André Leon Talley: el ‘indomable’ editor que transformó la moda

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Fue criado en el seno de una familia humilde en uno de los momentos de cambios sociales más revolucionarios de la historia., pero conocer a Diana Vreeland fue el empujón que le llevó a consagrarse como una de las referencias más aclamadas en el sector (y también en el activismo). Así era André Leon Talley.

Cuando en 1948 André Leon Talley llegó al mundo en Durham, Carolina del Norte, la segregación racial sacudía el sur del país con fuerza. Venía de una familia humilde: su padre era taxista y su madre ama de casa. Nació en mitad de una población en la que el 90% de las personas eran blancas y en una década en la que las limitaciones no hacían más que azotar a la comunidad afroamericana, implantándole obstáculos en un camino que, en lugar de permitirle avanzar, no hacía más que retroceder sus pasos.

Pero a medida que fue creciendo, André encontró en la moda una vía que le ayudaba a escapar de esa injusta realidad que estaba viviendo. Asombrado y asombrosamente influenciado por el impecable estilo de su abuela, con quien se crió en Durham, desarrolló una especial y curiosa mirada sobre la industria fijándose con minuciosidad en cada uno de los detalles de las prendas que vestían las mujeres por las calles y en la iglesia católica que frecuentaba. Sin saberlo, ésta sería pues, la primera pasarela que le daría el empujón definitivo que marcaría su futuro.

Desde los diez años André también leía. Y lo hacía sin cesar, interesado en conocer todo sobre ese universo que se estaba despertando en sus entrañas, personificando los libros, tomándolos como sus mejores amigos, como sus confesionario. A la par, veía cómo llegados los años 60 se producía la explosión de los movimientos y las protestas raciales en las facultades universitarias del país. Lo vivió en su propia carne, pues era un afroamericano establecido en uno de los puntos neurálgicos de la segregación racial de la época.

Diana Vreeland, ídolo y mentora de Talley

POSHPLUM: DREAM TEAM: Andre Leon Talley and Diana Vreeland. | Diana vreeland,  Vreeland, Celebrity photographers

Ingresó aun así como estudiante de francés en la Universidad Central de Carolina del Norte y logró una beca de la Universidad de Brown para ejecutar su maestría. Fue durante esta época cuando, mientras estaba trabajando en una revista de moda local, la prestigiosa editora de moda Diana Vreeland, estupefacta ante el perfil del joven Talley, le ofreció ser su asistente en el Instituto de Vestuario del Museo Metropolitano de Arte, y, también posteriormente, entrar a formar parte de la revista The Interview, fundada por John Wilcock y el mismísimo Andy Warhol. A partir de aquí solo hay ascenso.

De esta experiencia se llevó su primer contacto profesional con los tejidos y su personalidad extrovertida le permitió hacerse hueco en una cúpula privada y artística a la que tan solo unos pocos podían acceder. Desplegó su creatividad, se envolvió de un ambiente en el que la diversidad era la única opción del entorno e, hizo de The Factory, también en su casa. Solo dos caminos se abrían para Talley y tenía que escoger: dejarse llevar por la vida del exceso y la noche o aprovechar la oportunidad para continuar abriéndose hueco en la industria en la que tanto había soñado trabajar. Como era de esperar, hizo lo correcto, aunque nunca renunció al ocio.

Logró, aunque no por mucho dinero, trabajar en otros medios como WWD, The New York Times o Vanity Fair –“lo más importante es la experiencia”, decía-, pero fue una carta la que le abrió las puertas de par en par para despegar por todo lo alto: una propuesta que le llevaría a ser el editor creativo de VOGUE USA.

Él lo sabía. La que en su día había sido durante 26 años también editora de moda de Harper’s Bazaar, Diana Vreeland, le había introducido en un entorno magnífico para poder demostrar su valía y siempre afirmó que ella se había convertido por entonces en su ídolo: “No hay nada más gratificante que el entendimiento entre la sensibilidad de dos almas”.

Entonces Talley, que ya había tenido la oportunidad de presentarse al mundo como una de las promesas más rompedoras de la industria, se especializó incluso más y, a través del poder de la observación que tanto había practicado desde niño, estudió al detalle los cortes y los tejidos, las pautas un horizonte en la que se llevaría el título de imprescindible.

André Leon Talley contra todo estereotipo

Lo que nadie se imaginaría era que este afroamericano no solo aprendió lecciones, sino que también instauró las suyas propias. Su estilo: extravagante y único en una sociedad acostumbrada al clasicismo y a la diferenciación por géneros. Fiel a sus orígenes, pero con guiños artísticos y una base procedente de su gusto estético, Talley se atrevía con sombreros, grandes túnicas y caftanes con los que deslumbraba allá a donde iba.

Si en el plano visual era experto, la simbología que bañó toda su vida resultó incluso más notoria ya que fue uno de editores que introdujo el activismo racial en moda potenciando el talento de modelos, diseñadores, editores y ejecutivos negros y condenando el racismo. Tanto fue así, de hecho, que democratizando lo impensable por entonces se convirtió en uno de los primeros hombres negros en pisar los front rows de las Semanas de la Moda.

En nuestro país también tuvo gran presencia. Uno de los capítulos en los que más ha marcado la historia fuera de las fronteras americanas fue aquel en el que realizó su aparición estelar en la 22ª 080 Barcelona, en 2018, acto que realizó a propósito de la presentación del documental que homenajea su apasionante vida, The Gospel According to André. En esta producción las palabras de amigos y compañeros de trabajo elevan todavía más el prestigio del editor: desde Fran Lebowitz, pasando por Tom Ford, hasta Whoopi Goldberg. Todos tuvieron palabras para él.

Fuente: Harper´s Bazaar

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