La vacuna del laboratorio chino Sinovac está entre ceja y ceja en la ciudadanía y en el personal médico, luego de distintos problemas que ha tenido en varios países y, especialmente, en Temuco, donde los funcionarios de salud han manifestado su decisión de no vacunarse contra el Covid con este medicamento ante la desconfianza y escasa información que hay respecto al medicamento y al proceso de inoculación que desarrollará la autoridad sanitaria en Chile.

Hay que consignar que el fin de semana se conoció la determinación dada a conocer por representantes del Colegio Médico de Temuco, quienes no quieren la vacuna china y se niegan a inocularse, ya que argumentan que no existen muchos estudios, no hay claridad de su efectividad y no existe claridad respecto a lo positivo que puede ser para el combate contra el coronavirus.

La vacuna china causa resquemor en cierta parte de la población mundial, debido a los constantes problemas que ha presentado, especialmente en Brasil donde el ensayo clínico fue suspendido después que se reportara un incidente adverso que fue catalogado como “grave”.

Incluso el propio Presidente Jair Bolsonaro, fiel negacionista del virus, celebró la detención del ensayo clínico de Sinovac por el solo hecho de provenir de China, anunciando que su país no compraría partidas de esta vacuna.

Sin embargo, a favor de la vacuna tanto en Indonesia y Turquía, países donde se están desarrollando los ensayos, no han presentado dificultades y menos anunciado que se suspenderán las pruebas.

A pesar de la negativa de los funcionarios de la salud de Temuco, el propio ministro de Salud, Enrique Paris, salió a blindarla y señaló que “nos da garantía de eficacia y seguridad”. Incluso el Instituto de Salud Pública (ISP) aprobó hace algunos días el uso de este medicamento

Pero el tema de la desconfianza que hay con la vacuna de Sinovac no solamente afecta a nuestro país, ya que en Pakistán también hay rechazo a utilizar el medicamento chino en donde se escuchan voces como “no confío en eso”, “no lo aceptaré”, en una clara definición de la ciudadanía que no tiene seguridad del producto.

Hay que señalar que la vacuna china estaba destinada a lograr una victoria diplomática para el país asiático, ya que se esperaba que muchos países adquieran sus medicamentos ante la escasez de las inoculaciones por parte de los laboratorios de Occidente.

Sin embargo, esta desconfianza se produce por la poca información sobre cómo les ha ido a las versiones chinas en los ensayos clínicos de etapa final, puesto que hasta ahora solo los Emiratos Árabes Unidos y la propia China respaldan las vacunas para uso de emergencia.

Otro aspecto que provoca desconfianza entre la ciudadanía es que dichas vacunas son elaboradas en el país donde se originó esta pandemia que tiene al mundo de rodillas, y muchos lo ven como un artilugio de una nación que provocó el desastre con un virus creado en laboratorios, a pesar que la muestra científica diga lo contrario, pero en el subconsciente colectivo permanece y que se acrecentó con las declaraciones de líderes mundiales que apuntaron sus dedos al país asiático como Estados Unidos y Brasil.

Incluso, algunos aseguran que la ayuda de las vacunas viene unido con ciertos compromisos como el uso de las líneas de telecomunicaciones 5G de Huawei o permitir que China invierta en sectores claves de esos países, ya que anteriormente han tenido un comportamiento de este tipo, en lo que es la “guerra” de imponerse en el mundo como el hegemón y cambiando el comportamiento del poder a su favor.

Incluso, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China ha asegurado que cuando la vacuna esté comprobada en su eficacia contra el Covid la distribuirán para entregarla a todo los países que lo requieran y es que su nivel de producción podría satisfacer las demandas mundiales.

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