El mundo está cada vez más volátil e impredecible. El orden mundial que se había establecido después de la Segunda Guerra Mundial, está mostrando signos preocupantes. Esto es especialmente nítido con la Pandemia del Covid-19, en la cual la Organización Mundial de la Salud, ha sido incapaz de liderar el proceso de vacunación mundial. Al no existir un liderazgo supranacional hemos sido testigos de cómo cada país ha tenido que salir literalmente a “pelear” cada vacuna disponible.

Esos “tiempos mejores” que nos prometieron no van a llegar. Es más, yo vislumbro un futuro muy complejo, donde pequeños países como Chile vamos a quedar a merced del juego de poder de las potencias. La única forma de Chile de poder enfrentar estos desafiantes escenarios futuros es estableciendo una clara estrategia basada en principios intransables, que nos permita ejercer un liderazgo desde el “poder blando”, dado que apostar a que nuestro “poder duro”, o sea nuestras FF.AA., tendrán alguna vez el poder suficiente para hacer frente a una potencia mundial es una falacia peligrosa. Pero también pretender eliminar a las FF.AA. es una utopía aún más peligrosa. No nos queda más que buscar equilibrios.

Después de esta introducción de preocupación por nuestro futuro, debo reconocer el trabajo que el Instituto Antártico de Chile (INACH) ha hecho. Este organismo del Estado fundado en 1963, ha sido el encargado de coordinar la presencia de Chile en la Antártica, y también representar al país en materias antárticas a nivel mundial. Además, ha establecido una serie de Acuerdos con diferentes países para que aprovechen las dos puertas antárticas que posee Chile: Punta Arenas y Puerto Williams.

Ese gran trabajo ha permitido que hoy en día más de 20 países usen a Punta Arenas como su base de apoyo, y desde el año 2019, Turquía haya escogido a Puerto Williams como su puerta antártica, a pesar de la precaria infraestructura que tiene la ciudad más austral del mundo, debido a la despreocupación histórica de la élite santiaguina. En todo caso la falta de infraestructura se pudo revertir, en parte, gracias al Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas (PEDZE), que ha permitido desarrollar importantes obras de adelanto en la Isla Navarino, pero que aún son completamente insuficientes para el valor estratégico de la comuna del Cabo de Hornos.

La carrera por la Antártica se ha convertido en una verdadera “maratón”, o sea una carrera de largo aliento, en la cual, aún estamos muy lejos de la meta. Y si bien hemos tenido muchos aciertos, también es cierto que se han cometido muchos errores. Algunos de ellos “errores no forzados”, que demuestran que no existe ninguna conciencia (en buena parte de la élite) de lo que está en juego.

Y mi preocupación es aún mayor, al ver que la Historia puede volver a repetirse. La semana pasada se enviaron los antecedentes del Proyecto del “Centro Antártico Internacional” que se pretende construir en Punta Arenas al Ministerio de Desarrollo Social, para terminar la evaluación económica. Una gran obra de un valor estratégico para la proyección y consolidación de las puertas antárticas, pero por el comentario vertido a la “Prensa Austral” de Punta Arenas de parte de la Intendenta de Magallanes, suponemos que le espera un futuro sombrío.

Paralelamente en Santiago las “élites patrióticas” están tratando de organizar un desfile para el General Baquedano que emulará los desfiles de la Victoria en la Guerra del Pacífico que se realizaron en marzo de 1881, en donde regresaba el triunfante el general con sus tropas. El 23 de Julio de 1881 la élite santiaguina firmaba el infame Tratado de 1881 en donde regalaba toda la Patagonia a Argentina, demostrando una vez más que en medio de celebraciones de victoria militar, existía una gran incapacidad y nula visión estratégica de nuestra élite gobernante.

Más encima tenemos que ya históricamente las FF.AA. chilenas se han preocupado más de lo que dice la prensa, en vez de velar por los verdaderos intereses del país.  Es así que el mismo General Baquedano después de la batalla de Tacna, donde sus tácticas fueron públicamente criticadas por el corresponsal de El Mercurio de Valparaíso, Eloy Caviedes, ordenó detener al periodista a bordo de la corbeta Abtao, negándole todo derecho de informar.

Este fin de semana pasado vimos como todas las ramas de las FF.AA. daban sus comunicados en repudio a un programa satírico de la TV, en vez de aprovechar esa tribuna para apoyar decididamente el Centro Antártico Internacional, que se pretende construir en Punta Arenas.

Dado que no podemos volver a regalar la Patagonia, porque ya la entregamos en 1881 en medio de celebraciones al General Baquedano y sus victoriosos soldados, ¿ahora vamos a regalar la Antártica?

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