Más de 50 personas fueron detenidas y docenas sufrieron heridas durante una segunda noche de protestas que se tornaron violentas en varias ciudades españolas. Las protestas respondían al encarcelamiento de un rapero por injurias a la corona y enaltecimiento del terrorismo, reseña un cable de AP.

Pablo Hasél. Amnistía internacional España escribió en Twitter: “Terrible noticia para la #LibertadDeExpresión en
España. Los Mossos han detenido a Pablo Hasél en la Universidad de Lleida. ¡Indignación absoluta!

Las manifestaciones comenzaron de forma pacífica el miércoles por la noche en docenas de capitales provinciales españolas y otras localidades en la región nororiental de Cataluña, de donde procede el rapero Pablo Hasél. Pero al avanzar la noche comenzaron los incidentes violentos, con disturbios, barricadas improvisadas con contenedores en llamas y daños a comercios.

En Madrid, Barcelona y ciudades más pequeñas la policía antimotines lanzó balas de goma o de espuma y cargó con porras contra los manifestantes, que lanzaron objetos a los agentes y prendieron fuego a papeleras. Algunos utilizaron motocicletas volcadas para bloquear las calles.

Sólo en la capital española fueron detenidas 19 personas, incluidos seis menores. Los servicios de emergencia asistieron a 35 policías antimotines heridos y a otras 20 personas, entre manifestantes y personas que pasaban por la zona y se vieron atrapadas en el caos.

En Barcelona, 29 personas fueron detenidas y al menos ocho resultaron heridas y enviadas a hospitales, según dijo el jueves el servicio de emergencias. Una joven manifestante perdió un ojo la noche anterior debido a un proyectil de espuma empleado por la policía regional, los Mossos d’Esquadra, para dispersar a los manifestantes.

Al menos cuatro manifestantes fueron detenidos el miércoles en la ciudad sureña de Granada.

Algunos de los disturbios más graves del miércoles se produjeron cerca de la prisión de Lleida a la que fue trasladado Hasél el martes. La policía le detuvo en un edificio de la universidad local, donde se había encerrado 24 horas antes para llamar la atención sobre su arresto.

El rapero y sus seguidores afirman que su sentencia de nueve meses de prisión por escribir una canción crítica sobre el rey emérito Juan Carlos I y docenas de tuits, que según los jueces glorificaban a grupos terroristas españoles ya disueltos, infringe su derecho a la libertad de expresión.

Antes de ese caso, el rapero había recibido una sentencia de dos años de prisión en suspenso y afrontaba otros cargos por agresión, enaltecimiento del terrorismo, irrumpir en un recinto privado e injurias a la corona.

Su situación legal ha atraído mucha atención pública porque se produce tras una serie de juicios a artistas y usuarios de medios sociales por incumplir la Ley de Seguridad Ciudadana, aprobada por un gobierno conservador anterior y criticada por grupos de derechos humanos.

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