El Partido Radical (PR) se vio obligado a retirar la moción de censura que ayer martes presentó en contra de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, encabezada por Diego Paulsen (RN), ello luego de una avalancha de críticas transversales provenientes tanto del oficialismo como de la propia oposición.

El jefe de bancada del PR, Alexis Sepúlveda, presentó la moción de censura una vez que la Cámara aprobó la acusación constitucional contra el exministro del Interior, Víctor Pérez, lo que causó incomodidad y molestia en la oposición. 

Desde Chile Vamos, durante la argumentación de la acusación constitucional en contra de Pérez, aseguraron que la Democracia Cristiana (DC) había acordado con el resto de la oposición la destitución del ahora ex ministro a cambio de recuperar el control de la mesa de la cámara.

Sin embargo, desde la bancada de diputados de la DC descartaron que esto haya sido una decisión conjunta de la oposición y el jefe de bancada Daniel Verdessi, visiblemente incómodo ante el acoso de la prensa, aseguró que fue solo la petición de un parlamentario. “No me parece conveniente mezclar estas dos cosas, son absolutamente separadas, no tienen ninguna relación”, declaró ayer en la tarde al término de la histórica sesión.

Más tajante fue la diputada Pamela Jiles, quien calificó la presentación del diputado Sepúlveda como “bochornosa e inaceptable”.

En tanto, Camila Vallejos, una de las involucradas en el incidente que motivó la moción, se negó a referirse al tema visiblemente molesta con las consultas de la prensa.

Debido a este amplio rechazo, los jefes de bancada opositores efectuaron una reunión de emergencia para evaluar el escenario, en donde se planteó que bajo las actuales condiciones, era muy probable que se rechazara la acción, por lo que los radicales se vieron obligados a desistir de la acción y terminaron retirándola.

La moción pretendía que se eligiera una nueva mesa directiva de la Cámara, hoy en manos del oficialismo, y que fue increíblemente perdida por la oposición luego de una votación dividida en abril pasado, en medio de acusaciones cruzadas entre la Democracia Cristiana y el Frente Amplio de no respetar acuerdos previos.

La acción se fundaba en que no se les permitiera votar a los parlamentarios Camila Vallejo (PC) y Cristóbal Urruticoechea (RN), en la sesión del pasado 15 de octubre, sobre el proyecto de Educación Sexual Infantil Integral.

Ambos parlamentarios estuvieron de forma presencial en la sesión pero luego debieron retirarse, ante lo cual la mesa encabezada por Paulsen no les permitió sufragar de forma telemática.

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