Soldado Desconocido: Un golpe al alma nacional

Recuperar la Plaza Baquedano y su estatua, así como regresar los restos del Soldado Desconocido, resultan un acto reparatorio de mínima dignidad nacional.

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El traslado de la tumba del Soldado Desconocido no ha dejado indiferente a ningún chileno de corazón. Simboliza el triunfo de la violencia y destrucción por sobre el respeto y admiración por nuestros héroes, dejando al descubierto que los chilenos hemos ido perdiendo el alma como nación. Surge temerariamente un alma “desconocida”, una que desprecia la paz y el respeto por nuestros símbolos patrios y la concordia entre los chilenos.

Una nación que olvida su pasado no tiene futuro”, Sir Winston Churchill

Las imágenes sobre el traslado que hemos visto en la televisión y en redes sociales, recogen nuestro espíritu y dan pie para la indignación. Ver el retiro de los restos del soldado desconocido desde Plaza Baquedano, en una suerte de verdadera operación de rescate desde un campo de batalla, dan cuenta de una estrepitosa derrota del Estado de Chile en el combate de la violencia y el control del orden público. El contraste de esas imágenes con aquéllas de enero de 1955, cuyo video circula en redes sociales, donde se rinden honores a algunos de los últimos veteranos de la Guerra del Pacífico, hace preguntarnos por qué estamos dónde estamos como sociedad. Mi respuesta es simple: los chilenos hemos ido perdiendo el alma nacional. Cuesta y duele reconocerlo.

Foto tomada el 14 de marzo de 2020 cuando la tumba fue cubierta de basura. Al costado la lápida de bronce que cubrela tumba que ya no existe. (Foto: Infogate)

El destacado urbanista Ivan Poduje advertía, recientemente, que Santiago ha retrocedido 15 años en materia de conservación del patrimonio arquitectónico y urbanístico, como consecuencia de la ola de destrucción que periódicamente azota al centro histórico ante una débil respuesta de las autoridades encargadas del orden público. Por mi parte, me aventuro a diagnosticar que algunos chilenos han retrocedido varios siglos en materia de respeto y admiración por nuestros héroes y símbolos patrios. Rápidamente esa alma “desconocida” se apodera de las calles y espacios públicos, procurando borrar parte de nuestra historia. Es la versión violenta de la cultura de la cancelación.

Una nación que olvida su pasado no tiene futuro”, repetía Sir Winston Churchill. Cuán certera resulta hoy esa advertencia. Frente a quiénes impulsan desde la Convención Constitucional la refundación de las bases de nuestra institucionalidad, formulo un llamado a todos los chilenos democráticos y con alma patriótica, a defender nuestros valores, costumbres y tradiciones más profundas. Renegar de nuestro pasado para proyectar el futuro en una nueva Constitución, es como dar un salto al vacío sin paracaídas.

Estamos frente al surgimiento de un alma “desconocida” que hace -confiadamente- apología de la violencia, mientras que nuestra alma nacional más profunda, aquella patriótica que forjaron nuestros antepasados, busca asilo y amparo en esa historia olvidada y en  las Fuerzas Armadas, como últimos depositarios de nuestros valores y tradiciones republicanas. El patriotismo es un valor superior que excede la falsa tensión entre derechas e izquierdas, que debe distinguirse de cualquier nacionalismo trasnochado.

Lo que representa el soldado desconocido para los chilenos no es otra cosa que el alma nacional. Y una nación sin alma, tiene mal pronóstico. No dejemos que nuestra verdadera alma zozobre fatalmente en este mar de violencia y destrucción. Recuperar la Plaza Baquedano y su estatua, así como regresar los restos del Soldado Desconocido, resultan un acto reparatorio de mínima dignidad nacional.

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