El diputado RN, Andrés Celis, anunció este domingo que irá a la Contraloría Regional de Valparaíso para que analice eventuales irregularidades en contrataciones cuyos montos serían excesivos y un posible tráfico de influencias al interior de la Municipalidad de Viña del Mar, lo cual está relacionado con los bajos costos cobrados por el Hotel O’Higgins para un evento de la asociación religiosa denominada “Ciudad de Dios”.

Consignar que en octubre del año pasado se conoció sobre grupos de personas, entre ellos funcionarios municipales y externos, que se reunían para realizar cultos religiosos en oficinas y/o dependencias de la Municipalidad, salones del Hotel viñamarino y la Quinta Vergara, lugares donde habrían organizado almuerzos y actividades a costa de los recursos públicos.

En ese entonces, el parlamentario y exconcejal viñamarino ofició al contralor interno de la ciudad, solicitando indagar la situación y la respuesta llegó la última semana de octubre de 2020, con una investigación del propio municipio donde se determinó que efectivamente hubo actividades relacionadas al culto religioso “Ciudad de Dios” y que “aparentemente contaron con cierta influencia de parte de una persona o personas allegadas a la alcaldía por el bajo costo advertido”.

En el informe, además, se detallan distintos gastos excesivos o cuestionables: el primero de ellos, dice relación con el servicio de coctelería y refrigerios que habría sido contratado para el lanzamiento “muy anticipado” de los Fondos Concursables el 2019, el que habría sido contratado por más de $4.000.000 y que en marzo de este año aún no era entregado.

También se descubrió que para la cuenta pública de la alcaldía en el año 2019 se pagaron $7.000.000 más que en el 2018, pasando de gastar $1.200.000 a casi $9.200.000. Paralelamente, se alerta del coctel de prensa del Festival de la Canción, el cual, según la propia unidad de auditoría debía haber sido solventado por el concesionario y no por la casa edilicia, por lo que debe ser reembolsado.

Al respecto, Celis señaló que ”recurriré a la Contraloría Regional de Valparaíso porque corresponde que la Municipalidad de Viña del Mar de explicaciones por el informe que recibí de su Departamento de Auditoría que concluyó que si bien el evento Ciudad de Dios fue contratado por una persona natural, se trata de alguien muy cercano a la alcaldesa, que trabaja a honorarios en la Municipalidad y habría, eventualmente, ejercido influencias para lograr costos más bajos de las tarifas del Hotel para el culto religioso, lo que sin duda resulta alarmante, y se agrava al tratarse de un recinto que pertenece al municipio”.

El Departamento de Auditoría propone iniciar un procedimiento disciplinario, sin embargo, la persona involucrada y quien ejerce como Jefa de Gabinete de la alcaldesa Reginato está contratada a honorarios, por lo que aquella gestión resultaría improcedente. Por lo anterior, en paralelo a mi presentación en Contraloría, oficié al jefe de esa repartición, a fin de que inicie una auditoría a las contrataciones realizadas al Hotel O’Higgins por parte de la Municipalidad, pues fueron detectadas otras anomalías”, sostuvo.

Finalmente, dijo que esperaba que los antecedentes “tengan mérito suficiente para que sea la propia Contraloría la que investigue o, en su caso, audite, para dar transparencia y credibilidad al resultado, pues de comprobarse lo denunciado, estaríamos hablando de la esfera de poder de la Municipalidad de Viña del Mar”.

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