Chile-Perú: Las cuerdas paralelas y los pendientes de La Haya

Se han cumplido 8 años del funesto episodio de las cuerdas paralelas, Perú aun no cumple la totalidad del fallo que le corresponde y en Chile aun no hemos sacado lecciones aprendidas de este episodio como Estado.

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Por estos días se cumple el octavo aniversario del fallo de La Haya respecto al limite marítimo entre Chile y Perú.  Con ocasión de ello, diversas autoridades peruanas, empezando por el presidente Castillo, han reivindicado este hecho, señalándolo como una victoria pacifica y jurídica de su soberanía.  

Sin embargo, mas allá de que el fallo fue desfavorable para los intereses chilenos, hasta la fecha no ha sido cumplido a plenitud por parte del Perú.  Entre otras disposiciones, el Tribunal de la Haya instruyó a que el Perú homologase su legislación conforme la Convención del Mar (CONVEMAR) disposición que el Perú no ha acatado.  Por el contrario, mantiene su tesis de que el llamado “Mar de Grau” se extiende mas allá de lo que señala la Convemar.

En los círculos de opinión peruanos causaron molestia las declaraciones nacionalistas del presidente, interpretándolas como un afán por balancear las polémicas ofertas de conceder una salida al mar a Bolivia por territorio peruano, que formulase recientemente en una entrevista en CNN.  Se alzan voces pidiendo la renuncia del presidente Castillo. 

Pero mas allá de estas polémicas internas, lo cierto es que hasta la fecha, las autoridades peruanas no han cumplido con lo que le mandató el fallo que ellas reivindican.

No solo es el presidente Castillo piensa así,  el embajador Carlos Pareja, publicó en twiter:  “En el 8avo aniversario del Fallo de la Corte Internacional de la Haya, recordamos a los gobiernos de Chile y Perú que acataron a plenitud dicho Fallo que AMPLIO y CONSOLIDO la frontera marítima en el Mar de Grau”.  La Marina de Guerra del Perú también aportó lo suyo en la misma red.  Lo cierto es que Chile acató a plenitud el fallo y eso está aún pendiente en el Perú.

Los chilenos queremos vivir en paz, reivindicamos nuestro irrestricto apego al derecho internacional y al respeto de los Tratados.  Acudimos con trasparencia a la Justicia Internacional y acatamos sus fallos, aun cuando nos son adversos.  Por ese tenemos el derecho a demandar el estricto cumplimiento de lo dispuesto por la Corte.  En realidad, cumplimos 8 años en que las autoridades peruanas no cumplen a plenitud lo dispuesto en dicha sentencia.  

Se preguntaran porque Chile no ha reclamado de esta situación.  Si lo ha hecho, por canales diplomáticos, como corresponde.  En esos encuentros, diversas autoridades peruanas han pedido comprensión, que necesitan crear condiciones internas de consenso, y siempre hay una crisis que refuerza la demanda de comprensión.  Pero llevamos 8 años, y mas aún, vemos que hoy algunas autoridades pretende dar por superado el caso.  

Hemos escuchado muchas veces de parte de autoridades peruanas, “este es el ultimo tema territorial pendiente”, pero junto a esa frase no se ven hechos que a lo menos permitan cumplir con lo mandatado por la Corte.

Pero gran parte de todo esto, se explica por la nefasta política que en su momento siguió la dupla Piñera – Moreno ante la demanda peruana.  Cuando ella se planteó, gobernaba Bachelet en su primer mandato, la cancillería chilena reaccionó y calificó el hecho como una actitud inamistosa.  La Cancillería peruana levanto la tesis de que había que construir una política de “cuerdas paralelas”,  es decir, la demanda peruana en su opinión no afectaba los intereses de Chile, era solo un tema jurídico, y había que cuidar la relación bilateral, en especial, la pujante agenda económica y comercial entre los dos países.  

El problema chileno fue que las nuevas autoridades que siguieron a Michelle Bachelet, se compraron la tesis peruana. 

Y así Piñera viajo a Lima para brindar con pisco con Alan García y proclamar que había que “dejar en La Haya, lo que es de La Haya”.  El entonces canciller chileno, Alfredo Moreno (hoy ministro de Obras Publicas), se sobregiró, llego al extremo de condecorar al presidente peruano que había desconocido los Tratados de 1952 y 1954 que fijaron los límites marítimos entre Perú, Chile y Ecuador.  Dicho desconocimiento provocó el litigio en La Haya.

Justo es reconocer que no todos en la administración de Piñera I compartieron esa visión, entre otros, el entonces ministro de Defensa, Andrés Allamand, mantuvo una patriótica posición que fue derrotada al interior del gobierno de Piñera I.   

Vino el fallo, la Corte formalmente reconoció nuestra tesis jurídica (el paralelo como límite) pero oh sorpresa, aplicó esa tesis no conforme las 200 millas de mar patrimonial, sino solo hasta 80. Después diseñó una peculiar diagonal que seria el nuevo limite.  En su desesperada defensa, el canciller de entonces balbuceó que no se había perdido tanto, porque dentro de las 80 millas, según el, estaba la mejor pesca.  Olvidaba el funcionario que su deber era defender la soberanía chilena y no se trataba de un problema pesquero.

El fallo vino en momentos en que Piñera I iba de salida, y Bachelet II ya era presidenta electa.  El gobierno saliente trato de cerrar lo mas rápido posible el lamentable desenlace, apurándose en cumplir lo que el fallo mandataba a Chile, pero no se preocupó de construir un cumplimiento acompasado entre ambos países.  Y ahí se coló el incumplimiento de la parte peruana respecto a la homologación  de su legislación, que ya hemos aludido. 

Mas encima, en esos días surgió el tema del llamado “triangulito”, que la diplomacia peruana reclamaba como suyo pese a quedar al sur de la línea de la concordia.  En esos momentos, el ministro Allamand, como correspondía, mando vallar esa zona y ordenar su desminada por efectivos del Ejército.  Pero el entonces Canciller Moreno impuso una tesis propia de sus genes:  reemplazo las medidas dispuestas por Allamand  y ordeno que el desminado fuese llevado a cabo por una empresa privada europea.

Se han cumplido 8 años del funesto episodio de las cuerdas paralelas, Perú aun no cumple la totalidad del fallo que le corresponde y en Chile aun no hemos sacado  lecciones aprendidas de este episodio como Estado.  

Los chilenos queremos vivir de cara al siglo 21, enfrentar juntos los nuevos desafíos y superar las heridas que dejo  una guerra que ocurrió cerca de un siglo y medio atrás.  Somos partidarios del derecho y de la solución pacifica de las controversias.  Y cuando vamos a una Corte, lo menos que pedimos es que ambas partes cumplan con su compromiso.

Extraña por todo esto, que en esta fecha diversas autoridades peruanas pretendan dar por completamente ejecutoriada la sentencia, porque no es así.  Extraña –en realidad no tanto- que nuestras autoridades no reaccionen.  No extraña tanto, porque entre las cuerdas paralelas y el bochorno de Cúcuta, las administraciones Piñera I y II se han caracterizado por un notable abandono de deberes en materia de política exterior.  Cuidado, este no es un tema político, entre izquierdas y derechas, porque la inmensa mayoría de los chilenos, de izquierda, derecha, centro o independientes, estamos conformes y contestes en una clara política exterior que vele por nuestra soberanía.   Y por lo mismo levantamos la voz cuando autoridades peruanas, quizás motivadas por sus dificultades internas, tratan de dar por superado un pendiente que no se olvida.

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