Este miércoles Francia avanza en su “conflicto” político-cultural con el mundo islámico. Tras los dichos el Presiente Macron en que afirmó que no detendría las caricaturas relacionadas con el Islám, la revista Charlie Hebdo publica una portada en que ridiculiza al Presidente de Turquía y que ha generado la obvia molestia turca señalando que estaba considerando “todas las medidas legales y diplomáticas necesarias contra la caricatura”, que tachó de “racismo cultural”.

La revista titula: “En privado, Erdogan es divertido”, y lo caricaturiza levantando el hiyab de una mujer que utiliza el tipo de atuendo que suele llevar la esposa del mandatario, dejando ver su trasero desnudo. “¡Uy, el profeta!”, dice el personaje que representa al jefe de Estado turco.

Pero el problema de Francia -interno- es con la alta migración musulmana pero que ha ha internacionalizado con los dichos del Presidente. Ridiculizar -a través de viñetas- la figura de Mahoma u otros líderes islámicos, tiene una connotación distinta para la cultura islámica, la percepción es muy distinta a cómo una caricatura es vista en el mundo cristiano occidental.

La falta de percepción y de comprensión de la cultura islámica le puede jugar en contra gravemente a Francia, que ya está enfrentando sostenidas campañas de boicot a sus productos en países islámicos.

Un dato relevante para Francia y para Occidente, es que se olvida que son más de 1.800 millones de musulmanes en todo el mundo.

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