La encrucijada ideológica de Chile Vamos: una vez más ponen su destino en manos de un líder ajeno a la derecha

La UDI es el partido que atraviesa por la mayor crisis a la ahora de entregar el apoyo comprometido al ganador de las primarias del sector, mientras la derecha tradicional se enfrenta una vez más a la disyuntiva de apoyar a un extraño para sobrevivir.

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Ninguna, ninguna sorpresa“, sostuvo tajante el presidente de Renovación Nacional, Francisco Chahuán, tras la reunión del Comité Político Ampliado entre el Gobierno y los partidos de Chile Vamos, al ser consultado por el alineamiento de la coalición oficialista tras el vencedor de las primarias presidenciales del sector ayer domingo, Sebastián Sichel.

“Nosotros tenemos un firme compromiso de que nunca más las decisiones se toman entre cuatro paredes en las sedes de los partidos en Santiago, se toman con los ciudadanos, escuchando“, recalcó el timonel.

Junto a él, alineados ordenadamente, se encontraban los líderes de las restantes tiendas políticas afines al actual Gobierno, administración encabezada por una figura política ajena a lo que tradicionalmente fue -y se ha entendido tradicionalmente como tal- la derecha nacional: Sebastián Piñera, un empresario cuyo registro formal lo asocia a Renovación Nacional, pero su origen político recae en el mundo de la Democracia Cristiana, coincidentemente -o no- con el del flamante candidato presidencial del sector.

Este origen ajeno al ADN de la derecha fue puesto en evidencia durante la campaña previa a la elección de ayer, cuando Sichel le reprochaba a Joaquín Lavín su estilo zigzagueante: “Tú no puedes ser un día UDI, otro día socialdemócrata, al otro día poner la bandera del orgullo gay, al otro día ser contrario al matrimonio igualitario. Tiene que haber mínima consecuencia en lo que decimos”.

Sichel antes de cambiarse el apellido paterno y antes de cambiarse de la DC.

Pero el balón lleno de críticas volvió pronto a su lado de la cancha, y a las pocas horas le recordaron por diversas vías que partió siendo DC –bajo los auspicios de Claudio Orrego para luego distanciarse-, para luego pasar a Ciudadanos –cercano a Andrés Velasco hasta que se pelearon– y, de ahí a ponerse la chaqueta del Gobierno del Presidente Piñera -con las recomendaciones de Andrés Chadwick y Cristián Larroulet-, asumiendo primero en Corfo, luego como ministro de Desarrollo Social y, finalmente, como presidente de BancoEstado.

Voluntad popular vs voluntad militante

Ayer la voluntad popular fue clara y contundente: Sebastián Sichel es el candidato de Chile Vamos“, recalcó Chahuán, mientras seguidamente hacía un guiño indirecto a José Antonio Kast y su Partido Republicano, al señalar que “esperamos además que sea el único candidato del sector y en ese contexto vamos a trabajar, pensando que en ese contexto se requiere generosidad”.

Dicha mención de Chahuán no fue gratuita, ya que si bien durante la mañana el coordinador de la campaña de Sichel, Pedro Browne había descartado buscar un acuerdo con Kast al señalar que “está descartado, porque José Antonio Kast tomó un camino que es ir a la primera vuelta” y sería la ciudadanía la que definiría el candidato de la derecha que deba pasar a una eventual segunda vuelta, en RN, se declararon desde un principio abiertos a sumar apoyos para consolidar una sola gran candidatura del sector.

Sin embargo, el que Sichel haya logrado un triunfo rotundo en las primerias oficialistas con casi el 50% de los votos no implica que las aguas en el sector se hayan calmado, habiendo ya aparecido una serie de fisuras que amenazan incluso con una fuga de votos hacia Kast en caso de no lograrse un acuerdo electoral.

El presidente de la UDI, Javier Macaya, de hecho, tuvo que salir al paso de estos comentarios, sobre todo por los enigmáticos textos publicados por la secretaria general gremialista, María José Hoffmann, en una de sus cuentas de redes sociales, escritos que ponen un manto de duda sobre el supuesto respaldo monolítico de las bases del partido al flamante candidato electo del sector.

Tratando de mantener el control de la situación, Macaya comentó que “hay que comprender que el resultado de ayer marca una señal muy potente de los que está buscando la ciudadanía en nuevos liderazgos”, haciendo hincapié en que “Sebastián Sichel y Chile Vamos se necesitan mutuamente” y que “la UDI está absolutamente cuadrada con Sebastián Sichel; estamos comprometidos, somos un partido que cumplimos nuestros compromisos y nuestra palabra y fue la razón por la cual suscribimos el pacto de las primarias”.

En ese contexto, trató de minimizar las palabras de Hoffmann afirmando que ello “es parte de las RRSS”, reconociendo eso si que “no lo he conversado personalmente con ella”.

La encrucijada

El drama de la UDI -el partido calificado como la esencia de la derecha chilena- en estos momentos parte de la base que jamás se pusieron en el escenario de la derrota de su candidato, y dieron por sentado que la primaria sería un mero trámite.

Un diputado gremialista reconoció a Infogate fuera de micrófonos que “probablemente una mejor apuesta hubiera sido Evelyn Matthei, pero se hizo una mediocre lectura del escenario. Una Matthei victoriosa hubiera anulado de inmediato una eventual fuga de votos hacia Kast, alineado los votos tradicionales del sector e, igualmente, permitido tender puentes hacia el centro y la antigua Concertación, aunque esto último posiblemente sea menos complejo con Sichel, que viene de ese sector, pero que puede causar molestia en el votante tradicional de la derecha política justamente por ese origen“.

Y ese es justamente el talón de Aquiles que se vive en calle Suecia 286, donde un sector no menor ve con extrema suspicacia el tener que trabajar con un candidato al cual no identifican como parte del alma de la derecha, y donde se ve la voluntad militante supeditada a una voluntad popular con el mero propósito de fines electorales y no programáticos, algo que ya han sufrido, señalan al interior del partido, con las dos administraciones de Piñera.

Para peor, los timoneles oficialistas reconocieron que el resultado de ayer implica poner especial atención a la conformación de las listas parlamentarias, con el fin de dar cabida a representantes del entorno de Sichel, en el que figuran rostros lejanos a la tradicional derecha, como Mariana Aylwin y Juan José Santa Cruz, ambos -también- con un fuerte pasado falangista, y cuya eventual mayor implicación en la campaña presidencial de Chile Vamos puede causar aún más resquemores. Alguna vez, tras su triunfo en las elecciones presidenciales de 2009-10, Sebastián Piñera intentó atraer a la DC a su gobierno, con la nominación de Jaime Ravinet como ministro de Defensa, maniobra que fracasó rotundamente. Ahora, con la descomposición de dicho partido y la salida de emblemáticas figuras, irónicamente varios han comenzado a ingresar a alianza oficialista.

La ex mandamás UDI, Jacqueline van Rysselberghe, reconoció en este escenario que el duro golpe sufrido con la derrota de Lavín quedó en evidencia que “no hubo una capacidad de movilizar a la UDI y de entusiasmarla. Yo conozco muchísima gente de la UDI que votó por Sichel”.

En esta línea, afirmó que “hoy tenemos comisión política y yo me imagino que eso va a ser una pregunta y un análisis que hay que dar, para explicar por qué tuvimos este resultado si Lavín durante un año había sido el el candidato mejor evaluado… No creo que todas las encuestas se hayan equivocado siempre“.

Por esto llamó a ver qué sucedió, sobre todo “en el último mes, que hizo que esto se revirtiera. La directiva de los partidos tienen una responsabilidad en todos estos procesos“.

Una responsabilidad que parece no han asumido del todo con los mensajes rupturistas que se han filtrado, y que dejan en vilo -al menos en estos momentos- el verdadero respaldo que tendrá Sebastián Sichel desde el interior de la derecha nacional. José Antonio Kast -también de momento- se frota las manos sin necesidad de hacer mucho más, en su propia cruzada por congregar en torno suyo a los votantes de una alianza a la que cada vez ven como menos representativa de ellos mismos.

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