Quizás pasó casi inadvertida, pero la “Declaración de la Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Socialista de Chile respecto a Grupo de Trabajo del Foro de Sao Paulo” (FSP), emitida el 12 de diciembre del año recién pasado, marcó una enorme sorpresa de cara a la política de alianzas del PS y sus esfuerzos por encontrar su lugar en el realineamiento de fuerzas al interior de la oposición, donde ha vuelto a reforzar su alianza con sus antiguos socios de la fenecida Concertación, de cara al duro año electoral 2021.

El mencionado documento fue una reacción ante la declaración emitida por el mencionado Grupo de Trabajo del FSP, en el cual se saludó “el resultado de las elecciones legislativas venezolanas, celebradas el domingo 6 de diciembre, y el triunfo del Gran Polo Patriótico al recuperar la mayoría en la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela“, entregando sus felicitaciones al “pueblo venezolano por este importante ejemplo de manifestación democrática, bajo condiciones desfavorables generadas por la grave crisis sanitaria provocada por la pandemia de Covid-19, y por las medidas coercitivas unilaterales y amenazas militares del imperialismo estadunidense contra el gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro”.

Frente a ello, la Secretaría Nacional de Relaciones Internacionales del Partido Socialista de Chile, declaró que “el Partido Socialista de Chile no participó y no fue consultado por el Foro de Sao Paulo. Asimismo, reitera su condena al régimen de Maduro por las nulas garantías democráticas para desarrollar elecciones libres y transparentes en Venezuela“.

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Recalcó seguidamente que, “como informó la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en Venezuela se ‘obstruyen la libertad de selección de los representantes de siete partidos políticos y el nombramiento no consensuado de los miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE), así como cambios al sistema electoral y a la composición de la Asamblea Nacional sin un proceso inclusivo de consulta previa’”.

A continuación, la instancia afirmó que “para las y los socialistas, el respeto al Estado de Derecho y los Derechos Humanos son principios políticos que orientan nuestro actuar nacional e internacional“, añadiendo que “nuestra vocación internacional es siempre la de cooperación, fraternidad y tolerancia al pluralismo político, pero no por ello nos vamos a inhibir de manifestar nuestro desacuerdo con declaraciones que no representan los valores y principios de un socialismo democrático”.

Sobre el final, declara que “en línea con el informe de la Alta Comisionada, hacemos un llamado a seguir trabajando en la construcción de acuerdos para alcanzar condiciones para el desarrollo de procesos electorales creíbles, libres, inclusivos y equitativos”, haciendo hincapié en que “el Partido Socialista de Chile reitera que no respalda la declaración del Grupo de Trabajo del Foro de Sao Paulo, y pone a discusión su permanencia en dicha instancia“.

Quizás en este contexto, no parezca sorpresivo el surgimiento intempestivo en las últimas semanas de la figura de Paula Narváez, una de las más cercanas colaboradoras de Michelle Bachelet y consierada “escalonista”. Independientemente de si se confirma su salida o no del Foro de Sao Paulo, el Partido Socialista ya marcó el realineamiento definitivo con las acciones y declaraciones de la exmandataria como Alta Comisionada para los DDHH de la ONU.

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