VADO HONDO, Guatemala (AP) — La policía y el Ejército de Guatemala dispersaron el lunes a un grupo de cientos de migrantes hondureños que habían pasado dos noches varados en un retén colocado en una carretera rural.

Algunos migrantes arrojaron piedras mientras las autoridades les lanzaban gas lacrimógeno y los empujaban con sus escudos. Los migrantes que llevaban niños fueron empujados con más delicadeza para que se regresaran por donde llegaron.

La caravana de migrantes había quedado prácticamente varada en su camino hacia Estados Unidos dos días antes de la investidura del presidente electo Joe Biden, quien ha prometido adoptar un enfoque diferente respecto a la inmigración y, aunque no se prevé que haya cambios inmediatos en la frontera estadounidense, ha creado algo de esperanza en Centroamérica.

Una montaña empinada y un alto muro que flanquean la carretera rural han permitido a las autoridades guatemaltecas cerrarle el paso al grupo de unas 2.000 personas que ingresó a Guatemala el viernes por la noche.

El grupo se ha reducido a causa del agotamiento y a medida que algunos migrantes han aceptado ser trasladados a la frontera hondureña en autobús. Un funcionario guatemalteco volvió a realizar la oferta el lunes por la mañana, diciéndoles a los migrantes que tenían autobuses ya listos para transportar a los que quisieran regresar a Honduras. Un número más pequeño de migrantes ha sido regresado a la fuerza luego de forcejear con las autoridades, que mantuvieron su línea con golpes de porra y gas lacrimógeno.

El principal objetivo de las autoridades el lunes era reabrir la carretera. Los agentes de la policía y los soldados utilizaron sus escudos para intimidar a los migrantes mientras un agente les decía que despejaran la carretera. Los migrantes se dispersaron, pero seguían en la zona.

Las autoridades de inmigración de Guatemala informaron el lunes que otro grupo de aproximadamente 800 migrantes había sido ubicado a unos 40 kilómetros (25 millas) al norte sobre la carretera, cerca de Río Hondo. También les bloquearon el paso ahí, pero las autoridades indicaron que negociaron la apertura de un carril para el paso de vehículos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Pedro Brolo Vila, criticó al gobierno de Honduras el lunes por no tomar más medidas para disuadir a la caravana. Señaló que Guatemala se había estado preparando desde diciembre para esta caravana y que incluso había sostenido reuniones con sus contrapartes de Honduras, México y Estados Unidos.

En total, se cree que entre 8.000 y 9.000 migrantes hondureños han entrado a Guatemala en la que es la primera caravana del año, la cual salió el viernes temprano de San Pedro Sula. Honduras se ha visto afectado por la pandemia de COVID-19 y por dos fuertes huracanes en noviembre que dejaron a miles de personas sin hogar. Eso es aunado a la falta de oportunidades económicas y la persistente violencia de pandillas.

El lunes en Vado Hondo, el lugar donde se instaló el retén en las afueras de Chiquimula, los migrantes se apoyaban contra el muro o estaban sentados tras una noche de sueño intermitente sobre la maleza a un costado de la carretera, o sobre el pavimento. Algunos migrantes habían regresado a la ciudad en busca de alimentos o sombra para esperar a que se les abriera paso.

El tránsito, sobre todo el provocado por los camiones de carga, se extendía por kilómetros en la carretera. Los habitantes locales se abrían paso entre los migrantes y se les permitía pasar el retén de policías y soldados.

El domingo, el Ministerio de Salud de Guatemala reportó que 21 de los migrantes que buscaron atención médica en centros de salud dieron positivo al coronavirus. La dependencia señaló que 12 hombres y nueve mujeres no serían regresados a Honduras hasta que cumplan con una cuarentena en centros de salud de Guatemala.

Incluso si los migrantes logran llegar a la frontera con México, el gobierno mexicano ha hecho una demostración de fuerza desplegando en el lugar a miles de miembros de la Guardia Nacional y agentes de inmigración.

México ha dicho que haría cumplir sus leyes de inmigración y solicitaría un cruce ordenado. Hace un año, agentes de seguridad mexicanos dispersaron una caravana de gran tamaño en el sur del país luego de que los migrantes vadearan el río que define la frontera con Guatemala.

“Estamos haciendo propuestas de que se busque el diálogo con los migrantes, esto en Honduras, Guatemala”, comentó el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador el lunes. “Que se les atienda para que no entren, pues, a ningún país por la fuerza”, añadió.

El mandatario también dijo que espera que Biden aborde la inmigración en su discurso de investidura el miércoles.

“Yo creo que ya llegó el tiempo de que se cumpla el compromiso de llevar a cabo una reforma migratoria”, dijo López Obrador.

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