El 26 de septiembre publicamos: “Reflexiones sobre algunas vacunas Covid-19, por el mundo”. En aquella ocasión nos llamó la atención unas declaraciones realizadas días previos, por la presidenta de la U.E. en colaboración con la Organización Mundial de la Salud. Tres meses más tarde, podrían calificarse de “proféticas” o de “privilegiada” visión de la que hacen gala algunos políticos. Ahora urgen medidas extremas a la búsqueda de mayor protección y urgente reunión de expertos en Bruselas.

Anunciaban, con inusitada antelación el deber de producir, desarrollar y almacenar en colaboración con grandes laboratorios, cantidades ingentes de antídotos destinados a futuros empeoramientos, tal y como se nos están presentando. ¿Mensaje encubierto a los ciudadanos?

Hemos asistido a los recientes acontecimientos ocurridos en Londres y sus proximidades, al parecer, mediante el surgimiento de una nueva cepa del virus, la cual tiene cercadas aproximadamente unos 20 millones de personas afectadas, junto a el desmesurado aumento de contagios en Europa, restricciones de vuelos con Inglaterra, por parte de unos 15, países de nuestro entorno, además de otros de Latinoamérica, con un dato final escalofriante procedente de EE.UU:

Según el Washington Post, en cada ocasión que dura la audición titulada:  BLANCA NAVIDAD, cantada por Bing Crosby, mueren en dicho País, en estos momentos, cinco personas de Coronavirus, o lo que significa lo mismo, fallece una persona cada 33 segundos.

Una impactante perspectiva para los Hospitales en estas Navidades.

California, Texas y Florida, por este orden, llevan tiempo convertidas en protagonistas de propagación, en un País que arrastra 318.000 muertos y 18 millones de contagios.

La farmacéutica MODERNA, ya autorizada, será la segunda en incorporarse al mercado, como una promesa más, y, junto al exceso de contenido de los viales de Pfizer, hasta un 40% en mayor extensión su inicial capacidad, para una mejor y mayor profilaxis, la cual negocia con la todavía Administración Trump, suministros adicionales para primavera-verano.

Confiemos pues, en qué a tenor de las esperanzas de una gran parte de la población mundial, aún puedan existir mayor perfeccionamiento en próximos ensayos, y las actuales vacunas sirvan en su justa medida de acuerdo a situaciones presentes y futuras. 

Mientras tanto, sólo cabe observar una cosa, sí una vez contagiado el humano, realiza en su organismo, según los expertos, su función habitual de mutar, y el amplio espectro que atesore la vacuna sea tan efectivo como deseamos.

Sobre el autor:
Jesús Antonio Rodríguez Morilla, Doctor en Derecho (Cum Laude) www.modificadosobraspublicas.com

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