El reclamo “constituyente” de Marcela Cubillos: “Atrincherada está la izquierda en su ideología”

“Uno ve un ánimo refundacional que lleva a descartar la experiencia práctica de funcionamiento del Congreso o prescindir de conocimientos técnicos, lo otro es que la verdad nunca había visto más cocina que en la Convención, uno ve lo que ha sido esta semana, atrincherada está la izquierda en su ideología, están y con razón, muy cómodos en una posición de controladores mayoritarios”, sostiene la ex ministra de Educación.

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La constituyente de derecha, Marcela Cubillo, no ha parado de reclamar desde que asumió su escaño como integrante de la Convención Constituyente que estará a cargo de redactar la nueva Constitución para el país, ya que ahora apunta al atrincheramiento de la “izquierda más radical” que no permite que su sector, minoría en la CC y sin poseer los 2/3, pueda hacer propuestas para acordar textos comunes.

Así lo plantea la ex ministra de Educación en entrevista con El Mercurio, en donde hace un análisis, desde su punto de vista, sobre las tres semanas en que ha funcionado la CC.

Uno ve un ánimo refundacional que lleva a descartar la experiencia práctica de funcionamiento del Congreso o prescindir de conocimientos técnicos, lo otro es que la verdad nunca había visto más cocina que en la Convención, uno ve lo que ha sido esta semana, atrincherada está la izquierda en su ideología, están y con razón, muy cómodos en una posición de controladores mayoritarios”, sostiene.

Cubillos también repasa a la mesa de la CC que encabeza Elisa Loncón y Jaime Bassa, indicando que con el paso de los días, “la mesa ha ido perdiendo liderazgo en la conducción, fundamentalmente por su estilo confuso, contradictorio y por ende, a veces, arbitrario, la mesa parece no entender que en un órgano colegiado como este a ellos solo les corresponde ordenar y concluid el debate, pero no tienen facultades resolutivas distintas a los otros 153 convencionales, hoy día no hay un reglamento que defina cuáles son las atribuciones de la mesa, por lo tanto no corresponde que se las tomen de hecho”.

En cuanto a su rechazo a la aprobación de la comisión de DDHH, reparación y verdad histórica, la ex secretaria de Estado explica que su oposición se fundamente porque estima que “no se trata de una comisión que tenga que abocarse a la forma en que la Constitución regule los derechos individuales en el texto constitucional, es una comisión que entre sus objetivos está invadir atribuciones de otros órganos del Estado”.

Lo que hay atrás es que cuando se creó fue un cheque en blanco a la izquierda que una semana después por mayoría definió el contenido de esa comisión, las atribuciones e incluso el nombre, creo que en eso –y estoy de acuerdo con lo que planteó Jorge Correa Sutil- es que se generar expectativas que no pueden cumplir, se exceden atribuciones que no se tienen y eso a la larga es simple demagogia”, explicó.

Asimismo, responde a la críticas respecto a que Chile Vamos se atrincheró en la CC, apuntando a que el sector que lo ha hecho es la izquierda: “Aquí hay que terminar esa falacia de preguntar a la derecha su está abierta a tender puentes, es a la mayoría que tiene el control a la que hay que hacerle esa pregunta”.

Tender puentes no es adherir a las propuestas de la izquierda para que parezca que no estamos atrincherados; eso no es un puente, es una rendición; nosotros hemos presentado numerosas propuestas desde el día uno para haber empezado hace rato el trabajo constituyente y no seguir pegado en la contingencia, entonces, tender puentes es procurar que cuando el que tiene la mayoría esté dispuesto a concordar textos comunes en lugar de pasar máquina y cuando está dispuesto a tender esos puentes encuentre en cierto sector disposición a un debate racional”, menciona.

Incluso, Cubillos acusa sectarismo dentro de la CC al señalar que hay “cero apertura a abrir puentes para concordar textos comunes, es simplemente hacer ejercicio de las mayorías que tienen, pero ni siquiera buscar a través de un debate concordar un texto común, entonces ese sectarismo lo hemos visto desde el comienzo y tuvo su punto cúlmine cuando nos calificó a todos nosotros como el sector privilegiado”.

Y concluye advirtiendo que “esa forma de pensar conduce a la tiranía”, debido a que estima que quien tiene el poder se siente moralmente superior a sus adversarios y “se sentirá con el derecho a hacer lo que sea necesario para que esas posiciones prevalezcan y otras finalmente se cancelen. Ese es el final de la libertad y la democracia”.

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