• La mayoría de los colegios ya comenzaron son sus clases de modo presencial u online, siendo que sólo el 5% de la población ha mandado a sus hijos de manera presencial, ya hay más de 40 colegios en cuarentena por contagios, lo que crea más incertidumbre de cómo será el año escolar y su forma de enseñar.

Por otro lado, la tarea de los profesores se agudiza y se doblega, realizando clases presenciales y preparando los temarios online. Carga que vienen sosteniendo hace más de un año y que se refleja en los resultados de Elige Educar, que revelan que un 77% de los profesores padece de estrés por la educación a distancia al igual que los apoderados.

Frente a esta realidad es que Fundación Impulso Docente asegura que ante los desafíos de la educación híbrida (presencial y virtual), los profesores no necesitan recibir más contenidos, más información y más presión. Necesitan a alguien que los ayude y los acompañe a sortear lo que en este contexto incierto va surgiendo, no desde una lógica impositiva “desde afuera” o “desde arriba”, sino desde el mismo docente. Es decir, un apoyo alineado y contextualizado a sus propias necesidades.  Donde deben regir que son tres pilares, acompañamiento, colaboración y formación continua, los verdaderos aliados de los docentes en marzo.

El primero de ellos, es acompañar a los profesores desde un mentor, es decir, un colega destinado a acompañarte durante tus desafíos, y es ahí donde se ha puesto el foco en la política pública. ”Una instancia donde docentes y directivos ejerzan un rol de liderazgo en sus comunidades a través del acompañamiento docente como una estrategia de desarrollo profesional”, señala Bernardita Yuraszeck, directora ejecutiva de Fundación Impulso Docente.

El segundo pilar es la colaboración entre los integrantes de una misma comunidad educativa, mediante el diálogo y la participación de docentes y directivos. Es la suma de los integrantes de una comunidad la que puede superar los obstáculos de la educación híbrida.

Y el tercero es la formación continua, ya que los profesores están siendo desafiados virtualmente, por lo tanto, los espacios que tiene para recibir apoyo tienen que ser coincidentes con esto, es decir, adaptados a la realidad que están viviendo actualmente.

Es importante brindarles oportunidades para desarrollar competencias más que “atiborrar” con más contenidos. Y estas competencias deben estar vinculadas directamente a la práctica docente en su sala de clases.

Asimismo, los espacios de formación deben ser flexibles y desafiantes, que les permitan adecuar los contenidos a lo que necesitan sus estudiantes.

Finalmente, la formación debe ser breve, voluntaria y a su propio ritmo. Los profesores históricamente han contado con muy poco tiempo para la planificación escolar. Hoy, en contexto de pandemia y educación híbrida, el tiempo es aún menor.

En otras palabras, “el apoyo que necesitan los profesores hoy en marzo debe partir de la base de sus propias fortalezas, de la confianza que tenemos en los conocimientos y las experiencias de los docentes, fomentando así su propia autonomía” finaliza Bernardita Yuraszeck, directora ejecutiva de Fundación Impulso Docente.

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