Justicia internacional ratificó cadena perpetua contra exlíder serbobosnio Ratko Mladic por genocidio

Encabezó entre otros crímenes, la masacre de Srebrenica, en la que perdieron la vida más de 8.000 civiles bosniomusulmanes.

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El Mecanismo para los Tribunales Penales Internacionales (MTPI), organismo sucesor del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY), ratificó este martes la condena a cadena perpetua del exlíder militar serbobosnio Ratko Mladic por el genocidio de Srebrenica, en el que murieron unos 8.000 musulmanes, y por otros crímenes de guerra y de lesa humanidad.

El veredicto descartó uno de los argumentos de la defensa, que había pedido la absolución de Mladic (conocido como “el carnicero de los Balcanes”) o, en su defecto, una reducción de la condena o la repetición del juicio. Mladic estuvo presente en el tribunal, hizo gestos de negación al principio de la sesión y agachó la cabeza cuando tuvo que escuchar la sentencia en segunda instancia, que es definitiva.

Según la defensa, en la condena figuraban una serie de sucesos que no deberían vincularse con el papel de Mladic como jefe militar. Sin embargo, en el veredicto se concluyó que los abogados del exlíder serbobosnio “no pudieron demostrar ningún error en la evaluación” de la sala que lo condenó en primera instancia, en noviembre de 2017, dijo la jueza de apelaciones Prisca Matimba Nyambe.

Biden y Bachelet saludan veredicto

Mladic está detenido desde 2011 en la unidad de detención de la ONU en La Haya y está por verse dónde cumplirá su condena por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. La decisión fue saludada por líderes políticos de todo el mundo. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, calificó de “histórica” la sentencia del tribunal internacional.

“Esta sentencia histórica demuestra que quienes cometen crímenes horribles tendrán que rendir cuentas”, dijo Biden.

Por su parte, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, señaló que el veredicto “pone de relieve la determinación de la justicia internacional de hacer rendir cuentas sea cual sea el tiempo que tome, que en el caso de Mladic fue casi tres décadas después de sus crímenes abominables”.

“Los crímenes de Mladić fueron la abominable culminación del odio alimentado por el beneficio político. La decisión de hoy es sobre su responsabilidad individual por sus terribles actos, no sobre el castigo colectivo o la distribución de la culpa a una comunidad en particular“, añadió la ex Presidenta de Chile.

Finalmente, instó “a los gobiernos y a los funcionarios públicos y electos a que luchen por que se haga justicia para todas las víctimas y supervivientes de las guerras en la ex Yugoslavia, que alivien, en lugar de agravar, las heridas abiertas de la región y promuevan la reconciliación y la paz duradera. Solo mediante abordar honestamente el pasado puede un país esforzarse por crear un futuro inclusivo y construir instituciones responsables para todos sus ciudadanos“.

Una masacre sin justificación

Los detalles de este inimaginable drama han sido meticulosamente trabajados por el Tribunal Penal Internacional para ex Yugoslavia en La Haya. Según las investigaciones, durante la última fase de la guerra civil en Bosnia-Herzegovina (1992-1995) los serbios comenzaron la planificación estratégica de la masacre ya en marzo de 1995.

El objetivo de los serbios era tomarse Srebrenica, que dos años antes había sido declarada una de las seis Zonas Seguras por el Consejo de Seguridad de la ONU. Unos 400 cascos azules holandeses, insuficientemente armados, tenían la misión de hacer de Srebrenica un lugar de amparo para los miles de refugiados.

Cuando las tropas de la llamada “República Serbia de Bosnia” invadieron la ciudad el 11 de julio de 1995 y tomaron como rehenes a los soldados de la ONU, 25.000 personas buscaron refugio en la base de la ONU en Potočari a las afueras de Srebrenica, en medio de una ola de calor abrasador e inhumanas condiciones higiénicas. Un día más tarde se produjeron los primeros maltratos, violaciones y asesinatos de refugiados musulmanes. Los días 12 y 13 de julio, mujeres, niñas y ancianos fueron hacinados en autobuses y llevados a zonas controladas por unidades bosnias dominadas por musulmanes.

Entre el 13 y el 17 de julio, las unidades serbias mataron a más de 8.000 hombres y niños y los enterraron en fosas comunes. Casi 7.000 de ellos han sido identificados por su nombre y enterrados en el cementerio conmemorativo en Potočari. Los expertos forenses del extranjero también han llegado a sus límites psicológicos, debido a que los criminales serbios habían reabierto más tarde las fosas comunes con excavadoras pesadas y habían distribuido los trozos de los cuerpos a las llamadas nuevas fosas secundarias o terciarias. De esta manera buscaban encubrir sus crímenes. Por lo tanto, los médicos forenses tuvieron que remover laboriosamente los restos mortales de varias tumbas y volver a “recomponer” los cuerpos.

Los comandantes en jefe del genocidio, el líder político de los serbios de Bosnia, Radovan Karadžić, y su jefe militar, Ratko Mladić, fueron condenados a cadena perpetua por el tribunal de Naciones Unidas en La Haya hace sólo unos años, después de una larga fuga, al igual que otros cómplices. Pero la mayoría de los perpetradores siguen aún en libertad, y muchos han huido a Serbia y viven allí con toda tranquilidad.

(Con información de Deutsche Welle)

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