La clase política chilena está viviendo una verdadera falta de sintonía con las demandas ciudadanas y eso se aprecia con el rechazo mayoritario en las encuestas a los partidos, Congreso y Gobierno. Sin embargo, la elite no entiende o no quiere entender que la gente no los quiere en ninguna toma de decisión que se haga, especialmente en el proceso que redactará una nueva Carta Magna, pero a pesar del desprecio de la gente, aún hay políticos que insisten en tener un grado de participación en la Convención Constitucional y ese es el exministro del Interior, Gonzalo Blumel, quien no descarta poder participar en la elaboración del nuevo pacto social que tendrá el país.

En una entrevista con La Tercera, el exsecretario de Estado no descartó su intención de poder formar parte de la convención constitucional.

No es algo que lo tenga como parte de mi proyecto vital en este momento, pero tampoco me cierro a esa posibilidad. Hoy, mi aporte lo estoy haciendo desde el mundo de las ideas”, señaló el ahora miembro del think tank vinculado a Evópoli, Horizontal.

La entrevista de Blumel sale a un año, este domingo, de que se produjera la firma del “Acuerdo por la paz social y una nueva Constitución”, tras el estallido social que derivó en el plebiscito del pasado 25 de octubre y que tuvo a mal traer al Gobierno.

En ese sentido, el exjefe de gabinete reivindicó las conversaciones y negociaciones que permitieron abrir el camino para la redacción de una nueva Carta Magna para el país.

La única forma de poder enfrentar la amenaza de quiebre fue poner en discusión nuestro pacto social”, sostiene Blumel.

Agregó que “lo valioso del acuerdo de noviembre del año pasado es que permitió que diésemos una salida democrática y pacífica dentro del marco institucional, en el sentido de que predominó el uso de los mecanismos de la democracia representativa por sobre el uso de la coacción, de los mecanismos de fuerza, que es lo que de extremos de lado y lado pretendían”.

El extimonel de Interior sostiene que “la historia, me imagino, sabrá juzgar a quienes optaron por la vía institucional y a quienes buscaban atajos o caminos que escapaban de la vía institucional y democrática”.

Asimismo, lanza una crítica a la oposición menos democrática que centra en el PC y en el Frente Amplio, ya que a su juicio “predominaban dos almas”.

Una mayoritaria que abogaba por la búsqueda de un entendimiento que uno podría reflejarla en la actitud del presidente del Senado, Jaime Quintana; en el presidente de la Comisión de Constitución, Felipe Harboe; en parlamentarios de la DC, algunos del PS, incluso en algunos actores del FA, que hicieron genuinos esfuerzos para buscar un entendimiento, pero hay que reconocerlo, había sectores de la izquierda no socialdemócrata, con muy bajas convicciones democráticas, particularmente del PC y del FA, que posiblemente no renunciaban a la tentación de ver caer al Gobierno y que calificaron el acuerdo del 15 de noviembre como una cocina o traición a la ciudadanía“, aseveró.

Sin embargo, señala que resulta paradójico que “esos mismos intentan apropiarse del acuerdo y el proceso constitucional, siendo que en ese momento lo rechazaron”.

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