En tiempos política y socialmente difíciles como los que actualmente transitamos, se hace necesario dotar de la mayor legitimidad posible cada autoridad electa mediante votación popular, es así como a partir de 1990 nace para la elección Presidencial la segunda vuelta como mecanismo de definición, cuando en la primera vuelta los candidatos y candidatas no alcanzaban el umbral del 50% más uno de los votos”, así comienza la presentación del proyecto de ley  que han ingresado seis diputados de oposición cuya idea es implementar la segunda vuelta en la elección de alcaldes, y que el ganador sea siempre con una mayoría de 50% más uno.

Hasta ahí todo bien, sobre todo cuando se trata de recuperar la confianza y la legitimidad de las autoridades electas en momentos en que  la desconfianza ciudadana es permanente en la mal llamada clase política, pero se torna una idea dislocada cuando los que presentan el proyecto son diputados con baja votación:

Felix González (Ecologista): 18.397 votos, correspondientes a un 5,46%

Pamela Jiles (Partido Humanista): 45.222 votos correspondientes a un 12,96%.

Alejandra Sepúlveda (FRVS): 31.685 votos correspondientes al 23.0%.

Joanna Pérez (DC): 12.035 votos correspondientes al 6,31%.

Iván Flores (DC) 13.198 votos correspondientes al 9.5%.

Raúl Saldívar (PS): 11.099 voto correspondiente al 4,78%.

Claudia Mix (FA): 20.958 votos  equivalente al 4,34%.

Ricardo Celis (PPD): 16.325 votos equivalente al 7.3%.


El proyecto

“Esta iniciativa no beneficia a ningún partido en particular, sino a la democracia y a la ciudadanía, porque buscamos que los electos realmente representen a una mayoría”, explicó una de las patrocinantes del proyecto, la diputada Joanna Pérez que fue electa con la aplastante cifra de 6,31%.

Pérez que preside la Comisión de Gobierno agregó que: “Esta situación no se abordó en la ley de primarias, pero hoy es otro el escenario, tenemos que lograr representatividad. Como presidenta de la comisión me comprometo a darle máxima celeridad porque además es un proyecto que cuenta con apoyo transversal”.

En su fundamentación el proyecto señala: “La actual norma permite la elección de alcaldes y alcaldesas con una baja votación comunal, sobre todo en aquellos territorios con un alto número de candidaturas, lo que se suma a una histórica alta abstención electoral. Una segunda votación entre las dos más altas mayorías relativas obligará a las candidaturas a buscar y conquistar el apoyo de la mayoría de la ciudadanía que acude a las urnas, lo que redundará en fortalecer la representación popular en las elecciones locales”.

El texto  explica además que: “Implementar como requisito ineludible el que las candidaturas a Alcalde obtengan a lo menos el 50% más uno de los sufragios válidamente emitidos para resultar electos y que en el caso de que ninguna de las candidatas o candidatos consiguiera la mayoría señalada, se proceda a una segunda votación que se circunscribirá a las candidaturas que hayan obtenido las dos más altas mayorías relativas y en ella resultará electa aquella candidatura que obtenga el mayor número de sufragios”.

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