La nueva geopolítica en el Pacífico y la visión de Chile

Chile deberá generar las condiciones para volver a nuestros orígenes y usar los “softpower” de Nueva Zelanda y Chile para crear una alianza nueva, tomando como base el milenario intercambio entre los polinésicos y mapuches, intercambio que cuenta con amplia evidencia arqueológica.

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Hace unas semanas se generó una noticia que viene a cambiar la visión geopolítica del Océano Pacífico. La alianza entre Australia, el Reino Unido y Estados Unidos (que comenzó a ser denominada AUKUS por las siglas de los países en inglés), se transformó en una verdadera cofradía del mundo anglosajón y Francia fue la que sintió inmediatamente el golpe, al cancelar Australia definitivamente el proyecto de construcción de submarinos franceses.

Y si bien esta alianza es básicamente de “Hardpower”, o sea enfocada en material bélico, especialmente submarinos nucleares, el verdadero alcance es todavía insospechado. Porque acá claramente se creó una nueva alianza militar, que tiene como misión la de ser un contrapeso a las ambiciones militares de China.

Pero los mensajes ya se venían dando hace un tiempo, con que el Reino Unido había declarado su intención de adherir al Tratado Transpacífico denominado TPP-11, a pesar de que la única presencia británica en el Pacífico son las Islas Pitcairn, a 2.000 km de Rapa Nui y habitadas por unas 70 personas, la mayoría descendientes de los amotinados del HMS Bounty. Algo estaban viendo ellos en su mundo post-Brexit que en Chile no intuíamos. Y después vino el anuncio de China, quien también quiere adherir al Tratado.

Y por esas cosas de la vida en Chile aún estamos discutiendo si adherir o no a ese codiciado Tratado, que sin duda será el marco del nuevo contexto mundial de los próximos años.

¿Qué debe hacer Chile?

La realidad es que aparte de ser un país pequeño en el contexto internacional, tenemos relativamente poco peso diplomático, sobre todo después de los 4 años del gobierno de Piñera, en que se tuvo una errática y poco efectiva posición en el mundo.

Igual Chile cuenta con una fuente increíble de “softpower”, un término acuñado por el Profesor de Harvard, Joseph Nye en el año 1990, quien lo describe como: “un país puede obtener los resultados que quiere en la política mundial porque simplemente otros países —por querer compartir sus valores, emular su ejemplo, aspirar a lograr su nivel de prosperidad, etc.— quieren seguirle”.

Y el modelo al que Chile debe aspirar es Nueva Zelanda (Aotearoa en lengua maorí).

Si bien está claro que Nueva Zelanda pertenece al mundo anglosajón y es un candidato fuerte para ser invitado a la nueva alianza militar anglosajona, Chile deberá generar las condiciones para volver a nuestros orígenes y usar los “softpower” de Nueva Zelanda y Chile para crear una alianza nueva, tomando como base el milenario intercambio entre los polinésicos y mapuches, intercambio que cuenta con amplia evidencia arqueológica.

Esta alianza no deberá ser militar, dado que ni Chile ni Nueva Zelanda tienen las espaldas financieras para entrar en una carrera armamentista, sino ser un símbolo de diálogo y entendimiento que comenzó antes de la llegada de los europeos a nuestros respectivos continentes. Y si bien tanto las Naciones Maorí como Mapuche son conocidas como pueblos guerreros, si tienen una faceta diplomática que ha sido omitida de la historiografía que aprendemos en el Colegio.

El símbolo de la unión mapuche-maorí está en la gallina mapuche (Kollonka), dado que se ha determinado que tienen el mismo ADN de las gallinas polinésicas. Evidentemente muchos esperaran que esta posible alianza, cuyo símbolo de intercambio milenario sea una gallina, produzca huevos de oro, como en la parábola. Pero acá se debe crear un marco común, basado en realidades diferentes que va a requerir mucho trabajo, con el objetivo claro de generar un bienestar duradero en el Pacífico Sur, y no tratar de buscar “huevos de oros” mágicos e irreales.

Tal vez hasta sea buena idea que la Presidenta de la Convención Constitucional Chilena, Elisa Loncon, que siendo la primera mapuche que ostenta un cargo importante dentro de Chile, debería de ser la primera persona que comience con este diálogo, especialmente aprovechando que la actual Canciller de Nueva Zelanda es una maorí, Nanaia Mahute, quien el año 2019 vino a Chile en su calidad de Ministra de Desarrollo Maorí, juntándose con varias organizaciones de las primeras naciones de Chile.

Sobre todo, en tiempos en que Chile está buscando algún vecino que no sea tan “original” en redibujar mapas, siempre es bueno encontrar a un buen vecino que se dedique a crear mapas donde la colaboración con fines humanitarios sea el principal esfuerzo, tal como se refleja en este Mapa de las zonas SAR (Search and Rescue) de búsqueda y rescate en el Pacífico Sur y la Antártica, y que es un buen reflejo de que con Nueva Zelanda somos vecinos.

¿Podrá Chile tener una política exterior proactiva y socios confiables con visiones similares? Ese es el desafío…

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