La postulación a la Convención Constituyente del conocido abogado Luis Mariano Rendón por el distrito 13 de la Región Metropolitana (La Cisterna, El Bosque, San Miguel, San Ramón, Pedro Aguirre Cerda y Lo Espejo) apuesta especialmente a lo que ha sido buena parte de su rol público: un ojo puesto habitualmente en el actuar de las Fuerzas Armadas y Carabineros.

Rendón ha hecho constante campaña a través de redes sociales, expresando que, además de los temas de defensa y seguridad, las ideas que levanta tienen como “principal objetivo reducir el espacio de los poderes fácticos que han abusado demasiado de Chile“, pero también son las “del consenso progresista avanzado que se va dibujando (Estado Plurinacional, igualdad de género, sistema parlamentario, derechos de la naturaleza, etcétera)”.

Sin embargo el lema “Chile necesita otra policía y otra defensa“, es la “bandera” que “considero esencial y no la veo agitada”.

Así, para el abogado, el rol de las FF.AA. en la convención constituyente pasa por “ser disueltas y reemplazadas por unas nuevas fuerzas de defensa, no corruptas, no facistizadas, comprometidas con Chile y no al servicio de los poderosos“.

Refundación militar

En una columna de opinión publicada previamente en El Mostrador el 3 de noviembre, Rendón sintetizó lo que debiera ser el papel futuro de las institución de la Defensa Nacional, acorde a lo que él ha denominado “la refundación militar de Chile”, en su visión, uno de los mayores desafíos que debe enfrentar la futura Convención Constituyente.

Lo anterior debido a que en su perspectiva, “históricamente, los militares, unidos o al servicio de sectores de la elite, han constituido el Estado de Chile. Han operado como un poder fáctico económico-militar que no se ha sometido a la institucionalidad, sino que la ha configurado y reconfigurado cuando ha considerado necesario, actuando, en los hechos, como el gran poder constituyente originario“.

Agrega a lo anterior que “llegamos así al año 2020 y nos encontramos con unas Fuerzas Armadas y una policía militarizada en proceso de profunda descomposición moral, azotadas por la corrupción desde sus más altos mandos. En cuanto a sus capacidades operativas, cuando el país las ha necesitado, como el 27F, su respuesta fue más que lamentable. Arrastran también el estigma de las violaciones a los derechos humanos cometidas en dictadura, respecto de las cuales nunca han pedido perdón y ni siquiera han contribuido a una mínima reparación, consistente en decir la verdad acerca del paradero de los detenidos desaparecidos”.

Por ello, su propuesta apunta a “que en el marco del próximo proceso constituyente se proceda a una profunda refundación de lo militar. Ha llegado la hora de que el pueblo soberano reemplace a las antiguas Fuerzas Armadas y policía militarizada y se dé unas nuevas fuerzas de defensa y policía que comiencen a ser formadas en el respeto irrestricto al poder democrático y a los derechos humanos, que lleven la polivalencia en su ADN y, por tanto, sean un instrumento ante eventuales amenazas bélicas, pero al mismo tiempo una herramienta que contribuya a la seguridad del país en relación con todo tipo de amenazas, como las muy previsibles derivadas de la crisis climática”.

Acota con fuerza que este contexto deben surgir “unas fuerzas de defensa y policía que rompan cultural y definitivamente con aquellas que protagonizaron atrocidades contra su propio pueblo“, haciendo especial hincapié en su pertinencia “si la Nueva constitución declara la Plurinacionalidad. No puede ser el mismo ejército que diezmó y sometió a una de esas nacionalidades el que siga siendo el ejército del Estado Plurinacional. Su reemplazo sellaría el reencuentro, también, con la nación mapuche”.

Como forma de cortar los lazos con las viejas FF.AA. y policías, propone además que “en esas nuevas fuerzas tendrán un lugar todos los militares y policías honestos que componen las actuales y que firmen un compromiso expreso de condena a las atrocidades cometidas por las antiguas instituciones y de aportar al futuro para que nunca más algo similar se repita. Todo ello sería sin duda un cumplimiento de la obligación del Estado de Chile, conforme a la normativa internacional sobre derechos humanos, de establecer garantías efectivas de no repetición, como forma de reparación a la memoria de las víctimas, a sus familias y como consolidación de un Estado plenamente respetuoso de la dignidad de todas las personas”.

Y como corolario de su propuesta, Rendón explica que “las nuevas Fuerza de Defensa Terrestre, Fuerza de Defensa Aérea, Fuerza de Defensa Naval y Policía Nacional, podrían quedar consignadas ya con esos nombres en la nueva Constitución si se reúne el quórum de dos tercios en favor de ese proyecto. En caso contrario, si la propuesta consigue al menos el apoyo de un tercio de los constituyentes, se podrá vetar la continuidad constitucional de las actuales instituciones para luego, en el futuro órgano legislativo, sin quórums calificados de blindaje, derogar las actuales leyes orgánicas de FF.AA. y Carabineros y reemplazarlas por las de las nuevas instituciones“.

Fuerzas integradas

Además de las propuestas expresadas en esta columna, el abogado ha señalado repetidamente que para él, las ramas de la Defensa Nacional son instituciones especializadas cada vez más obsoletas, por lo que su futuro pasa por una Fuerza Tierra-Aire-Mar (TAM) integrada.

Así, propugna por una integración cada vez mayor entre las tres fuerzas de la defensa nacional.

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