo para que se cayera. Esto fue un accidente, algo absolutamente involuntario”.

Ha sido el peor día de mi vida. Jamás pensé que podría estar en una situación como ésta”, aseguró el policía que fue formalizado por homicidio frustrado, añadiendo que “chocamos y como veníamos los dos corriendo muy rápido, la fuerza y velocidad que traíamos hizo que él cayera”.

Mi trabajo ese día era solo ayudar a mantener el orden en la calle. Siento mucha pena por lo que pasó. Esto fue un accidente que nos involucró a dos jóvenes chilenos que ese día, por cosas del destino, nos vimos enfrentamos”, señaló.

Incluso asegura haber sentido “mucha angustia” y “desesperación” al ver al muchacho yaciendo en el Mapocho: “Lloré mucho cuando regresé a mi unidad, Me da pena recordarlo. A él le diría que nunca, nunca, jamás quise empujarlo para que se cayera. Mi trabajo era solo detenerlo por los destrozos que se estaba realizando ese día”.

Zamora añade que “no entiendo cómo hay personas que salen en los medios que yo le tomé las piernas para empujarlo. No entiendo el que se tengan que inventar cosas en mi contra, solo por ser carabinero. Me preocupa mi familia, ellos están unidos apoyándome, no tienen la culpa de nada y los han estado amenazando”.

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