A poco más de dos semanas para que se celebren las mega elecciones del 10 y 11 de abril, la amenaza del empeoramiento de la situación sanitaria en el país, a causa del Covod-19, planea como espada de Damocles sobre el proceso.

Han sido varias las voces de expertos en salud que han insistido en la necesidad de postergar el proceso electoral considerando la altísima movilidad que se prevé para dichas fechas, no solo al interior de las ciudades, sino también entre regiones, más aún considerando las expectativas de alta participación por la elección de convencionales constituyentes.

Pero, si bien oficialmente todo apunta a que las elecciones se efectuarán en la fecha prevista, con todas las medidas sanitarias y logísticas necesarias, en pasillos del Congreso y el propio Palacio de La Moneda, las dudas abundan, y tanto oficialismo como oposición esperan que sea la otra parte la que plantee públicamente una propuesta (llevan todo el mes de marzo en ello), para lo que se acaba el tiempo, considerando que una decisión así requiere de una reforma constitucional.

Sin embargo, la fecha límite puede ser (aún) una barrera flexible. En la sede del Gobierno, de hecho, una autoridad fue consultada esta semana por los plazos en este escenario, afirmando al respecto: “conozco reformas constitucionales que se han hecho en un día“.

¿Corremos o no corremos?

La presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches, resumió perfectamente la postura de los expertos, al sostener la semana pasada que “los parlamentarios deberían evaluar correr las elecciones en casos extremos, es decir, si dos semanas previas al desarrollo de las mismas, no existen señales de mejorías y el nivel de ocupación de camas críticas en su máximo expansión supera el 95% de ellas”. 

Justamente esas dos semanas se cumplen este sábado 27, coincidiendo con el inicio de la cuarentena en toda la Región Metropolitana, aunque la propia Siches ha fijado como “deadline” el próximo lunes 29 de marzo para que los partidos políticos se pronuncien.

En el mundo político las voces fuera de micrófonos han sido variables en todo el espectro político. Ha habido cierta unanimidad en destacar que con la aprobación de la reforma que sancionó la realización de las elecciones en dos días, la idea de la postergación perdió piso político, pero el temor subyacente es aparecer sosteniendo un proceso que podría ser causa de un aumento brusco de contagios, pese a que el plebiscito del 25 de octubre del año pasado no tuvo consecuencias en dicho sentido (aunque el escenario sanitario era diametralmente opuesto al actual).

Al menos públicamente, los presidentes de la DC y el PPD han sostenido que el proceso debe efectuarse sí o sí, exigiendo al Gobierno todas las providencias sanitarias. Heraldo Muñoz llegó al punto de señalar a los micrófonos que abrir este debate era “imprudente”, aunque algunos de sus correligionarios señalaron en los pasillos del Congreso en Valparaíso que la aseveración pasaba más por temer que si se potenciaba la discusión sobre el tema podía implicar dar alas a quienes tienen dudas en la idoneidad de la fecha para las elecciones.

En el oficialismo, la voz mayoritaria es de apoyar el proceso, aunque en el caso del jefe de bancada de diputados de RN, Sebastián Torrealba, este mostró mayor apertura ante la eventualidad y, en declaraciones recogidas por T13.cl, sostuvo que “esta pandemia ha demostrado que es capaz de cambiar nuestra forma de relacionarnos, de trabajador y evidentemente también puede cambiar un evento eleccionario”.

Pero, al apagar los micrófonos, nuevamente resuenan las dudas en la seguridad del proceso, en el peligro de una baja asistencia de la ciudadanía pese al proceso en dos días, o en el peligro que implica para los ya desprestigiados partidos políticos ante la posibilidad que se multipliquen los casos.

Para muchos miembros del mundo político, transversalmente, existe otro peligro, menos confesable aún: la postergación abre las puertas a candidaturas menores a lograr mayores tiempos de difusión, poniendo en peligro a las “apuestas seguras” de los partidos, y volviendo los estudios electorales previos en completas incertidumbres.

Gobierno: “Hoy creemos que las elecciones podemos realizarlas

Para el Gobierno el escenario de una eventual postergación no solo implica complejos análisis políticos, sino también logísticos. Un ministro del comité político explicaba hace algunos días el enorme impacto primero sobre el calendario electoral 2021, ya extremadamente apretado con el aplazamiento acordado el año pasado.

“Fechas prácticamente no hay. Quizás la segunda vuelta para las elecciones de gobernadores (9 de mayo) tratando de buscar una alternativa forzada. Y si las condiciones que llevaron a la postergación se mantienen o empeoran ¿mantenemos esa nueva fecha o volvemos a postergar?”, señaló.

Logísticamente las complicaciones son peores. ¿Se reintegrarían los alcaldes que dejaron sus cargos para sus campañas electorales para luego volver a salir? ¿Qué sucede con el financiamiento de las campañas? ¿Qué pasa con la franja televisiva? ¿Qué se hace con los elementos que ya está imprimiendo el Servel, como los votos?

No hablamos de no querer correr las elecciones porque sí. Hay todo un proceso, toda una maquinaria que se pone en movimiento con mucha anticipación, para coordinar procesos, aprobar y efectuar gastos, emitir circulares oficiales, que no es llegar y detener así como así“, señaló el mencionado ministro, ante la renuencia a “embarcarse demasiado alegremente” en una postergación.

De todas formas, existe claridad también en que la postergación requiere de una reforma constitucional y un alto quórum para su aprobación. Y ante tal acción, en Palacio se comenta que el Presidente Sebastián Piñera no es partidario de una iniciativa de este tipo, y que apuesta a cumplir con el programa electoral ya fijado, postura en la que cree contar con el apoyo transversal de los partidos.

Considerando todo este escenario, ayer jueves abordó el tema públicamente, a primera hora, el ministro secretario general de la Presidencia, Juan José Ossa, para quien en el proceso electoral “no se afecta la legitimidad cuando se han tenido que producir cambios por la pandemia. Tenemos hoy un mandato constitucional para que elecciones se hagan los días 10 y 11 de abril. No depende solo del Gobierno, pero sí depende de nosotros trabajar firmemente para que sean una elección segura, en conjunto con el Servel. Para eso ayudan muchas cosas. Primero, el haber tomado la determinación de impulsar que las elecciones se hicieran en dos días. Se van a adoptar muchas medidas sanitarias, las mismas que se adoptaron en el plebiscito, redobladas”.

Con lo anterior, el titular de la Segpres hizo una clara apuesta al declarar que “esperamos que los contagios disminuyan y creemos que va a ser una verdadera fiesta de la democracia. Hoy no nos toca poner en duda que se vaya a realizar en los días fijados”.

En todo caso, abrió una puerta en medio de la incertidumbre sanitaria para quizás repensar el proceso: “La situación, en materia de la pandemia, tiene cierto grado de dinamismo. Nosotros tenemos la más firme convicción que antes de proteger cualquier valor, nos toca proteger la vida de los chilenos y no vamos a tomar decisiones que nos parezca que en ese sentido no sean las apropiadas. Pero hoy creemos que las elecciones podemos realizarlas, que están bien organizadas y creemos que corresponde hacerlas”.

Más tarde, alrededor de las 14 horas, fue el ministro de Salud, Enrique Paris, quien tocó el asunto, ante la enésima consulta de los medios durante las últimas semanas y, como buen alumno, evitando cometer indiscreciones en un tema aún abierto (suficiente había tenido con la confirmación de la cuarentena para toda la Región Metropolitana).

“Si queremos cambiar la fecha de las elecciones se requiere una ley, un cambio legislativo, en el cual tiene que participar el Ejecutivo, el Parlamento y, yo creo que también, la opinión sanitaria. La opinión sanitaria se la daremos directamente al Presidente de la República cuando tengamos que tomar esa decisión, pero a nosotros lo que más nos interesa es que se cumplan los protocolos durante la elección”, detalló.

Acotó tajantemente a continuación que “de momento, con las cifras que tenemos, no haremos ni anunciaremos ningún cambio“, pero dejó también una ventana abierta al afirmar que, “sin embargo, siempre estamos dispuestos a revisar las cifras, revisar la presencia viral, y eso lo iremos comunicando en el caso que se necesario y cuando corresponda“.

Para el Ejecutivo, al final, pareciera tratarse de dejar correr, hasta que llegue el momento de las elecciones mismas. Aunque quizás no sea posible, por lo extremadamente incierto y cada vez peor del escenario sanitario en medio del cual varios expertos del Consejo Asesor Covid-19 han alertado que las cifras de esta semana serán claves para resolver la realización de las elecciones. Coincidentemente con la propia fecha límite que la presidenta del ColMed le fijó a los partidos políticos.

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