Con 91 años de presencia en Plaza Italia, la escultura y conjunto monumental que recuerda al héroe de la Guerra del Pacífico, el general Manuel Baquedano, se ha transformado en un emblema de las revueltas después del estallido social del 18 de octubre de 2019 tras las constantes vandalizaciones que ha sufrido y que se reactivaron el fin de semana pasado con pintarla completamente de rojo. Esto volvió a poner en el debate la posibilidad de trasladarla a otro lugar donde no sufriera daño, pero se abre otro que es el error que conllevaría esta determinación por la dimensión simbólica y el carácter patrimonial que representa. en chileno simple sería “rendir la plaza” a la violencia y de paso una señal que aplaudirán en Perú y Bolivia que lo tomarán como un triunfo reivindicacional.

De trasladarse a un recinto militar, como ha solicitado el Ejército, sería un error garrafal con dimensiones políticas irreparables para esa institución de la Defensa, porque así asumirá si a determinados grupos no les gusta algún recuerdo histórico nacional, simplemente lo tomarán y se lo irán a dejar a los cuarteles. Baquedano no es propiedad de Ejército, es parte de la historia de Chile y cómo se construyó la República. Esto sería impensado por ejemplo en Perú si quisieran sacar el monumento al coronel Bolognesi.

Lo ocurrido el pasado viernes, cuando la escultura fue pintada de rojo en una intervención para homenajear a “los caídos” en el estallido social, volvió a revivir las constantes vandalizaciones que ha sufrido desde octubre del año pasado la obra de Virginio Arias y la preocupación del Ejército por los daños que en cada manifestación que se hace en la denominada “zona cero”.

Ante esto, fue el propio Ejército el que lamentó la vandalización de la “figura del general Baquedano, quien fuera héroe y un actor nuevamente relevante en la definición de los límites territoriales que actualmente tiene Chile”.

En ese sentido, señaló la institución castrense que “reiteramos la petición de agotar las medidas para que se proporcionen mayores estándares de seguridad al monumento, y en caso que ello no pueda ser garantizado, este sea trasladado a un lugar público, cercano al edificio Ejército Bicentenario, para que quede bajo la protección y resguardo del Ejército de Chile”.

Incluso voces no uniformadas se han unido a la postura del Ejército como lo es la senadora Evópoli Carmen Aravena, quien señaló que “el Consejo de Monumentos e Chile debe trasladar a un sector más seguro el monumento del general Baquedano. Es un insulto a la patria seguir observando su destrucción”.

Otro que también se suma a esta postura es el investigador del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), Pablo Ortúzar, quien sostiene que sería “lo más digno y decente mover la estatua a un lugar donde su memoria y la del soldado desconocido puedan seguir siendo horadas como corresponde”.

Incluso más, Ortúzar, en una carta enviada a El Mercurio, expone que “para reemplazar dicho monumento creo justo y razonable convocar a un concurso abierto para edificar un nuevo hito, que simbolice el sueño de justicia, dignidad y paz bajo el imperio de la ley”.

Plaza Baquedano el 19 de octubre, su deterioro y mal estado es evidente. (Foto: Infogate.cl)

A su vez, el abogado Juan Walker solicita que se “saque de ahí inmediatamente y que se ponga en un lugar que esté a su altura y prestigio y acorde con la historia. Qué mejor que dentro de la Escuela Militar. Y que allí dentro se rindan los homenajes que se merece”.

Por su parte, el Consejo de Monumentos Nacionales también se abrió a la posibilidad del traslado, ya que la vandalización de la escultura el viernes pasado es “grave”, porque “se trata de bienes patrimoniales que son parte de nuestra historia, legado y memoria, y que debemos resguardar para las generaciones futuras”.

En ese sentido, explica que la Ley 17.288 establece que la mantención de los monumentos públicos corresponde a los municipios donde se encuentran emplazados, mientras que los intendentes y gobernadores deben velar por el buen estado de conservación.

En cuanto a la solitud del Ejército, el CMN señala que “debe ser analizada formalmente por el Consejo de Monumentos Nacionales”, agregando que “es necesario recordar que el Consejo acordó en su sesión del 8 de enero de 2020 que se evaluarían ‘las iniciativas sobre la permanencia en el lugar o el eventual retiro, traslado y resguardo temporal del bien, poniendo a su disposición las competencias técnicas y la información del CMN”.

Y añade que “el procedimiento establece que, una vez recibida la solicitud de traslado, se debe consultar su opinión a la municipalidad respectiva, en este caso Providencia. Para evaluar adecuadamente, se deben entregar antecedentes sobre las condiciones técnicas del eventual traslado y del lugar al que pretende ser llevado”.

Sin embargo, sostiene que cualquier cambio de posición tiene varias connotaciones como “la seguridad para las personas, porque el elemento puede caer; otro tiene que ver con la dimensión simbólica y otro tiene que ver con el carácter patrimonial propio del elemento. Y todas esas consideraciones el consejo las sopesa”.

De esta forma, el debate sobre el traslado o mantención de la esfinge del general Baquedano y la tumba del soldado desconocido está sobre la mesa, donde se debe analizar el significado histórico y cultural que posee desde que se emplazó en 1929 en dicha zona tan emblemática desde el pasado 18 de octubre de 2019.

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